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  1. C. Rafael Moreno Valle Rosas Gobernador Constitucional del Estado de Puebla y Presidente Honorario de la Junta de Gobierno del Instituto Poblano de las Mujeres Dirección General del Instituto Poblano de las Mujeres Dirección General del Instituto Poblano de las Mujeres C. Mónica Lara Chávez Directora General Anahí Gabriela Casiano Juárez Adriana Chávez Martínez de Escobar Paula Martínez Mora Jorge Arroyo Martínez María Guadalupe Gómez Rojas Dirección de Asuntos Jurídicos y Orientación Psicológica C. María de Lourdes Piña Jacobo Directora Diana Jaquim González Rodrigo Salas Galindo Ignacio Arturo Flores Cerón Pascual Herrera Guerrero Carolina Valencia Castañeda Subdirección Administrativa C. José Luis López García Subdirector Marisol Hernández Bravo Joaquín Cid Chavarría Unidad de Desarrollo Administrativo, Planeación e Informática C. Alejandro García Soriano Titular Lorena Isabel Monterrosas Melgarejo Mauricio Carrasco López Mario Alberto Mendoza Aguirre Montserrat Nalleli González Cabrera Jorge Javier Zambrano Morales Dirección Estratégica para la Institucionalización de la Perspectiva de Género C. Mariana Sánchez Tapia Directora Nancy Salinas Vázquez Belén Valdez Muñoz Alicia Sánchez González José Abraham Gómez Palacios Dirección de Operación Regional C. Roberto Rodríguez Acosta Director María Rita Rojas Sánchez Dulce María Martínez Toxtle Laura Elena Jiménez Tapia Héctor Vázquez Campos María Patricia Escalante González Calle 2 Sur 902 Centro Histórico, Puebla, Pue. Teléfono (01 222) 3 09 09 00

  2. ÍNDICE INTRODUCCIÓN • 1.- El Instituto Poblano de las Mujeres y sus acciones estratégicas. • 1.1. Marco conceptual • 1.2. Población Objetivo • 1.3. Objetivo del Modelo • 2.- Violencia contra las Mujeres. • 2.1. Tipos de la Violencia. • 2.2. Modalidades de la Violencia. • 2.3. Ciclo de la Violencia. • 2.3.1. Fases • 2.4. Incidencia. • 2.5. Perfil del Agresor. • 2.6. Perfil del Receptor/a. • 2.7. Consecuencias de la violencia. • 2.8. Síndromes asociados a la violencia. • 2.9. Costos de la violencia. • 3.- Marco Legal para el abordaje de la violencia contra las mujeres. • 3.1. Legislación Estatal, Nacional e Internacional. • 4.- Características generales a todos los servicios de atención para el uso y aplicación del Modelo de Atención. • 4.1. Profesionales que realizan las tareas de atención. • 4.2. Atención legal. • 4.3. Alcances. 9 9 11 11 12 14 15 15 17 21 22 24 25 26 29 31 31 56 57 57 57

  3. ÍNDICE • 5.- La atención legal en el Instituto Poblano de las Mujeres en casos de violencia. • 5.1. Divorcio • 5.2. Pensión alimenticia • 5.3. Custodia de menores • 5.4. Retención o sustracción de menores • 5.5. Lesiones • 5.6. Denuncia en caso de violencia • 5.7. Hostigamiento y acoso sexual • 5.8. Derechos de las víctimas de violencia • 5.9. El equipo de trabajo • 5.10 Funciones del personal de atención legal • 5.11. Organigrama de la Dirección de Asuntos • Jurídicos y Orientación Psicológica • 6.- Procedimiento de Atención Legal. • 6.1. Objetivo General. • 6.2. Responsable. • 6.3. Alcances. • 6.4. Modelo de Intervención Legal. • 6.5. La Sistematización. • 6.6. Evaluación. • 6.7. El cuidado del personal que brinda Atención Legal. • ANEXOS • REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 58 59 63 64 64 64 65 66 67 68 68 70 72 72 72 72 76 82 82 83 87 91

  4. PRESENTACIÓN La violencia contra las mujeres representa una evidente alarma social, y por tanto, despierta el interés público. La sociedad apoya la demanda de protección, seguridad y ayuda hacia las mujeres que viven algún tipo de violencia. En los últimos años se han producido avances legislativos en materia de violencia así como la creación de Programas encaminados al fortalecimiento institucional que permiten comprender las limitaciones y barreras que existen entre los géneros; así como modificar y romper las relaciones que limitan a las mujeres en su identidad, para revertir su posición de subordinación y permitirles fortalecer su autonomía, a fin de asegurar su participación en todas las áreas de la vida: de pareja, familiar, comunitaria , social, institucional y política, entre otras. Las acciones de sensibilización que se llevan a cabo en el Instituto Poblano de las Mujeres permiten que cada vez más mujeres se informen y tengan acceso a personal especializado y, de esta manera, puedan actuar consecuentemente dentro del marco de sus derechos, reconociendo los rasgos de la violencia de género, y ofrecerles una información práctica, legal, psicológica, social y de salud, para ayudarles a superar la situación de violencia que sufren y para que, a la hora de adoptar una decisión, puedan hacerlo sin correr riesgos innecesarios. Lic. Mónica Lara Chávez Directora General del Instituto Poblano de las Mujeres.

  5. ÍNDICE INTRODUCCIÓN Históricamente, la violencia hacia las mujeres ha existido en diversas formas y nuestro país ha dado cuenta de ello; por lo que las diferentes instituciones del Estado han hecho propuestas para combatirla. Dentro de estas instituciones y siendo una de las más importantes para brindarles apoyo y atención a las mujeres que se encuentran viviendo esta situación, tenemos al Instituto Poblano de las Mujeres, el cual ya ha alcanzado distintos avances para poder combatirla. Cabe señalar que la violencia es toda acción que pueda causar en la víctima, un daño físico; psicológico; patrimonial; económico y sexual; dentro del primero, encontramos que es cualquier conducta en la que se haga el uso intencional de la fuerza contra el cuerpo de otra persona de tal modo que encierre lesiones físicas, daños o dolor; el segundo, está considerado en aquellas conductas que desvalorizan a la víctima, por medio de distintos actos, algunos de ellos pueden ser: los celos, la ridiculización, amenazas verbales, insultos, los cuales en ocasiones son mucho más difíciles de superar que los daños físicos; dentro de la violencia patrimonial, tenemos, la transformación, sustracción, destrucción, retención o distracción de objetos, documentos personales, bienes y valores, destinados a satisfacer sus necesidades y puede abarcar los daños a los bienes comunes o propios de la víctima; en la violencia económica, encontramos toda acción u omisión que afecta la supervivencia económica de la víctima; y por último, pero no menos importante, tenemos como uno de los actos más difíciles que puede vivir una víctima, el maltrato sexual, lo cual es cualquier tipo de intimidad sexual realizada de manera forzada por parte del marido o compañero, no limitándose a la penetración vaginal o anal. En muchas ocasiones esta violencia es provocada porque el hombre se siente un ser superior ante la situación de las mujeres, y esto se puede deber a la educación que se ha recibido de generación en generación; por los patrones paternos, que ejercían el rol dominante y agresor. Cuando esta conducta se vuelve cotidiana se hace normal para la persona que la ejerce, así como para la mujer que la recibe, ya que si durante su vida a observado y vivido los mismos patrones, no se dan cuenta del grado de maltrato al que están siendo sometidas. Los instrumentos más significativos a nivel internacional en materia de prevención y atención de la violencia contra las mujeres son los tratados internacionales celebrados por el Estado Mexicano, entre los que se encuentran, la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas

  6. ÍNDICE • de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) y la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Belém Do Pará), la cual establece que: Los Estados Partes convienen en adoptar, en forma progresiva, medidas específicas, inclusive programas para suministrar los servicios especializados apropiados para la atención necesaria a la mujer objeto de violencia, por medio de entidades de los sectores público y privado; como los refugios, servicios de orientación para toda la familia, cuando sea del caso, y cuidado y custodia de los menores afectados. • Para ello las Instituciones Gubernamentales, deberán proporcionar atención, asesoría jurídica y tratamiento psicológico especializado y gratuito a las víctimas, que favorezcan su empoderamiento y reparen el daño causado por dicha violencia. • Atendiendo a la información proporcionada por el Instituto Poblano de las Mujeres en el año 2006, con recursos del PAIMEF se crearon e imprimieron tres modelos de atención, siendo los siguientes: • 1) Modelo de Atención Psicológica en casos de violencia familiar, • 2) Modelo de Atención Legal en casos de violencia familiar, y • 3) Modelo de Atención de la Línea Telefónica en casos de violencia familiar. • Debido a los avances en el reconocimiento jurídico de los derechos humanos de las mujeres para la prevención, atención, sanción y erradicación de la violencia hacia las mujeres en el Estado; es necesaria la actualización de estos modelos para que se adecuen a las necesidades actuales y que estén alineados con la legislación vigente, entre la cual podemos señalar: • La Ley para el Acceso de las Mujeres a una vida Libre de Violencia del Estado de Puebla; publicada en el Periódico Oficial del Estado de Puebla el 26 de Febrero de 2007. • La ley para la Igualdad entre Mujeres y Hombres del Estado de Puebla, publicada en el Periódico Oficial del Estado de Puebla el 22 de Agosto de 2008. • El Reglamento de la Ley para la Igualdad entre Mujeres y Hombres del Estado de Puebla, publicada en el Periódico Oficial del Estado de Puebla el 11 de febrero de 2009. • El Sistema Estatal para la Igualdad entre Mujeres y Hombres, instalado el 11 de febrero de 2009. • El Reglamento de la Ley para el Acceso de las Mujeres a una vida Libre de Violencia del Estado de Puebla; publicado en el Periódico Oficial del Estado de Puebla el 11 de Noviembre de 2009.

  7. ÍNDICE • El Sistema estatal para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la violencia contra las Mujeres, integrado el 5 de marzo de 2008. • El Reglamento para el Funcionamiento del Sistema estatal para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la violencia contra las Mujeres, aprobado el 30 de mayo de 2008. • El presente trabajo se propone como un ejercicio de continuidad en la introspección y revisión de los procesos institucionales bajo los cuales se ha proporcionado atención a mujeres en situación de violencia por parte del Instituto, con el objeto de detectar las áreas de oportunidad en cada una de las modalidades de atención, es decir Unidades de Atención (Centro de atención externa del Instituto Poblano de las Mujeres, Casa de servicios de atención a las mujeres, Unidad Regional Teziutlán y Unidad Regional Huauchinango así como la Línea telefónica), verificar procedimientos y adecuar el Modelo de Atención bajo el cual se ha venido operando en los últimos años, con el fin de mejorar la calidad de los servicios, evitar la duplicidad de actividades y conocer las necesidades operativas, presupuestales, desarrollo de competencias del personal así como la planeación de futuros proyectos dirigidos a la prevención, atención y sanción de la violencia contra las mujeres, de acuerdo a las atribuciones conferidas al Instituto Poblano de las Mujeres en la Ley de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y el Sistema Estatal para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres. • Para lograr la adecuación de los Modelos de Atención existentes, es preciso mencionar que se realizó la aplicación de instrumentos de diagnóstico mediante encuestas a las y los funcionarios del Instituto Poblano de las Mujeres encargados de brindar atención, a fin de fortalecer la atención e identificar sus fortalezas, oportunidades, amenazas y debilidades estandarizando los procedimientos de atención mejorándola sustancialmente y estableciendo las pautas de cumplimiento obligatorio para una atención de calidad en las Unidades de Atención.

  8. ÍNDICE EL INSTITUTO POBLANO DE LAS MUJERES Y SUS ACCIONES ESTRATÉGICAS El Instituto Poblano de las Mujeres fue creado por decreto el 24 de marzo de 1999 como un Organismo Público Descentralizado del Gobierno del Estado de Puebla, sectorizado a la Secretaría de Desarrollo Social del Estado, cuenta con personalidad jurídica, patrimonio propio, autonomía de gestión y con domicilio en la capital del Estado, pudiendo tener representaciones en la entidad a través de Coordinaciones Regionales. Tiene por objeto fomentar y promover la igualdad jurídica entre la mujer y el hombre, el respeto a la dignidad humana, la no discriminación, la equidad y libertad de las mujeres; así como coordinar, proponer, impulsar, gestionar y ejecutar acciones afirmativas a través del proceso de transversalidad mediante la incorporación de la perspectiva de género, para mejorar de manera integral la calidad de vida y el ejercicio pleno de todos los derechos de las mujeres que contribuya a su eficaz participación en los ámbitos económico, administrativo, cultural, político y social del Estado. Cumpliendo con uno de sus objetivos, el Instituto Poblano de las Mujeres ha puesto especial empeño en la disminución de la violencia de género en el Estado de Puebla a través de acciones estratégicas en el ámbito público y privado mediante procesos de intervención inter e intrainstitucionales encaminados al empoderamiento de las mujeres y a la mejora de su bienestar personal, familiar y social; prevenir la violencia contra las mujeres y las niñas a través de acciones de capacitación, promoción, difusión y puesta en marcha de proyectos piloto que disminuyan el riesgo de ser víctimas de violencia por su condición de género y brindar acompañamiento en los procesos de atención de las mujeres en situación de violencia de género a través del fortalecimiento, ampliación, cobertura geográfica de las diferentes estrategias y modalidades que emplea el Instituto Poblano de las Mujeres para lograr una atención oportuna, expedita que evite la revictimización y logre el ejercicio de sus derechos humanos. 1.1 MARCO ESTRUCTURAL Los avances en el marco legislativo nacional han detonado, entre otras cosas, la articulación de acciones y servicios orientados a la atención gratuita de las mujeres víctimas de violencia de

  9. ÍNDICE • género en diferentes áreas que se han considerado indispensables para protegerlas y ayudarlas a salir de la situación de riesgo en que viven. Dentro de estos servicios se identifican la atención al daño psicológico o emocional, la potenciación de capacidades o empoderamiento de las mujeres, asesoría jurídica, así como la atención médica de las lesiones y secuelas físicas causadas por los hechos de violencia. En otras palabras, estos servicios se han perfilado como una serie de herramientas que den apoyo a las mujeres víctimas para que adquieran herramientas personales que les permitan tomar sus propias decisiones sobre el camino que habrán de seguir para salir del esquema de violencia que viven. • La propuesta de un modelo de esta naturaleza se sostiene en cinco principios de actuación básicos, mismos que permean todas las acciones y procedimientos que lo estructuran, sin que ello implique una pérdida de la flexibilidad necesaria para cuidar la diversidad de mujeres a las que van dirigidos los servicios, incluyendo las diferencias entre mujeres que viven en centros urbanos, en demarcaciones rurales; mujeres indígenas, migrantes, con discapacidad, ancianas, niñas, , clase social, con y sin estudios formales, casadas, solteras, en concubinatos, viudas, y el largo etcétera que engloba a las mujeres que son víctimas de violencia y pueden requerir una atención integral. Estos principios son: • Reconocimiento de la veracidad del dicho de la mujer, lo que implica creer en su relato, desde el primer momento en que se presenta ante cualquier autoridad o persona solicitando uno de los servicios de atención; • Respeto a la decisión y dignidad de la mujer víctima, usuaria de los servicios de atención; es decir, quienes participan en la orientación, asesoría, tratamiento psicológico y/o acompañamiento dentro de los servicios de atención deberán brindar la información necesaria y mostrar las opciones existentes y convenientes para que las mujeres víctimas de violencia, sean quienes tomen las decisiones sobre el camino a seguir, en pleno respeto de su capacidad decisoria y dignidad como persona; • No revictimización, lo que implica que en todo momento las mujeres que sufren violencia deberán ser atendidas por todas las instancias evitando que la victimización se multiplique al minimizar, tergiversar, negar o reiterar la explicación del reclamo original de la situación de violencia; • Confidencialidad, es decir, la información recibida de la mujer víctima en cualquiera de las instancias que brindan servicios de atención, será objeto de total y absoluta confidencialidad, compartida únicamente al interior del equipo de atención y/o por autorización expresa de la mujer de que se trate, y

  10. ÍNDICE • No discriminación en el sentido más amplio del término, de tal suerte que las mujeres víctimas de violencia serán atendidas por igual sin distinción por su condición de origen étnico o racial, edad, credo, nivel económico, nivel social, escolaridad, capacidades diferentes, nacionalidad, actividad profesional, orientación o preferencia sexual, y de cualquier otra diferencia. • 1.2 POBLACIÓN OBJETIVO • La población objetivo son las mujeres que acuden al Centro de Atención Externa del Instituto Poblano de las Mujeres, a la Casa de Servicios de Atención a las Mujeres y Unidades Regionales Teziutlán y Huauchinango; a donde se llevan a cabo los servicios de intervención en sus diferentes modalidades; y a las mujeres que llaman a la línea telefónica; ya que generará una sola ruta de trabajo, y evitará la revictimización de las mujeres que necesitan este servicio. En este sentido las beneficiarias son mujeres que viven o han vivido situaciones de violencia de género, sus hijas e hijos como beneficiarios indirectos. • 1.3 OBJETIVO DEL MODELO • El Modelo de Atención va dirigido a profesionales del derecho con el objetivo de proporcionar información a las mujeres víctimas sobre sus derechos, las características de los procesos judiciales y las opciones legales que tienen frente a sí. Estos servicios pueden incluir orientación, información, asesoría. Dependiendo de cada caso, puede estar referida a diferentes materias: derecho penal, familiar, civil o, laboral. • Este tipo de atención incorpora el asesoramiento, acompañamiento y, en su caso, la representación jurídica de las mujeres que han visto trasgredidos sus derechos a través de conductas violentas tipificadas en el fuero local o federal, en las diligencias ya sea en los espacios de procuración de justicia o ante tribunales que garanticen la restitución de dichos derechos. • La atención jurídica tiene como prioridad promover el acceso a la justicia, salvaguardando la seguridad y derechos de las mujeres víctimas y sus hijas e hijos de posibles agresiones o violencias de su agresor, y brindar información de los alcances y límites que tienen las medidas jurídicas para mejorar su situación actual, promover el resarcimiento del daño y fortalecer las medidas personales e institucionales que garanticen la no repetición de la violencia.

  11. ÍNDICE 2. VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES La palabra violencia deriva de vis, que significa fuerza. Así “la violencia es un acto dirigido e intencional, forzado y en contra de la voluntad de una persona donde existe un desbalance de poder real consciente o inconsciente” (Velázquez, 2003). La raíz etimológica del vocablo, que remite a fuerza, se corresponde con verbos como violentar, violar, forzar. A partir de esta aproximación semántica puede afirmarse que la violencia supone el uso de la fuerza, ligado al poder, para producir daño. De acuerdo a la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS, 2002), la violencia es un fenómeno difuso y complejo cuya definición científica es variable, ya que depende de la apreciación. Es decir, la noción de comportamientos aceptables e inaceptables o como causantes de daños, está influida por la cultura y sometida a una continua revisión conforme evolucionan los valores y las normas sociales. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la violencia como el uso deliberado de la fuerza física o el poder, en grado de amenaza o efectivo, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga la probabilidad de originar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones. Esta definición comprende la violencia interpersonal, el comportamiento suicida, los conflictos armados y una amplia gama de actos que rebasan la coerción física, como las amenazas e intimidaciones. Además de la muerte y las lesiones, incluye también las consecuencias del comportamiento violento, a menudo menos notorias; como los daños psíquicos, privaciones y deficiencias del desarrollo que comprometen el bienestar de las personas, las familias, las comunidades y la sociedad. (OPS/OMS,2002).

  12. ÍNDICE FIGURA 1 La violencia contra las mujeres es reconocida en el siglo XXI como un problema de salud pública, una violación a los derechos humanos y un tema de interés en todo el mundo. No obstante sus consecuencias de orden físico, psicológico y social, es una práctica cotidiana favorecida por su invisibilización y la permisividad social, sustentada en mitos que culpan a las mujeres de la violencia ejercida contra ellas. Malestar, indignación y una normalización en los espacios donde ocurre, son algunas de sus consecuencias. Si bien es cierto, en el nuevo milenio la violencia de género es visible a través de los medios de comunicación masiva y en las últimas décadas ha recibido una creciente atención pública, sin embargo, no ha sido suficiente para desnaturalizarla y mostrar la estructura que la sustenta, ya que sólo se ha evidenciado superficialmente. (Devalle, 2000). Para Johan Galtung (1969), la violencia se estructura en tres componentes. Uno es la violencia directa, que muestra una relación entre sujeto y objeto. El segundo, la violencia estructural, que se asienta en las instituciones sociales mediante jerarquías de clases sociales, origen étnico, color de piel, sexo y orientación sexual. El tercer componente se refiere a los aspectos culturales de la sociedad, que se reflejan de manera simbólica en nuestra vida cotidiana, por ejemplo, el lenguaje, las creencias religiosas, la ciencia y el arte, que enmarcan una forma de vivir que legitima la violencia. Tanto la violencia cultural como la violencia estructural

  13. ÍNDICE son difíciles de percibir porque el sistema se encarga de invisibilizarlas y normalizarlas en nuestra sociedad, como la violencia contra las mujeres y la violencia de género. La problemática de la violencia contra las mujeres necesita entenderse como un proceso socializador, que como Cazés (2005) señala, es aquel en que cada sujeto interioriza el contenido del género basado en el sexo que se le asignó al nacer. Es decir, aprende a ser hombre o mujer, y desarrolla su identidad genérica conforme al desiderátum de la sociedad y la cultura a las que pertenece. Estas características biológicas instauradas en los cuerpos y en las mentes, así como en un prolongado trabajo colectivo de socialización de lo biológico y de biologización de lo social, se conjugan para invertir la relación entre las causas y los efectos y aparentar que una construcción social es el fundamento natural de la división arbitraria de la realidad. Dicho orden sociocultural establece una relación de dominación-subordinación en que las mujeres durante su existencia personal e histórica han padecido el sometimiento y la violencia estructuralmente masculinizada, símbolo indiscutible del sistema sexo-género. 2.1 TIPOS Y MODALIDADES DE LA VIOLENCIA De acuerdo a la Ley para el Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, los tipos de violencia contra las mujeres son: (CUADRO 1) TIPOS Y MODALIDADES DE LA VIOLENCIA

  14. ÍNDICE 2.2 MODALIDADES DE LA VIOLENCIA (CUADRO 2) 2.3 CICLO DE VIOLENCIA La preparación de la secuencia violenta tiene un carácter ritualizado constituido por tres elementos: espacial, temporal y temático. El espacial se refiere al territorio donde se origina la violencia, si éste es público o privado, dentro o fuera, con la presencia o no de terceros. El momento temporal en que se desatan los hechos está predeterminado. Es común que la violencia de hombres a mujeres se dé los fines de semana y por las noches. Con los niños, al hacer las tareas o durante la comida.

  15. ÍNDICE El aspecto temático se refiere a los acontecimientos, temas o contenidos comunicativos que desencadenan las interacciones violentas (por ejemplo: el trabajo, los parientes, los celos, etcétera). Cada actor de la interacción violenta sabe que palabras dañan o enfurecen al otro y en que tema esto se agudiza. Si se da algún cambio en estos tres aspectos, se pierde la rigidez del consenso implícito. El consenso no está claramente explicado para los actores, de ser así se mostraría el carácter ilusorio del conflicto. Algunos estudios señalan la existencia de un activador que anuncia la interacción violenta. En una intervención es preciso identificarlo, pues puede ser clave para el tratamiento y rehabilitación de los actores. Las familias con comportamientos violentos tienen un sistema de creencias que refuerza la aparición de los actos violentos. Este se manifiesta en vivir las diferencias como grandes amenazas, y en la conformación de exigencias y expectativas que son inalcanzables por los actores. Muchas de ellas derivan de roles genéricos que exigen a las mujeres un comportamiento sumiso, sentimental, maternal y pasivo, y a los hombres, un rol de proveedores, no demostrar sus sentimientos, dirigir y controlar. Dichos roles terminan convirtiéndose en negaciones del deseo propio y la individualidad, en una especie de camisa de fuerza. La violencia tiende a presentarse de forma cíclica, intercalando periodos de calma y afecto hasta situaciones que pueden poner en peligro la vida de las mujeres. Tal dinámica nos advierte del establecimiento de un vínculo de dependencia emocional y posesión difícil de romper, tanto para el agresor como para la víctima. Leonore Walter en 1979 describió el carácter cíclico del fenómeno de la violencia e identificó tres fases o momentos:

  16. ÍNDICE CICLO DE LA VIOLENCIA(FIGURA 2) • Las conductas violentas contra la mujer aparecen generalmente desde que inicia la relación y se agravan con el paso del tiempo. El fenómeno de la violencia es de carácter cíclico y de intensidad creciente que se caracteriza por tres fases o momentos en el ciclo violento de la relación de pareja. (Canntrell, 1986) • 2.3.1 FASES • Fase de Acumulación de Tensión: • Esta fase se caracteriza por la sucesión de acontecimientos que incrementan la tensión, la hostilidad y ansiedad entre la pareja, variando en intensidad y frecuencia. Se produce una dinámica marcada por la tolerancia al conflicto y la acumulación de tensiones resultantes de ellos. La duración de esta fase del ciclo es diferente en cada pareja y puede durar desde meses hasta pocas horas. • Características: • Se caracteriza por la sucesión de acontecimientos que incrementan la tensión, la hostilidad y ansiedad entre la pareja, variando en intensidad y frecuencia. • Se producen agresiones “menores”, la mujer maneja estas agresiones a través de conductas que antes le han resultado exitosas.

  17. ÍNDICE • La mujer deja que la pareja sepa que acepta su abuso, con la idea de que éste no se enoje y explote. • La mujer se niega a sí misma que está enojada, racionaliza, llegando incluso a justificar la agresión. • Estos episodios aislados tienden a ser minimizados y atribuidos a factores externos, pensando que no puede hacer nada para modificar la situación. • A través de la repetición de una misma defensa psicológica, la mujer niega el terror a la inevitable segunda fase, intentando creer que puede tener todo bajo control. • La duración de esta fase varía en cada pareja, algunas permanecen por largos períodos de tiempo, pero una situación externa puede romper el equilibrio, razón por la que muchas mujeres intentan controlar las posibles influencias o situaciones externas que puedan alterar dicho equilibrio. • Cuando va aumentando el nivel de tensión entre la pareja, se hace más difícil soportarse. • En los hombres aumentan las conductas posesivas y violentas; en la mujer los sentimientos de rabia duran largos períodos de tiempo, hasta que la tensión se vuelve insostenible e imposible restaurar el equilibrio. • La mayoría de las mujeres no buscan ayuda inmediatamente después del ataque, a menos de que estén muy heridas y requieran de atención médica, ya que la actitud que muestran es similar a la de las víctimas de catástrofes, de colapso emocional: indiferencia, depresión y sentimientos de desamparo, llegando incluso a aislarse hasta 24 horas o varios días posteriores al ataque. • 2. Fase de la Explosión violenta: Durante esta fase se produce la descarga incontrolada de las tensiones acumuladas durante la fase anterior. Esta descarga puede variar en gravedad y abarcar desde un empujón hasta el homicidio. Esta fase tiende a incrementar tanto su ocurrencia como la gravedad de la violencia o bien, puede suceder que permanezca igual durante algún tiempo, antes de aumentar, caracterizándose por ser incontrolable e impredecible.

  18. ÍNDICE • Características: • Se distingue por la descarga de tensiones acumuladas en la fase anterior, se pierde el control y el grado de agresión aumenta. • La mujer siente que ya no es posible controlar su terror, rabia y ansiedad. • Esta fase es más breve que la primera y tercera, el grado de violencia es impredecible e incontrolable. • La sensación de terror y tensión incontrolables generan insomnio, inapetencia o a la inversa, ganas de dormir y comer mucho. • Sólo el agresor puede poner fin a esta segunda fase a través de la reflexión para dejar de producir la descarga de tensión. La opción para la víctima es encontrar un lugar donde mantenerse a salvo. El por qué los hombres se detienen, no queda muy claro, pero cualquier reacción de la mujer puede enfurecerlos aún más. • Al finalizar esta fase le sigue un shock: negación e incredulidad de que haya sucedido; ambos encuentran la manera de racionalizar la gravedad del ataque. • La mayoría de las mujeres no buscan ayuda inmediatamente después del ataque, a menos de que estén muy heridas y requieran de atención médica, ya que la actitud que muestran es similar a la de las víctimas de catástrofes, de colapso emocional: indiferencia, depresión y sentimientos de desamparo, llegando incluso a aislarse hasta 24 horas o varios días posteriores al ataque. • 3. Fase de la Luna de miel o reconciliatoria: • Esta fase se distingue por la actitud del agresor, extremadamente amorosa y arrepentida. Manifiesta sentirse arrepentido, prometiendo que nunca se volverá a repetir lo ocurrido, mostrándose cariñoso y considerado con la mujer. Muchas veces se produce una negación de lo ocurrido, minimizando la gravedad del acto violento, se intentan renegociar los términos de la relación. • Características: • Fase caracterizada por el arrepentimiento y la demostración de afecto por parte del hombre intentando reparar lo hecho; se siente culpable por su comportamiento y pide perdón asegurando que no volverá a ocurrir. • La tensión acumulada y manifestada, desaparece. • El hombre realmente cree que no volverá a pasar y que será capaz de controlar su enojo, inclusive intuye que le ha enseñado una lección a su pareja, con lo cual ella dejará de hacer lo que hacía y él no necesitará recurrir de nuevo a la violencia.

  19. ÍNDICE • Se produce una negación de lo ocurrido, minimizando la gravedad del acto violento, se intentan renegociar los términos de la relación. • Frente a esta actitud conciliadora del agresor, la mujer experimenta confusión, perdona la gravedad de los hechos y permanece en la situación violenta, buscando argumentos que justifiquen las agresiones sufridas. • Su duración no ha sido determinada, parece más corta que la primera y más larga que la segunda. • Esta es la fase donde las mujeres suelen solicitar ayuda, el momento en el que se sienten capaces de salir de la situación. Sin embargo, son presa de la culpa por desear abandonar el hogar, aunque están conscientes de no sentirse felices. Los hombres durante esta fase intentan convencer a otras personas que deben ayudarle a recuperar a su mujer. • Las personas cercanas a la relación le pedirán a la mujer que vuelva con su pareja porque éste necesita de su ayuda. Se observa grandes intentos de persuadirla. En esta fase prevalece la idea de que quienes se quieren pueden superar toda situación adversa. Las mujeres eligen creer que la conducta que observan les muestra a su verdadero marido, advirtiendo cuán frágil e inseguro es y cuánto necesita de ella. La mujer se convence a sí misma de que él ha cambiado y podrá lograr lo que le ha ofrecido. Revive como un reflejo fugaz su sueño original, lo hermoso que es el amor. Él le recuerda que la necesita y amenaza con la idea de que pasarán cosas horribles si no lo perdona (suicidio amenaza común).Las mujeres se ven así mismas como un refugio, la única salvación de su pareja. • Frente a esta actitud conciliadora del agresor, la mujer experimenta confusión, perdona la gravedad de los hechos y permanece en la situación violenta, buscando argumentos que justifiquen las agresiones sufridas. • Es importante tener en cuenta que esta etapa no siempre se presenta en el ciclo, si la situación se encuentra muy deteriorada, el agresor no pide “disculpas” por su conducta y constantemente arremete a su compañera. • A medida que el ciclo se repite, los episodios se tornan más severos, se incrementa el grado de violencia y los periodos de calma son cada vez más breves; puede ocurrir que las fases se acorten o desaparezcan, esto se denomina escalada. • En el momento de llevar a cabo la intervención, es importante identificar la etapa en la que se encuentra la persona que pide apoyo para el diagnóstico y la implementación de acciones preventivas. La Escalada guarda relación con la aparición sucesiva de las diferentes manifestaciones de violencia.

  20. ÍNDICE Mientras menor es la intensidad de la escalada, menor es el riesgo y mejor el pronóstico al momento de intervenir. La violencia sexual es la manifestación más grave y de mayor deterioro de la relación. 2.4 INCIDENCIA La violencia contra las mujeres o Violencia Basada en el Género (VBG) se refiere a “una gama de costumbres y comportamientos misóginos en contra de niñas y mujeres, que abarca tipos de comportamientos físicos, emocionales, sexuales, económicos. Generalmente deriva de normas culturales y sociales que le otorgan poder y autoridad a los hombres sobre las mujeres e incluye actos de grado de maltrato en el hogar, la familia, el trabajo, los espacios públicos y en la comunidad” (OPS, 2005). Es a partir de la realización de la Encuesta Nacional sobre Violencia contra las Mujeres, ENVIM, 2003 y de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares, ENDIREH, 2006, que se cuenta con información que ofrece una mayor aproximación sobre los tipos, modalidades y dimensiones de la violencia de género, entre lo que destaca que: en México, hay 21.6 millones de mujeres casadas o unidas, de las cuales 35% reportó haber vivido algún episodio de violencia durante el año previo a la entrevista; el 43.2% de las mujeres sufrieron violencia por parte de su pareja en la última relación; la violencia familiar contra las mujeres, sin considerar al esposo o pareja sin incidentes se situó en 84.1% y la violencia familiar contra la mujer con incidentes se sitúa en 15.9%; la violencia emocional representó el 37.5%, mientras que la violencia económica el 23.4%, la violencia física con 19.2% y la violencia sexual con el menor porcentaje, se ubicó en el 9%; la violencia comunitaria sin incidentes se situó en 60.3% mientras que la comunitaria con incidentes se reportó en el 39.7%; la violencia patrimonial sin incidentes se sitúa en 94.2% y la violencia patrimonial con incidentes representó el 5.8%. La violencia en el ámbito escolar mostró el 15.6% y en el ámbito laboral fue de 29.9%, entre otras. También esta misma encuesta nos menciona la relación y ámbito donde ocurre la mayor violencia contra las mujeres en las relaciones de pareja, y por ende, el principal agresor es o ha sido el esposo, pareja o novio. Así tenemos que cuatro de cada diez mujeres tienen o tuvieron una pareja, sea por matrimonio, convivencia o noviazgo, han sido agredidas por él en algún momento de su vida marital, de convivencia o noviazgo; entre las mujeres que están o estuvieron casadas o unidas y que mantuvieron una relación de cohabitación la prevalencia de violencia de pareja es aún más alta, alcanzando a cerca de la mitad de ellas (48.7%); El segundo ámbito de mayor violencia contra las mujeres son los espacios comunitarios o públicos; 39.7% de las mujeres han experimentado actos de violencia sexual, principalmente, por parte de desconocidos; el ámbito laboral, se ubica como el tercer espacio donde se violentan los derechos de las mujeres.

  21. ÍNDICE Tres de cada diez mujeres asalariadas, que trabajaron durante 2005, enfrentaron actos de violencia en su espacio de trabajo, especialmente discriminación laboral. (INEGI: 194). Según revela estima esta misma Encuesta, más de la mitad de mujeres en Puebla han padecido algún cuadro de violencia ya sea física, sexual, económica o psicológica. En la ciudad de Puebla se tienen 446 mil mujeres económicamente activas, de las cuales 30 por ciento ha recibido abuso verbal en su trabajo y 16 de cada 100, acoso físico. En la entidad poblana se estima que hay 2.3 millones de mujeres de 12 años y más, un millón son madres de familia de la cuales 50 mil o más sufre violencia. De este universo cinco de cada diez madres han sido o son sometidas a violencia emocional, 29.1 por ciento es víctima de violencia económica, 25.9 por ciento reporta violencia física y 9.5 por ciento sexual. Entre las mujeres agredidas 34.9 por ciento son víctimas de incidentes de un tipo, mientras que 29.2 por ciento de dos; 24.7 por ciento de tres y 11.3 por ciento recibe maltratos de los cuatro tipos de violencia -emocional, económica, física y sexual. Por otro lado, la Encuesta Nacional sobre Violencia en el Noviazgo (ENVINOV -2007) en el apartado de Violencia establece que en general la violencia en el noviazgo tiende a pasar desapercibida,  por los propios jóvenes, sin embargo, detectó que en las relaciones de noviazgo que establecen las y los jóvenes entre 15 y 24 años hay expresiones de violencia de muy distinto tipo y en diferentes grados. Se detectaron tres tipos de violencia, la física, la psicológica y la sexual. Según la información recolectada en la ENVINOV, el 15 por ciento de las y los jóvenes han experimentado al menos un incidente de violencia física en la relación de noviazgo que tenían al momento de la ENVINOV. Los incidentes de violencia tienen una mayor proporción en zonas urbanas (16.4 por ciento), en comparación con las zonas rurales (13.2 por ciento).Es importante conceptualizar la violencia física desde una perspectiva de género, la mayor proporción de personas que reciben violencia física, son las mujeres (61.4 por ciento de las mujeres y 46 por ciento de los hombres). 2.5 PERFIL DEL AGRESOR/A Y DE EL/ LA RECEPTOR/A Perfil del agresor/a Suelen estar afectados por numerosos sesgos cognoscitivos relacionados con creencias equivocadas sobre los roles sexuales y que consideran inferiores a las mujeres, así como ideas distorsionadas sobre la legitimación de la violencia como forma de resolver conflictos. Suelen ser…

  22. ÍNDICE • Individuos con poca tolerancia a la frustración. • Habilidades de comunicación muy limitadas. • No poseen estrategias adecuadas para solucionar los problemas (incapacidad para manejar conflictos). • Tienen dificultad para expresar sus emociones y sentimientos. • Rasgos de personalidad acentuados. • Dependencia emocional. • Agresividad generalizada. • Problemas en el control de la ira. • Impulsividad. • Baja autoestima. • Celos. • De acuerdo con algunos resultados de investigaciones documentadas por Bertelli (1999), las y los agresores se caracterizan por: • Deseo de control. Desea controlar todos los actos que realiza su pareja. • Celos excesivos. • Tiene una doble fachada. En público son amables y amorosos y en lo privado violentos. • Falta de seguridad personal. Siente constantemente amenazado su poder. • Baja autoestima. Tiene una débil imagen de sí mismo. No confía en sus logros. • Represión de sentimientos. Siente que pierde poder si manifiesta sus emociones. • Dificultades en la comunicación. No logran establecer comunicaciones efectivas. Se comunica a través de roles estereotipados que no le comprometen como persona. • Aislamiento emocional. Socializa con las demás personas pero no se compromete afectivamente. • Incapacidad de alternativas ante el conflicto. Reacciona impulsivamente, no cuenta con herramientas para solucionar conflictos. • Agresión silenciosa. Usa el lenguaje no verbal para agredir. • Actitud negadora. Niega la realidad, niega su violencia. No se responsabiliza de sus actos. • Manipula a sus hijas e hijos a familiares y amigos cercanos para hacerles sus aliados. • Abusa del alcohol, drogas o de medicamentos u otras adicciones. • Tiene gran resistencia al cambio. Su pensamiento es rígido.

  23. ÍNDICE • El violento muestra facetas que van del silencio controlado a la palabra vociferante, de la huida a la confrontación de hecho. • Poco a poco rompen las redes de apoyo de la persona para tener el control absoluto. • 2.6 PERFIL DEL/LA RECEPTOR/A • Las y los receptores de violencia se caracterizan por (Castro, 2004; Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva, 2004): • Soportar el maltrato emocional no percibiendo si quiera, el deterioro del que se han apropiado, al recibirlo en forma permanente. • Cuando solicitan ayuda en la mayoría de los casos lo hacen para sus parejas. • Dudan de su salud mental, se ven anuladas en su auto confianza no pudiendo discriminar lo importante y urgente de lo intrascendente. • Suelen justificar la acción de quien ejerce violencia porque le consideran enfermo o porque atribuyen su comportamiento a la incidencia de factores externos. • Se asumen como culpables, responsables y merecedoras de tales castigos, pues no logran atender y cubrir en su totalidad con las expectativas de quien les agrede. • Existe una exagerada propensión a la vergüenza, culpa y al miedo (sólo se es alguien con un hombre a su lado). • Consideran que no tienen salida. Se victimizan. • Su pensamiento es rígido. • Su autoestima y confianza es débil. • Consideran que pueden hacer algo para cambiar a la persona que las arremete. • Creen que su destino es vivir al lado de quien las violenta. • Dudan de sus capacidades. • Cansancio y fatiga crónicos. • Problemas de memoria y concentración. • Cefaleas crónicas. • Disminución en el interés para participar en actividades significativas. • Miedo intenso, desesperanza, culpa, vergüenza y horror. • Recuerdos perturbadores recurrentes e intrusivos. • Ilusiones, alucinaciones y episodios disociativos. • Hipervigilancia o estado de alerta constante, palpitaciones. • Depresiones severas.

  24. ÍNDICE • Trastornos del sueños (dificultad para dormir o mantenerse dormido/a) y pesadillas • Ideas románticas en exceso • Ideas y actos suicidas • Tolerantes ante el abuso de poder • Síndromes diversos • Presentan dificultad para su manejo emocional • Su comunicación es indirecta • Presentan un yo disociado • Tienen una visión de túnel en su decisiones • 2.7 CONSECUENCIAS DE LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES • Como resultado de la violencia, las mujeres tienen repercusiones psicológicas, sexuales, reproductivas y físicas. • En las últimas investigaciones sobre las consecuencias de la violencia en la salud, se ha comprobado su enorme influencia para dañar la vida y la personalidad de quien la experimenta día a día, hasta el grado de modificar radicalmente su manera de ver el mundo y de relacionarse con él.

  25. ÍNDICE 2.8 SÍNDROMES ASOCIADOS A LA VIOLENCIA El Modelo Integrado para la Prevención y Atención de la violencia familiar y sexual (2004), señala que los síndromes que se encuentran asociados a la problemática de la Violencia Familiar son: Síndrome de fatiga crónica: Tiene su origen en un desequilibrio emocional que produce agotamiento e insatisfacción. Se presenta ansiedad, olvidos, disminución de la concentración y la memoria, falta de voluntad, etc., es decir, un cuadro de debilidad física y mental generalizada. Desorientación: Acontece de manera inmediata al episodio violento, o bien, se convierte en una condición más o menos permanente y consiste en la desubicación espacio temporal. Letargia: Es la necesidad imperiosa de dormir acompañada por somnolencia constante, sensaciones disminuidas, resultado de la vivencia de la violencia y la tensión que ésta ocasiona. Rumia Mental: Cuando aparece este fenómeno, la mujer no puede dejar de pensar en los episodios violentos, busca sus defectos y fallas de manera constante con ideas sobre destrucción y sometimiento. Siente deseos de matar y morirse y esta situación la sume más en el agotamiento. Culpa: La mujer que sufre violencia tiende a culparse constantemente por lo que sucede, su autoimagen debilitada hace que esta situación se convierta en un círculo vicioso. Asume la responsabilidad de la conducta de su pareja violenta, pero el precio es un auto reproche constante, lo cual es una fallida función adaptativa. Distorsión de la percepción: La mujer ponen en marcha una serie de mecanismos que se dirigen a intentar una deformación de los hechos, de la experiencia, en aras de la supervivencia frente a una situación inexplicable. La negación de que se vive en una situación de alto riesgo, la disociación, la anestesia de sus emociones, la racionalización como un intento de generar razones a la vivencia violenta, emplean

  26. ÍNDICE • gran parte de sus energías y la dejan con pocas posibilidades de resolver el maltrato, y por el contrario, las vuelven más vulnerables. • Creencia Mágica: • Sostiene dentro de sí misma, una solución mágica de la situación. • Ella vive permanentemente buscando signos de parte de su pareja, que le confirmen que finalmente él está cambiando, en esto agota parte de su energía, que no puede canalizar para lograr cambiar ella misma y generar alternativas para su propia vida. • Vivencia de catástrofe: • Consiste en una reacción emocional de pánico que lleva a la mujer a la parálisis. Puede darse cuenta de que vive en peligro, pero no puede implementar estrategias para defenderse. Se caracteriza por un estado mental de confusión, como de estar viviendo una pesadilla, con frecuencia se acompañan de episodios de llanto y súplicas, que más tarde desembocan en una actitud depresiva y de auto reproche. • Síndrome de Estocolmo: • Consiste en una actitud de simpatía e identificación con el agresor, en una situación de violencia extrema. Genera conductas de adhesión y justificación a las acciones del atacante, como resultado de la desesperación. Sus indicadores son: • Agradecer intensamente las pequeñas amabilidades del abusador. • Negar o justificar la violencia recibida. • Negar la propia rabia hacia el agresor. • Estar en constante estado de alerta para satisfacer las necesidades del agresor. • Dificultad para abandonarlo aun cuando tenga alguna posibilidad. • Tener miedo de que el agresor regrese aun cuando esté muerto o en la cárcel. • Presentar síntomas de estrés postraumático • Silenciosa: • La mujer no da señales de rebeldía, por el contrario, trata de pasar desapercibida, poniéndose fuera del alcance de la pareja violenta, evita hablar con él, cuida las palabras y el tono con el que se dirige a él, realiza sus tareas de tal manera que nada le moleste a él, sigue sus órdenes y señalamientos para no provocar su estallido de violencia, que finalmente no logra posponer. • Síndrome de dejarse morir: • Las fuerzas vitales de la mujer que vive violencia conyugal se agotan poco a poco, llegando a un estado en el que es frecuente que las fantasías de suicidio aparezcan. Desea que la pareja la mate de una vez por todas, o bien, dormir y no despertar más. Realiza sus actividades de manera automática con grave riesgo de sufrir un accidente.

  27. ÍNDICE Síndrome de la Indefensión aprendida: Es la obediencia pasiva al entorno cuando todos los esfuerzos por transformarlo no logran causar ningún efecto, ni la situación se modifica. Los resultados son resignación, desgaste, depresión y culpa entre otros que se reflejan en cansancio físico y emocional, la mujer desarrolla un sentimiento básico de desvalimiento y desamparo. Pierde la confianza en su capacidad de comprender lo que pasa y encontrar una salida, es más, ni si quiera vislumbra la existencia de salidas a su situación. La indefensión aprendida es el resultado de la reiteración a la víctima de su incapacidad de sobrevivencia lejos del agresor y de que lo que ocurre es su culpa y responsabilidad. La mujer trata de complacer y no molestar a su agresor, y evade toda la confrontación para no ser lastimada. Al desencadenarse los episodios de violencia, las mujeres confirman la impotencia y falta de recursos para resolver la situación y se mantiene el temor. El miedo a la represalias, la dependencia económica y / o la esperanza de que el agresor cambie hacen que la mujer permanezca en el ciclo de la violencia. Síndrome del esclavo: Surge de la relación de poder asimétrica que mantiene la mujer y su pareja, en la que él abusa de manera intermitente intercalando momentos de recompensa o reconciliación. Esto genera una relación de dependencia que deviene en una visión magnificada del hombre violento, en tanto que el valor de la mujer ante sus propios ojos disminuye. Síndrome de la mujer maltratada: Caracterizado por sentimientos de abatimiento, miedo vergüenza, culpa y desaliento; todo ello en deterioro de los aspectos emocionales, cognitivos, motivacionales y conductuales de la vida de las mujeres en situaciones de violencia. Lo anterior se manifiesta en ideas aterradoras e inmovilizadoras sobre el futuro y en repercusiones en el estado bienestar físico, como alteraciones del sueño, pérdida de apetito y rechazo de la sexualidad. Dohmen (1994), señala que estas mujeres llegan a dudar de su propia salud mental debido a las estrategias de poder utilizadas por el agresor. Suelen presentar consciente o inconscientemente las creencias tradicionales respecto al rol de género (labores domésticas y la creencia de que la mujer vale sólo si tiene a un hombre al lado). Si la violencia es sexual se presenta: Síndrome de trauma por violación: En este síndrome destacan dos momentos: La fase aguda: Se presenta inmediatamente después de un ataque, presentándose una desorganización en todos los aspectos de la vida.

  28. ÍNDICE • Manifestando ansiedad, pánico, ira, inseguridad, incredulidad, llanto incontrolado, sollozos, risas, insomnio, tensión muscular, irritabilidad, desconfianza y temor hacia todo lo que le rodea, así mismo se presentan sentimientos de humillación, vergüenza, fuertes deseos de venganza, impotencia y auto culpabilidad, así como sentimientos de vulnerabilidad e indefensión. • La fase de reorganización: • En la cual la persona presenta un visible aumento de la actividad motora. Hay una búsqueda de alternativas que le permitan reiniciar su vida. Ya sea búsqueda de apoyo profesional o sólo alguien que la escuche y comprenda. • Trastorno de estrés postraumático: • Se presenta después del evento traumático grave, y se caracteriza por: • Presencia de recuerdos recurrentes e intrusivos. • Dificultades para conciliar el sueño o bien, pesadillas acerca del evento traumático. • Comportamientos evasivos ante situaciones asociadas al trauma. • Disminución de la capacidad de respuesta en general. • Aumento de la irritabilidad. • Dificultad para concentrar y respuestas exageradas de sobresalto. • Los aportes teóricos y prácticos de un sinfín de investigaciones y de orientadoras y orientadores, han afianzado la idea de que las personas inmersas en relaciones violentas y que han tenido la oportunidad de recibir ayuda de primer nivel o primer contacto en intervención en crisis, de manera presencial o por teléfono, reduce las probabilidades de configurar alteraciones psicoemocionales, de personalidad o psiquiátricas. (Scaer, 2001; Roberts, 2005). • 2.9 COSTOS DE LA VIOLENCIA • Se ha comprobado que por regla general, a lo largo de sus vidas las víctimas de violencia, a diferencia de las que no sufren maltrato, padecen más problemas de salud, generan costos de atención sanitaria significativamente más elevados y acuden con mayor frecuencia a los servicios hospitalarios de urgencia.(OMS,202). • Los costos de la violencia rara vez se distribuyen de manera homogénea. Las personas con menos posibilidades de protegerse ante las adversidades económicas, serán las más gravemente afectadas. • La relación entre el maltrato por parte del compañero y la disfunción psicológica tiene importantes implicaciones con respecto a la mortalidad femenina debido al riesgo aumentando el suicidio.

  29. ÍNDICE Según un estudio de la Organización Panamericana de la Salud del 2000, los intentos de quitarse la vida por parte de las mujeres víctimas de agresiones son 12 veces más altos que en el resto de la población femenina. Considerando la prevalencia del abuso doméstico y la naturaleza de sus efectos sobre la salud de las mujeres- y la salud de la sociedad en su conjunto-, es pertinente afirmar que la victimización representa un desgaste significativo de los recursos disponibles para la salud al desviar los escasos recursos hacia el tratamiento de una enfermedad social que, mayormente, puede prevenirse. Justamente, debemos considerar como característica principal de la violencia que es un fenómeno colectivo, no importa que sea aplicado por un individuo o por un país a otro, ni que se dé en el seno de la familia. El uso de la violencia siempre vulnera a la persona y afecta su autonomía, además de tener numerosas consecuencias en la comunidad en que la que se presenta. Veamos en el cuadro que a continuación presentamos todo lo que la violencia conlleva en costos, efectos, pérdidas y sufrimiento tanto a nivel personal como social y lo que ello implica en la vida de la persona y en el colectivo social. (CUADRO 4) COSTOS DE LA VIOLENCIA

  30. ÍNDICE 3. MARCO LEGAL PARA EL ABORDAJE DE LA VIOLENCIA Las medidas que realizan los gobiernos para la prevención, atención, sanción y erradicación de la violencia contra las mujeres constituye un factor importante para romper el silencio social en torno a esta problemática, con miras a lograr un cambio social y convertirlo de esta manera en un hecho inadmisible. El Estado Mexicano ha adoptado instrumentos internacionales sobre derechos humanos de las mujeres, como la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra las Mujeres (CEDAW, por sus siglas en inglés) de las Naciones Unidas, y la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Convención Belém do Pará); debido al movimiento de mujeres en busca del reconocimiento de sus derechos humanos, que hizo visible y manifiesta la violencia de que son objeto. El Estado de Puebla ha impulsado acciones legislativas encaminadas a Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, dando como resultado la siguiente normatividad: 3.1 LEGISLACIÓN ESTATAL, NACIONAL E INTERNACIONAL Los esfuerzos por prevenir, sancionar y erradicar los distinto tipos de la violencia en todo el mundo constituyen un importante antecedente que se ha plasmado principalmente en la CEDAW y en la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Convención de Belém do Pará). Ambos instrumentos internacionales han sido firmados y ratificados por el gobierno mexicano y por tanto se han incorporado y aplicado a la legislación mexicana. (CUADRO 5) CONVENCIÓN SOBRE LA ELIMINACIÓN DE TODAS LAS FORMAS DE DISCRIMINACIÓN CONTRA LA MUJER –CEDAW-

  31. ÍNDICE

  32. ÍNDICE

  33. ÍNDICE (CUADRO 6) CONVENCIÓN INTERAMERICANA PARA PREVENIR, SANCIONAR Y ERRADICAR LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER (CONVENCIÓN DE BELÉM DO PARÁ)

  34. ÍNDICE Así mismo, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicano en su artículo primero señala que todas las personas gozarán de los derechos humanos reconocidos en ella y en los tratados internacionales que el Estado mexicano sea parte. Destaca la prohibición de toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, de género, por edad, por tener alguna discapacidad, por condición social o de salud, a causa de las ideas religiosas, las opiniones, las preferencias sexuales, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas. (CUADRO 7) CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS.

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  38. ÍNDICE (CUADRO 8) LEY GENERAL DE ACCESO DE LAS MUJERES A UNA VIDA LIBRE DE VIOLENCIA.

  39. ÍNDICE (CUADRO 9) CONVENCIÓN DE LOS DERECHOS DEL NIÑO.

  40. ÍNDICE

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  42. ÍNDICE

  43. ÍNDICE

  44. ÍNDICE

  45. ÍNDICE

  46. ÍNDICE

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  48. ÍNDICE (CUADRO 10 ) LEY FEDERAL DE RESPONSABILIDADES DE LOS SERVIDORES PÚBLICOS

  49. ÍNDICE (CUADRO 11 ) NOM-046-SSA2-2005