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Domingo 30º del T.O. Ciclo C

Domingo 30º del T.O. Ciclo C. Dos hombres subieron al templo a orar; uno era fariseo, otro publicano. El fariseo , de pie, oraba en su interior de esta manera:. “¡Oh Dios! Te doy gracias porque no soy como los demás hombres, injustos, adúlteros, ni tampoco como este publicano. …”.

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Domingo 30º del T.O. Ciclo C

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Presentation Transcript


  1. Domingo 30º del T.O. Ciclo C Dos hombres subieron al templo a orar; uno era fariseo, otro publicano. El fariseo, de pie, oraba en su interior de esta manera: “¡Oh Dios! Te doy gracias porque no soy como los demás hombres, injustos, adúlteros, ni tampoco como este publicano. …”

  2. En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, no se atrevía ni a alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: “¡Oh Dios! ¿Ten compasión de mí, que soy pecador!” Lc 18, 10-14

  3. “Fariseo” significa separado. En la vida ordinaria, se refería a los separados del pecado. No eran malos, ni mucho menos. Los “publicanos” eran los recaudadores de impuestos. Eran despreciados como pecadores a causa de los excesos que cometían. Eran odiados por sus vínculos con el poder romano.

  4. Según la parábola, uno y otro suben al templo a orar. El fariseo da gracias a Dios por no caer en los pecados más graves y por cumplir hasta los preceptos más insignificantes de la Ley . El publicano se siente pecador. Ha interiorizado la imagen de pecado que el pueblo tiene de él. Sólo se atreve a suplicar: “Oh Dios, ten compasión de este pecador”.

  5. El evangelio no condena al fariseo sino el fariseísmo. Y no por la piedad y rectitud moral, sino por hacer depender la búsqueda de Dios del cumplimiento exacto de la Ley.

  6. Los publicanos son alabados no por las injusticias que a veces cometen, sino por su capacidad para reconocerse necesitados de perdón.

  7. La parábola continúa afirmando que el publicano volvió a su casa reconciliado con el Dios justo y santo, pero el fariseo no. Los dos habían orado, pero con espíritu diferente. No es la oración la que justifica sino el espíritu que la anima.

  8. El texto termina con un proverbio que recuerda el cántico de María: “Todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”

  9. “Todo el que se enaltece será humillado” • Se eleva quien decide • por sí mismo su puesto • en el mundo y ante Dios. • Quien elabora a su gusto la realidad • y se inventa • su propia imagen.

  10. La altivez es inmoral por lo que tiene de injusticia hacia los demás. Y sobre todo por lo que tiene de engaño sobre uno mismo. El juicio de Dios obliga al hombre a volver a reconocer su propia verdad.

  11. “El que se humilla será enaltecido” • Quien acepta su realidad verdadera • no puede caer en el pecado de la arrogancia. • Su verdad es su auténtica gloria, porque conocerse a sí mismo constituye la verdadera sabiduría.

  12. Señor Jesús, siendo de condición divina, tú te humillaste “obediente hasta la muerte y muerte de cruz”. Por eso Dios te ensalzó y te concedió el nombre que está sobre todo nombre. Bendito seas en el esplendor de tu verdad. Amén.

  13. Texto: José Román Flecha Andrés PALABRA DEL SEÑOR –Salamanca - Presentación: Antonia Castro Panero Música: Moment Of Good-Bye

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