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Oraciones y devociones a San José

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Oraciones y devociones a San José

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Oraciones y devociones a San José

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  1. Oraciones y devociones a San José

  2. Í N D I C E (puedes ingresar directamente. Haz clic en el tema que desees ver) * Pensamientos e invocaciones a San José para el mes de Marzo (P. Orides Ballardín. Prov.) Oración para pedir la pureza Acróstico a San José (P. Reyes) * Triduo a San José * Devoción en honor de los Siete Dolores y Gozos de San José. * Oración a San José * EN EL TALLER DE JOSÉ: Reflexión de San Josemaría Escrivá de Balaguer. Homilía pronunciada el 19 de Marzo de 1963 *“Canción de José” Interpreta: Grupo Alianza de Miami

  3. PENSAMIENTOS E INVOCACIONES A SAN JOSÉ PARA EL MES DE MARZO (Por P. Orides Ballardín. Prov.)

  4. ORACIONES DIARIAS Para Pedir la Pureza: Oh custodio y padre de vírgenes San José, a cuya fiel custodia fueron encomendadas la misma inocencia, Cristo Jesús, y la Virgen de las vírgenes, María;por estas dos queridísimas prendas,Jesús y María, te ruego y suplico me alcances que, preservado de toda impureza, sirva siempre castísimamente con alma limpia y corazón puro y cuerpo casto a Jesús y a María. Amén.

  5. Acróstico a San José(P. Reyes) Son tus brazos dulce cunaArrullo para tu niño…Nutre su sueño de amor. Justo varón, fiel esposoObrero honrado sin par.Sé también, Padre amorosoEl guardián de nuestro hogar.

  6. San José, castísimo esposo de la Santísima Virgen María ¡Ruega por nosotros! Marzo Domingo Lunes Martes Miércoles Jueves Viernes Sábado 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 (clic en el día que quieras meditar) En la postrera agonía, cuando mi muerte llegare, tu patrocinio me ampare y el de Jesús y María Volver al Índice

  7. Día 1: Padre adoptivo de Jesús. Escogido por el Eterno Padre con amor previsor y gratuito, para ser custodio y defensor de Jesús, tú, oh San José, entras plenamente en el proyecto de la Salvación, según las promesas hechas por Dios al pueblo hebreo. Ayúdame, San José, a leer hoy, con amor, el Evangelio que describe la genealogía de Jesús. Volver al calendario

  8. Día 2: Custodio de Jesús. Durante la vida terrena de Jesús, tú, oh San José, no te has preocupado de hacer cosas grandes sino de hacer bien la voluntad de Dios, también en las cosas más sencillas y humildes, con mucho empeño y amor. Enséñame San José la prontitud en buscar y realizar la voluntad de Dios. Volver al calendario

  9. Día 3: Esposo de la Madre de Dios. Después de la perturbación inicial, oh San José, tu "sí" a la voluntad de Dios fue claro y preciso, aceptando a María como Esposa. Entonces, por ti, Jesús entró en la genealogía de David con pleno derecho delante de la ley y de la sociedad. Te confiamos, oh San José, a todos los padres para que siguiendo tu ejemplo acepten en el seno materno el don inestimable de la vida humana. Volver al calendario

  10. Día 4: El hombre del silencio. Te acostumbraste al silencio, oh San José, estando con Jesús y María. La casa de Nazaret era un templo y ¡en el templo, sobre todo, se reza!.Enséñame, oh San José, a dominar mi locuacidad y a cultivar el espíritu de recogimiento. Volver al calendario

  11. Día 5: El hombre de fe. Más que Abraham, a ti, oh San José, te tocó creer en lo que es humanamente impensable: la maternidad de una virgen, la encarnación del hijo de Dios. Fortalece, oh San José, a quien se desanima y abre los corazones para confiar en la Providencia de Dios. Volver al calendario

  12. Día 6: El hombre de la esperanza. En la persona de Jesús, oh San José, tuviste la garantía del cielo y, por lo tanto, siempre estuviste lleno de profunda paz interior. Aumenta, oh San José, mis motivos para tener coraje, alimenta el aceite para mis lámparas. Volver al calendario

  13. Día7: El hombre del amor a Dios. Oh San José, tú diste pruebas de amor a Dios cuidando amorosamente a Jesús en vida escondida y en profunda sintonía con la voluntad de Dios. Enséñame oh San José, a amar a Dios con todo mi corazón, con toda mi mente y con todas mis fuerzas. Volver al calendario

  14. Día 8: El hombre de la acogida. Oh San José, diste ejemplo de espíritu de acogida en la afectuosa ternura con tu esposa, en los servicios prestados a la gente, buena o mala, y estando siempre al lado de Jesús, el salvador de las almas. Oh San José, ¡Que yo descubra aquellos gestos que me hacen imagen viva de Dios amor, los gestos de acogida y de paz, los gestos de disponibilidad y de dedicación incondicional! Volver al calendario

  15. Día 9: El hombre del discernimiento. Con los ojos del alma, oh San José, ordenaste tu vida de piedad, tu trabajo, tu alimento, tu reposo, tus pensamientos más profundos, tus afectos, tus juicios, tus intenciones en el obrar. Ayúdame oh San José, a avanzar en las virtudes por la acción del Espíritu Santo que renueva la vida de las personas y de las comunidades. Volver al calendario

  16. Día 10: El hombre de la docilidad. Santo Tomás define la docilidad como atención constante y deferente a las enseñanzas de los sabios. Tú, oh José, fuiste siempre muy dócil a las enseñanzas de Jesús y de María, su Madre. Aleja de nosotros oh San José, la presunción, la tonta estima de mis opiniones, la obstinación de seguir mis ideas. Volver al calendario

  17. Día 11: El hombre de la entrega. Tú oh San José, no perdías tiempo en cosas vanas e inútiles y no obrabas con disgusto o mala gana. Ayúdame oh San José, en la oración, a no permitir que mi alma, se quede dormida y alcánzame una habitual disposición y fervor en mi vida. Volver al calendario

  18. Día 12: El hombre de la simplicidad. Esta virtud oh San José, hacía parte de tu carácter y cada día más se perfeccionaba por el desapego de las criaturas. Ayúdame oh San José, a desear y gustar solamente a Dios y a despegarme de todo lo que no sirve para mi vida espiritual. Volver al calendario

  19. Día 13: El hombre de la confianza. Tu seguridad oh San José, estaba en adherir a la voluntad de Dios como se manifestaba día tras día. Haz oh San José, que nosotros tengamos la seguridad de quien confía en Dios y que en cualquier situación, aunque adversa, estemos en sus manos. Volver al calendario

  20. Día 14: El hombre de la paz. Tú, oh San José, fuiste el custodio de aquel que trajo la paz al mundo, que predicó el amor, la fraternidad y la unidad y proclamó " felices los que trabajan por la paz". Oh San José, ayúdame a promover la paz en el ambiente donde yo vivo y trabajo. Volver al calendario

  21. Día 15: Ejemplo de humildad. ¡ Como te sentías pequeño a tus ojos, oh San José!, ¡Como amabas tu pequeñez!. No hiciste milagros y mantuviste tu vida tan escondida que casi nada sabemos de ella. Ayúdame, oh San José, a huir de las alabanzas y de la gloria humana. Haz que encuentre gusto en vivir escondido y en relativizar mis intereses personales. Volver al calendario

  22. Día 16: Ejemplo de fortaleza. Sin duda, oh San José, tu fortaleza alcanzó un grado de perfección muy elevado. Ella se manifestó especialmente en el soportar con serenidad el exilio en Egipto y la dureza del trabajo de cada día. Ayúdame oh San José, a no desfallecer frente a las tentaciones, fatigas y sufrimientos. Volver al calendario

  23. Día 17: Ejemplo de obediencia. Tu obediencia, oh San José, fue admirable, especialmente cuando tuviste que huir a Egipto, luego de una orden delante de la cual habías tenido tantas razones para no realizar. Aleja de mí, oh San José, todas las excusas que mi egoísmo plantea para no cumplir la voluntad de Dios. Volver al calendario

  24. Día 18: Ejemplo de justicia. Viviendo alejado de las cosas del mundo, oh San José, practicaste siempre la virtud de la justicia especialmente a través de tu trabajo de carpintero. Y ¡qué respeto tuviste para con el Rey y la Reina del Cielo! Alcánzame, oh San José total pureza de intenciones y de corazón y plena adhesión a Dios y a su voluntad. Volver al calendario

  25. Día 19: Ejemplo de prudencia. Tu prudencia, oh San José, se manifestó en el desapego del mundo, en la castidad, en la pobreza, en tu espíritu de pobre y en la dedicación al trabajo de cada día. Haz, oh San José, que yo no haga nada sin antes confirmarme: "que sirve esto para la eternidad". Volver al calendario

  26. Día 20: Ejemplo de pobreza. Tú, oh San José, viviste la pobreza voluntaria, sufriste las privaciones y las incomodidades de la pobreza, pero no quisiste cambiar tu condición por ningún tesoro de este mundo. Obténme, oh San José, la gracia del desapegarme de las riquezas y de desear únicamente los bienes eternos. Volver al calendario

  27. Día 21: Ejemplo de gratitud. Nadie después de tu Esposa, oh San José, recibió tanto como tú, de la bondad de Dios. En tu justicia dabas gracias a Dios continuamente. Veías solo a Dios, pensabas sólo en Dios ; no obrabas sino por ÉL. Haz, oh San José, que yo tenga vergüenza de mis ingratitudes y que tenga valentía de humillarme delante de Dios. Volver al calendario

  28. Día 22: Ejemplo a los obreros. Como cada uno de nosotros, también tú, oh San José, probaste la fatiga, y el cansancio del trabajo de cada día. Ayúdame, oh San José, a redescubrir la dignidad de mi trabajo, sea cual sea, y de desarrollarlo con entusiasmo para el bien de todos. Volver al calendario

  29. Día 23: Ejemplo de la misión. Oh, San José, ¡Que gran amor tuviste por las almas! ¡Cuantas oraciones hiciste para su salvación! ¡Y todo eso inspirado por Cristo que habría de morir por la salvación del mundo!. Haz, oh San José, que yo pueda con la palabra y con la vida, ayudar al hombre de hoy a encontrar a Jesús, la Palabra que da respuesta definitiva a todas las preguntas esenciales del hombre. Volver al calendario

  30. Día 24: Custodio de la virginidad. La Voz del Espíritu Santo encontró en tí, oh San José total acogida, porque tu vida fue llena únicamente de Dios y tu fuerza fue sólo el amor que tuviste para Él. Haz, oh San José, que yo deje mis caminos y siga sólo a Dios que me llama a participar de su vida, y que tenga fuerza de hacer fructificar sus dones. Volver al calendario

  31. Día 25: Consuelo de los que sufren. Oh San José, toda tu vida estuvo marcada por el sufrimiento: exilio, trabajo, pobreza. Pero tu corazón era feliz y tu alma siempre serena. Ayúdame oh San José, a darme cuenta de que la vida eterna y no el dolor, es la verdadera vocación del hombre. Presérvame ahora y siempre del llanto de los que no tienen esperanza. Volver al calendario

  32. Día 26: Esperanza de los enfermos. En tu vida, oh San José, no todo fue claro y fácil de comprender. Sin embargo supiste encontrar tu misión única e irrepetible en la historia. Te ruego, oh San José, consolar hoy a todos los que están afligidos por la enfermedad. Llena sus días de personas amigas y desinteresadas. Volver al calendario

  33. Día 27: Patrono de los moribundos. Tú, oh San José, tuviste la suerte de morir asistido por Jesús y tu esposa María. Tuviste siempre presente en tu vida la meta final o sea el cielo, con la certeza de alcanzarla; siempre atento a tu interioridad y dedicado a la contemplación. Ayúdame, oh San José, a pensar a menudo en el cielo donde todos somos invitados al banquete eterno. Volver al calendario

  34. Día 28: Amparo de las familias. Oh, San José, la Escritura afirma que a tu lado y de María, Jesús "crecía en edad, sabiduría y gracia". Te ruego, oh San José, que los niños encuentren en la familia el ambiente ideal para desarrollar el amor y asumir los verdaderos valores. Volver al calendario

  35. Día 29: Modelo de vida doméstica. Oh, San José, en la Familia de Nazaret asumiste plenamente tu responsabilidad con espíritu de colaboración y de humildad evangélica. Haz, oh San José, que los padres sepan unir todas las potencialidades del amor humano a las de una sana y adecuada espiritualidad. Volver al calendario

  36. Día 30: Terror de los demonios. Oh, San José, fortificado por la presencia y el recuerdo de Jesús has podido vencer siempre cualquier ataque a tu fe por parte del demonio. Limpia, oh San José, mi corazón y mi mente de toda maldad para que sea un cristiano lleno de vida redimido por la sangre de Cristo. Volver al calendario

  37. Día 31: Patrono de la Iglesia Universal. Oh, San José, por la misión que te fue confiada a la iglesia de Cristo haciendo que camine siempre en la verdad y el amor para ser luz del mundo. Guía oh, San José, a la Iglesia de Cristo en el camino de la santidad para que sea siempre más eficaz y alegre anunciadora del Evangelio. Volver al calendario

  38. TRIDUO A SAN JOSÉ Puede comenzarse el 17 de cada mes para terminar el día 19. Especialmente para ofrecerse en el mes de Marzo. Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Señor mío Jesucristo... V. Benditos y alabados sean los dulcísimos nombres de Jesús, María y José.R. Amén. 

  39. ORACIÓN INICIAL PARA TODOS LOS DÍAS A Vos recurrimos, bondadoso Patriarca, y con todo el fervor de nuestro afligido corazón os pedimos que, desde el trono de gloria en que os colocaron vuestras virtudes y merecimientos, escuchéis propicio nuestras súplicas y tengáis piedad de nosotros. Humildemente confesamos que nuestras tribulaciones son pena de nuestras culpas; por eso con dolor de corazón, pedimos a Dios perdón de todas ellas. Alcanzádnoslo, amoroso San José, y por el amor que profesasteis a vuestro Jesús y María y por la autoridad que sobre ellos ejercitasteis acá en la tierra, interceded ahora por nosotros en el cielo escuchando nuestras peticiones y presentándolas Vos mismo a vuestra Esposa inmaculada y a vuestro Divino Hijo para que sean favorablemente despachadas, para mayor gloria de Dios y santificación de nuestras almas. Amén. Acordaos, ¡oh castísimo esposo de la Virgen María y amable protector mío San José!, que jamás se ha oído decir que ninguno haya invocado vuestra protección e implorado vuestro auxilio sin haber sido consolado. Lleno, pues, de confianza en vuestro poder, ya que ejercisteis con Jesús el cargo de Padre, vengo a vuestra presencia y me encomiendo a Vos con todo fervor. No desechéis mis súplicas, antes bien, acogedlas y dignaos acceder a ellas piadosamente. Amén.

  40. ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS Gloriosísimo Patriarca San José, castísimo Esposo de la Madre de Dios; a vuestro amparo acudimos, no desatendáis nuestras súplicas y libradnos de todos los peligros. V. Bendito Patriarca San José, rogad por nosotros.R. Para que seamos dignos de la gracia que imploramos. Santísima Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, unid vuestros ruegos a los de vuestro castísimo Esposo y por los maternales cuidados que prodigasteis al Niño Jesús, interceded y rogad por nosotros para que seamos dignos de alcanzar la gracia que hemos pedido. Sacratísimo Corazón de Jesús, oíd benigno las súplicas de María, llena de gracia, y de José, varón justo, para que por su intercesión logremos el favor solicitado, si ha de ser a mayor honra y gloria vuestra y bien de nuestras almas. Vos que vivís y reináis por todos los siglos de los siglos. Amén.

  41. DÍA PRIMERO Comenzar con la oración preparatoria para todos los días. Aquí nos tenéis en vuestra gloriosa presencia, dulce protector nuestro San José, implorando vuestro eficaz patrocinio. Dirigid, oh gran Santo, una mirada amorosa sobre nosotros, miserables hijos de Eva, y alcanzadnos con la gracia que os hemos pedido y las Virtudes de la humildad, pureza y obediencia, la dicha de morir asistidos de Jesús, de vuestra Esposa y de Vos, para bendeciros y alabaros en el cielo eternamente. Amén. Pídase la gracia que se desea. Rezar siete Padrenuestros y Avemarías en memoria de los siete dolores y gozos de San José. Terminar con la oración final para todos los días.

  42. DÍA SEGUNDO Comenzar con la oración preparatoria para todos los días. A vuestros pies nos postramos con el más humilde afecto, ¡oh incomparable protector nuestro San José!, confiando en vuestro eficaz patrocinio. Dirigid, ¡oh gran Santo!, una mirada amorosa sobre nosotros, miserables pecadores hijos de Eva, y alcanzadnos la gracia que os hemos pedido juntamente con las tres virtudes de tierna piedad, gratitud a los divinos beneficios y firme confianza en Dios, que tanto y con tanto fruto practicasteis Vos mismo, a fin de que enriquecidos con ellas, podamos expirar dulcemente en los brazos de Jesús y María, y alabarlos después en vuestra compañía en el cielo, por toda la eternidad. Amén. Pídase la gracia que se desea. Rezar siete Padrenuestros y Avemarías en memoria de los siete dolores y gozos de San José. Terminar con la oración final para todos los días.

  43. DÍA TERCERO Comenzar con la oración preparatoria para todos los días. Postrados ante Vos, insigne protector nuestro San José, acudimos también hoy en demanda de vuestro eficaz patrocinio. Dirigid, ¡oh gran Santo!, una mirada amorosa sobre nosotros, miserables hijos de Eva, y presentad nuestras súplicas al Padre Eterno, cuyas veces hicisteis en la tierra tutelando a su Divino Hijo; ofrecedlas también al Espíritu Santo, de quien fuisteis representante como Esposo de María; presentadlas, en fin, al Hijo para que sean benignamente atendidas por la Santísima Trinidad, objeto de todo nuestro amor, ahora y siempre, por todos los siglos. Amén. Pídase la gracia que se desea. Rezar siete Padrenuestros y Avemarías en memoria de los siete dolores y gozos de San José. Terminar con la oración final para todos los días. Volver al Índice

  44. DEVOCIÓN EN HONOR DE LOS DOLORES Y GOZOS DE SAN JOSÉ Toda la vida de S. José fue un acto continuo de fe y obediencia en las circunstancias más difíciles y oscuras en que le puso Dios. Él es al pie de la letra "el administrador fiel y solícito a quien el Señor ha puesto al frente de su familia" (Lc 12, 42). Desde tiempo inmemorial, la Iglesia lo ha venido venerando e invocando como continuador en ella de la misión que un día tuviera para con su Fundador y Madre. En los momentos de noche oscura, el ejemplo de José es un estímulo inquebrantable para la aceptación sin reservas de la voluntad de Dios. Para propiciar ese veneración e imitación y para solicitar su ayuda, ponemos a continuación el siempre actual Ejercicio de los siete Dolores y Gozos. Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro. En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

  45. OFRECIMIENTO Glorioso Patriarca San José, eficaz consuelo de los afligidos y seguro refugio de los moribundos; dignaos aceptar el obsequio de este Ejercicio que voy a rezar en memoria de vuestros siete dolores y gozos. Y así como en vuestra feliz muerte, Jesucristo y su madre María os asistieron y consolaron tan amorosamente, así también Vos, asistidme en aquel trance, para que, no faltando yo a la fe, a la esperanza y a la caridad, me haga digno, por los méritos de la sangre de Nuestro Señor Jesucristo y vuestro patrocinio, de la consecución de la vida eterna, y por tanto de vuestra compañía en el Cielo. Amén.

  46. PRIMER DOLOR Y GOZO: Cuando viste a tu esposa que esperaba un hijo, qué dolor sentiste, Señor San José. Mas grande fue tu alegría, cuando el ángel te dijo que el Creador de este mundo por padre te escogió. Por este dolor y gozo, te queremos hoy pedir que ayudes a las familias en su camino a seguir. Señor San José dignísimo esposo de María y Padre Virginal de Jesús, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de  nuestra muerte. Amén. Gloria a la Trinidad del cielo Padre, Hijo y Espíritu Santo. Honra a la trinidad de la tierra Jesús, María Y José En la postrera agonía cuando mi muerte llegaré, tu patrocinio me ampare y el de Jesús y María.

  47. SEGUNDO DOLOR Y GOZO: A Jesús ves nacido sin hogar ni abrigo, qué dolor sentiste, Señor San José. Mas grande fue tu alegría, cuando sencillos pastores proclaman ante el niñito las maravillas de Dios. Por este dolor y gozo, te queremos hoy pedir que del humilde aprendamos en nuestro diario vivir. Señor San José dignísimo esposo de María y Padre Virginal de Jesús, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de  nuestra muerte. Amén. Gloria a la Trinidad del cielo Padre, Hijo y Espíritu Santo. Honra a la trinidad de la tierra Jesús, María Y José En la postrera agonía cuando mi muerte llegaré, tu patrocinio me ampare y el de Jesús y María.

  48. TERCER DOLOR Y GOZO: Cuando viste la sangre del pequeño Niño, que dolor sentiste, Señor San José. Mas grande fue tu alegría, cuando Jesús lo llamaste y en ese nombre encontraste la salvación de Dios. Por este dolor y gozo, te queremos hoy pedir que siempre en Cristo encontremos el motivo de existir. Señor San José dignísimo esposo de María y Padre Virginal de Jesús, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de  nuestra muerte. Amén. Gloria a la Trinidad del cielo Padre, Hijo y Espíritu Santo. Honra a la trinidad de la tierra Jesús, María Y José En la postrera agonía cuando mi muerte llegaré, tu patrocinio me ampare y el de Jesús y María.

  49. CUARTO DOLOR Y GOZO: Cuando escuchas que el niño sufrirá con tu amada, qué dolor sentiste, Señor San José. Mas grande fue tu alegría, cuando el profeta te dice que el Señor lo ha escogido como la luz de Israel. Por este dolor y gozo, te queremos hoy pedir que Cristo nos ilumine y nos ayude a vivir. Señor San José dignísimo esposo de María y Padre Virginal de Jesús, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de  nuestra muerte. Amén. Gloria a la Trinidad del cielo Padre, Hijo y Espíritu Santo. Honra a la trinidad de la tierra Jesús, María Y José En la postrera agonía cuando mi muerte llegaré, tu patrocinio me ampare y el de Jesús y María.

  50. QUINTO DOLOR Y GOZO: Cuando el ángel te manda vayas pronto a Egipto, qué dolor sentiste, Señor San José. Mas grande fue tu alegría, cuando el peligro pasaste y con María brindaste todo tu amor a Jesús. Por este dolor y gozo, te queremos hoy pedir que ayudes al exiliado y al que tiene que partir. Señor San José dignísimo esposo de María y Padre Virginal de Jesús, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de  nuestra muerte. Amén. Gloria a la Trinidad del cielo Padre, Hijo y Espíritu Santo. Honra a la trinidad de la tierra Jesús, María Y José En la postrera agonía cuando mi muerte llegaré, tu patrocinio me ampare y el de Jesús y María.