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Las im genes incluidas en este material tienen un prop sito estrictamente did ctico

Las imágenes incluidas en este material tienen un propósito estrictamente didáctico.

Esta presentación contiene animaciones configuradas en el programa Power Point versión Office 2003. Se recomienda visualizarlo con dicha versión.


Las im genes incluidas en este material tienen un prop sito estrictamente did ctico

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Existen diversas razones por las cuales se puede realizar un autorretrato. Ya sea que el pintor lo tome como un ejercicio para demostrar su talento y capacidad técnica; o bien como un medio de autoconocimiento personal.

Por largo tiempo, también sirvieron como un vehículo para lograr el reconocimiento social, pues al representarse a sí mismo, el artista reafirmaba el valor de su trabajo, como una actividad intelectual y no sólo manual. Así, utilizaba el autorretrato para mostrarse como quería ser visto frente a los demás.

En la historia del arte europeo, Alberto Durero fue el primero en autorretratarse de manera habitual. Su autorretrato como adolescente puede considerarse un ejercicio en la formación del artista, mientras que el realizado cuando contaba con 28 años puede ser visto como un gesto de orgullo, ya que de manera deliberada estableció una analogía entre su imagen y la que comúnmente se pintaba de Cristo. También buscaba permanecer en la memoria de sus contemporáneos al escribir junto a su imagen la siguiente frase: “Así yo Alberto Durero de Nuremberg me pinté a mi mismo con colores indelebles a los 28 años.”

Alberto Durero, Autorretrato a los 13, 1484. Punta seca sobre papel, 27.5 x19.6 cm. Colección Gráfica Albertina, Viena

Alberto Durero, Autorretrato a los 22, 1493. Óleo sobre tela, 57 x 45 cm Museo de Louvre, Paris

Alberto Durero, Autorretrato a los 26, 1498. Óleo sobre tabla, 52 x 41 cm. Museo del Prado, Madrid

Alberto Durero, Autorretrato a los 28 , 1500. Óleo sobre tabla, 67.1 x 48.7 cm. Pinacoteca Antigua, Munich

¿Por qué retratarse a sí mismo?


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El autorretrato puede ser usado como una exploración personal en la individualidad, durante el siglo XX varios autores lo han visto de esta forma y han hecho de él tema fundamental de su producción.

Chuck Close, es un pintor del nuevo realismo norteamericano cuya producción se concentra en los retratos, entre ellos destacan los que ha realizado de si mismo.

A diferencia de Durero, Close no busca tanto la permanencia y reconocimiento social, sino una indagación psicológica en la propia personalidad. Al realizar sus obras este artista parte de fotografías, que después transforma en pinturas sobre lienzo o grabados.

¿Y tú cómo te describirías?

¿Mostrarías sólo tu aspecto exterior o también tu personalidad?

Chuck Close, Autorretrato, 1997. Polaroid motada sobre espuma con cinta, tinta, grafito y óleo sobre tabla. 91.2 x 61 cm. Museo de Arte Moderno, Nueva York

Chuck Close, Estudio para autorretrato, 1968. Plata sobre gelatina, lápiz, tinta y cinta sobre tabla, 47.2 x 33.9 cm. Museo de Arte Moderno, Nueva York

Chuck Close, Autorretrato, 2000. Impreso, pulpa de papel y pochoir, composición y hoja. 64 x 49 cm. Museo de Arte Moderno, Nueva York

Chuck Close, Autorretrato, 1997. Óleo sobre tela, 259.1 x 213.4, Museo de Arte Moderno, Nueva York

El autorretrato permite explorar en nosotros mismos.


Im genes del cuerpo

Imágenesdelcuerpo

REALISMO

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NO REALISMO


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Definir el realismo no es cosa fácil. Hay quienes piensan que existen muchos tipos de realismo y que éstos poco tienen que ver entre sí. En la cultura occidental, el realismo ha estado relacionado por mucho tiempo con la capacidad de representar la apariencia de las cosas, tal y como las aprecian nuestros sentidos. Así, las representaciones realistas del cuerpo humano suelen mostrarlo de manera directa y con gran cantidad de detalles.

¿qué es el realismo?

Petrus Christus, Retrato de un monje cartujo, s. XV, óleo sobre tabla, Museo Metropolitano de Arte, Nueva York

Por otro lado, las imágenes no realistas del cuerpo, comprenden las más diversas modalidades de la representación que se aleja de las formas naturales; entre ellas las que suelen deformar, idealizar o sintetizar sus formas y rasgos.

Muchas veces nos es difícil disfrutar de estas imágenes, pues no podemos reconocernos fácilmente en ellas. En cambio preferimos aquellas que podemos captar fácilmente y engañan a nuestra percepción, pero es importante entender que los autores no realistas suelen recurrir a la transformación del cuerpo en una búsqueda de potenciar la expresión.

¿y el no realismo?

Tumba de un funcionario de la dinastía XVIII (detalle), Egipto. Fresco, Museo Británico Londres


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A pesar de mostrar una cierta uniformidad de las figuras humanas, los murales mayas de Bonampak pueden considerarse dentro del realismo, pues abundan en la descripción de detalles de la vestimenta y guardan cercanía con las proporciones reales de los cuerpos, en un esfuerzo por no suprimir nada de la realidad.

En cambio, las pinturas murales teotihuacanas nos presentan figuras humanas desproporcionadas; que aunque también muestran numerosos detalles, suelen ser abstractas y geométricas, con menos similitud al mundo real.

Pintura mural Bonampak, ca.790. Estuco pintado

Palacio de Tetitla, Teotihuacan ca. S. V d.C, Estuco

En el códice mixteco, la representación del cuerpo humano se muestra de manera simplificada y en fragmentos. El torso suele aparecer de frente o de tres cuartos, mientras que la cabeza y las extremidades de perfil. El rostro se caracteriza por tener una nariz saliente, ojo de frente y sin ceja. Los brazos y las piernas no se representan con grandes diferencias de extensión ni grosor.

En cuanto a la proporciones del cuerpo, son más notorias la cabeza, las manos y los pies, de modo que la figura humana se ve como una reunión de partes, antes que como una unidad.

En el arte de Mesoamérica encontramos representaciones realistas y no realistas.

Fragmento Códice Nutall, México s. XIV. Museo Británico, Londres.


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A través de los siglos la estética china ha explorado diversos caminos de representación. A veces abunda en la descripción pormenorizada, y otras, en la pincelada sintética.

Liang Kai, El poeta Li Po, China, s.XII. Tinta sobre papel, 30.9 cm altura. Comisión para la Protección de Bienes Culturales, Tokyo

Estas dos imágenes nos muestran las diferencias ocurridas en el arte chino a lo largo del tiempo. Arriba observamos la figura del poeta Li Po pintada sobre un rollo de papel hace unos 900 años. De líneas esenciales y sin detalles superfluos fue realizada por un artista de la escuela chan. La rapidez de la ejecución y la espontaneidad eran admiradas por esta escuela, considerándose como un equivalente de la súbita iluminación budista.

A la izquierda, vemos un retrato de la corte imperial realizado 600 años después, cuando la pintura local había sido influida por el arte occidental. Así, observamos la gran cantidad de detalles con la que ha sido dibujada la emperatriz: su vestimenta cargada de simbolismos, el colorido y la perspectiva lineal son algunos de los elementos plásticos incorporados.

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Anónimo, Retrato de la emperatriz Xiaosheng, China 1751. Pintura sobre seda. 230.5 x141.3 cm. Museo del Palacio,Beijing


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Manto Nasca, Perú s. i-II d.C. Algodón y Lana de alpaca,. 104.8 cm Museo Metropolitano, Nueva York

Mira cómo nadan o vuelan, y cómo mueven sus manos estas figuras humanas.

Tapiz de Bayeux (detalle), Inglaterra ca. 1080 d. C. Textil. 50 cm altura. Museo de Tapices, Bayeux

Las imágenes del cuerpo humano no sólo las encontramos en dibujos y pinturas, pueden también aparecer en otros objetos utilitarios como los textiles.

Los que aquí te presentamos son de épocas y culturas distintas, pero en ambos el cuerpo humano es protagonista del diseño. A pesar de sus distancias culturales, en ambos se nota un tratamiento esquemático del cuerpo, para el cual las proporciones reales, los detalles anatómicos, el volumen y el movimiento natural no son aspectos importantes.


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En Europa después del Renacimiento tuvieron lugar dos tendencias pictóricas. La primera se inclinaba por mostrar la belleza idealizada de las formas naturales, mientras que la segunda prefería plasmar la realidad con mayor crudeza.

“El Caravaggio” fue el primer representante de la tendencia realista. Para él, la pintura debía ser verdadera, es decir, debía representar la realidad tal y como es percibida, sin idealizarla. Por ello recurrió a personas comunes para que fueran modelos de sus obras. Si los apóstoles habían sido hombres pobres y rústicos, así debían ser representados en la pintura, sin ningún rasgo de nobleza.

Plasmar el mundo tal como lo perciben nuestros sentidos fue el propósito de los pintores europeos de tendencia realista en el siglo XVII.

Michelangelo Merisi da Caravaggio, La incredulidad de Santo Tomás, Italia, ca. 1602. Óleo sobre tela. 107 x 146 cm. Palacio Institucional y Jardines de Sanssouci, Potsdam.


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La obra de Rembrandt es un buen ejemplo del realismo en la pintura del norte de Europa del siglo XVII.

En este retrato colectivo representa el tema mismo de la exploración de la realidad, al mostrarnos a un grupo de médicos recibiendo una lección de anatomía.

No sólo los pintores se interesaban en la realidad, también los científicos compartían este interés, que los llevaba a explorarla.

Harmennsz van Rijn Rembrandt, La lección de anatomía del doctor Tulp. Holanda, 1632. Óleo sobre tela. 169,5 x 216,5 cm. Mauritshuis, La Haya


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En el siglo XIX, la enseñanza de la pintura en México estuvo apegada a los cánones académicos. Una de las prácticas más comunes fue el dibujo copiado del natural, ya fuera de yesos o modelos vivos, que frecuentemente semejaban estatuas griegas.

Sin embargo, los artistas autodidactas solían escapar a esta norma, mostrando una visión menos idealizada de las cosas. En este magnífico retrato del guanajuatense Hermenegildo Bustos observamos un afán verista, a través del cual nos muestra la severidad del carácter de su modelo. Este pintor también se interesó por dejar un registro pormenorizado de algunos sucesos de su tiempo, como por ejemplo la fugaz aparición de un cometa.

¿Será una imagen verídica o una idealización?

Observa la mirada y la boca apretada, el libro de oración y las joyas que adornan a esta mujer.

Hermenegildo Bustos,Señora con mantón, México,1861. Óleo sobre tela, 65.5 x 49.5 cm. Museo Regional de Guanajuato, INAH.


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La síntesis del cuerpo

La síntesis de las formas es un recurso empleado por los creadores de imágenes desde la más remota antigüedad. Así, en las pinturas del Paleolítico observamos ya representaciones abstractas del cuerpo humano, en las que se han conservado sólo los rasgos esenciales.

Los artistas modernos también han explorado de infinitas maneras este tipo de representación, a fin de otorgar un carácter simbólico y expresivo a su obra.

Pintura rupestre de Tassili, Neolítico Argelia.

Francisco Toledo, Hombre con cabra (detalle), 1976. Gouache sobre papel. 56 x 75 cm Col. Andrés Blainstein


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Fernando Botero, Melancolía, 1989. Óleo sobre tela. 193 x 130 cm. Colección del artista.

Deformación

Otro de los recursos de la representación no realista es la deformación, que ha sido ampliamente utilizada por pintores como Picasso, Matisse y Bacon, entre muchos otros.

Francis Bacon solía representar la figura humana de modo singular, como si ésta hubiera sido producto de las más rigurosas deformaciones. Su propósito no era narrativo, sino más bien constituía un testimonio personal del diagnóstico que el artista hacía de la realidad.

En el otro extremo, las imágenes del colombiano Fernando Botero están pobladas de figuras rechonchas e inexpresivas, que parecen sacadas de una historia.

Francis Bacon, Autorretrato, 1971. Óleo sobre tela. 35,5 x 30,5 cm. Museo Nacional de Arte Moderno, Centro Georges Pompidou, París


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En esta página te mostramos tres ejemplos de los variados caminos en que se ha adentrado el no realismo durante el siglo XX.

Horst Antes, Figura azul, san Francisco de Asís, 1961-1964. Óleo sobre tela, 100 x 80 cm. Col. Privada

Ernst Ludwig Kirchner, Chica del gato, Fränzi, Alemania 1910-1920. Óleo sobre tela. 88.5 x 119 cm. Col. Ahlers

Ernst Ludwig Kirchner fue miembro del grupo El Puente (Die Brücke), precursor del expresionismo alemán. Su lenguaje plástico se basa en el uso de matices intensos y contratados, que aplicaba en grandes manchas uniformes. En esta inquietante obra observamos cómo el artista ha simplificado las formas del cuerpo desnudo, que aparece rígido y estático, como si se tratara de una figurilla.

La pintura de Francis Picabia pertenece al movimiento dadaísta de inicios del siglo XX, que se proponía acabar con las nociones que hasta entonces existían del arte y la cultura. La obra es de su etapa conocida como “época de los monstruos” en la cual las figuras aparecen con rasgos extraños o deformes. Para los dadaístas el gesto y la provocación de sus acciones eran más importantes que el objeto en si mismo.

Finalmente, observamos a uno de los “cefalópodos” de Horst Antes, extrañas figuras imaginarias con cabeza y extremidades, que portan como vestigios de una posible humanidad.

Francis Picabia, Retrato dada de Germaine Everling, 1920. Collage, 61 x 43 cm. Museo Nacional de Arte, Centro Georges Pompidou.


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Aquí presentamos dos visiones radicales del cuerpo.

Por un lado, la pintora modernista Tarsila do Amaral hace su propia interpretación, deformando la anatomía de modo que las extremidades adquieren proporciones gigantescas y la cabeza queda reducida a una mínima expresión. El título de la obra hace alusión a un movimiento de la cultura brasileña de inicios del siglo XX que pretendía “devorar” la influencia artística europea para fundirla con temas locales.

Por otro lado, el norteamericano Willem de Kooning intentaba disolver las fronteras entre la abstracción y la figuración en su obra.

En la serie de pinturas de mujeres nos presenta una imagen monstruosa y poco común del cuerpo femenino.

Willem de Kooning, Mujer I

Estados Unidos, 1950-1952. Óleo sobre tela. 192.7 x 147.3 cm.

Museo de Arte Moderno. Nueva York

Tarsila do Amaral, Antropofagia,

Brasil, 1929. Óleo sobre tela. 126 X 142cm

Colección privada.


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Secretaría de Educación PúblicaPrograma de Artes Visuales para secundaria. Material didáctico para el profesor.

Segundo grado, bloque 4:

“El Cuerpo humano en las artes visuales”.

Coordinación del proyecto: José Antonio Espinosa.

Realización: Davayane Amaro Ortega.


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