Salmo 130
This presentation is the property of its rightful owner.
Sponsored Links
1 / 11

Salmo 130 PowerPoint PPT Presentation


  • 149 Views
  • Uploaded on
  • Presentation posted in: General

Salmo 130. “Señor, mi corazón no es ambicioso ni mis ojos altaneros; no pretendo grandezas que superan mi capacidad; sino que acallo y modero mis deseos como un niño en brazos de su madre. Espere Israel en el Señor ahora y por siempre”. Como un niño en brazos de su madre

Download Presentation

Salmo 130

An Image/Link below is provided (as is) to download presentation

Download Policy: Content on the Website is provided to you AS IS for your information and personal use and may not be sold / licensed / shared on other websites without getting consent from its author.While downloading, if for some reason you are not able to download a presentation, the publisher may have deleted the file from their server.


- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - E N D - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

Presentation Transcript


Salmo 130

Salmo 130


Salmo 130

“Señor, mi corazón no es ambicioso

ni mis ojos altaneros;

no pretendo grandezas

que superan mi capacidad;

sino que acallo y modero mis deseos

como un niño en brazos de su madre.

Espere Israel en el Señor

ahora y por siempre”.


Salmo 130

Como un niño en brazos de su madre

me dejo en tus brazos, Señor.

Con todo mi ser, libre y conscientemente,

con todo mi ser, me dejo en tus brazos, Señor Jesús.


Salmo 130

Como una mariposa acunada por los aires,

me dejo en tus brazos, Señor.

Con todo mi ser, libre y conscientemente,

con todo mi ser, me dejo en tus brazos, Señor Jesús.


Salmo 130

Como una barquilla a la deriva,

me dejo en tus brazos, Señor.

Con todo mi ser, libre y conscientemente,

con todo mi ser, me dejo en tus brazos, Señor Jesús.


Salmo 130

Como haciendo la plancha sobre el inmenso mar,

me dejo en tus brazos, Señor.

Con todo mi ser, libre y conscientemente,

con todo mi ser, me dejo en tus brazos, Señor Jesús.


Salmo 130

Soy como un niño que te grita:

¡Escúchame!

Señor, no me dejes caer en la tentación de la soberbia

y que la vanidad no anide en mi corazón,

pues conozco mis límites y los acepto en tu presencia.


Salmo 130

Señor, que nunca retire de ti mi confianza.

Y esto mismo te pido para todos aquellos

a los que mi corazón ama.


Salmo 130

Que no crezca, Señor, nuestro orgullo.

Que nuestro corazón no se engañe.

Que no desprecien nuestros ojos lo sencillo,

ni se dejen seducir por intereses personales.


Salmo 130

Nuestro espíritu quiere vivir tranquilo,

como un bebé en el regazo de la madre.

Si confiamos en el Señor

recobraremos la serenidad y la calma.


Salmo 130

Amén


  • Login