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VICTORIA SOBRE LAS FUERZAS DEL MAL

VICTORIA SOBRE LAS FUERZAS DEL MAL. Lección 6 para el 10 de noviembre de 2012. LA SUPEREMINENTE GRANDEZA DEL PODER DE DIOS.

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  1. VICTORIA SOBRE LAS FUERZAS DEL MAL Lección 6 para el 10 de noviembre de 2012

  2. LA SUPEREMINENTE GRANDEZA DEL PODER DE DIOS “para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza…” Efesios 1:17-19 En el contexto de la gran controversia entre Cristo y Satanás, necesitamos que Dios nos dé la sabiduría necesaria para entender los privilegios de que disfrutamos al ponernos del lado de Cristo. La esperanza a la que somos llamados. Al contrario que las engañosas esperanzas que Satanás nos puede ofrecer, nuestra vida está llena de esperanza cristiana. La herencia gloriosa. Dios nos ha hecho sus hijos y herederos, con todos los privilegios que eso implica. La supereminencia de su poder. El poder divino está a nuestra disposición. Él ha vencido, y por su poder nosotros también vencemos.

  3. LA SUPEREMINENTE GRANDEZA DEL PODER DE DIOS “…la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia” Efesios 1:20-22 El apóstol presenta la resurrección y exaltación de Cristo como una prueba indubitable de su poder para vencer sobre todo “principado y autoridad y poder y señorío”, es decir, sobre cualquier agente satánico que intente dañarnos. “¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” (Romanos 8:31)

  4. LA SEGURIDAD DE LA VICTORIA ¿Qué seguridades de victoria podemos encontrar en Romanos 8:26-39? • El Espíritu Santo nos ayuda intercediendo por nosotros con gemidos indecibles (26-27) • A los que aman a Dios, todo les ayuda a bien. Él nos llama, nos ayuda a crecer y tiene preparado un destino glorioso para nosotros (28-30) • Dios nos justifica a través del inmenso sacrificio de Jesús. Nadie puede condenarnos (31-34) • Nada nos puede separar del amor de Cristo. Somos MÁS QUE VENCEDORES (35-39) La victoria es nuestra, pero eso no nos libra de las dificultades de la batalla. Necesitamos que Dios nos dé la fe necesaria para aferrarnos a esta seguridad en los momentos difíciles.

  5. EL ENEMIGO A VENCER Aunque sabemos que Satanás es un enemigo vencido, no podemos menospreciar su poder. Debemos recordar que por nosotros mismos somos incapaces de vencerlo. La Biblia nos invita a someternos a Dios, hacer frente al “león rugiente”, resistir ante él y salir victoriosos. “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo” (1ª de Pedro 5:8-9) “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros” (Santiago 4:7)

  6. EJEMPLOS DE VICTORIA LA MISIÓN DE LOS APÓSTOLES Y DE LOS SETENTA Cuando los apóstoles fueron enviados a proclamar el Evangelio, era de esperar una resistencia importante por parte de los ángeles caídos. Por ello, Jesús “les dio autoridad sobre los espíritus inmundos”, encargándoles: “Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios” (Mateo, 10: 1, 8) Los discípulos recibieron potestad “sobre toda fuerza del enemigo” (Lucas 10: 19). Los 70 regresaron gozosos porque los demonios se les sujetaban. Cuando proclamamos el Evangelio, el enemigo está atento para poner todas las dificultades posibles en nuestro camino. Pero esto no nos debe detener, Jesús nos da el poder para solventar todas las dificultades, de modo que el Evangelio llegue a todo el mundo.

  7. EJEMPLOS DE VICTORIA PEDRO “Y por la mano de los apóstoles se hacían muchas señales y prodigios en el pueblo… tanto que sacaban los enfermos a las calles, y los ponían en camas y lechos, para que al pasar Pedro, a lo menos su sombra cayese sobre alguno de ellos” (Hechos 5:12-15)

  8. PABLO EJEMPLOS DE VICTORIA “Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando. Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación. Y esto lo hacía por muchos días; mas desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora” (Hechos 16:16-18)

  9. Sabemos que la gran controversia entre Cristo y Satanás, aunque resuelta en forma final en la cruz, ha de continuar librándose hasta el fin. De este modo, los que seguimos a Cristo, al procurar cumplir la comisión evangélica, nos involucramos en el gran conflicto tomando parte por el lado victorioso. “Cristo se regocijó de que podía hacer más en favor de sus discípulos de lo que ellos podían pedir o pensar. Habló con seguridad sabiendo que se había promulgado un decreto todopoderoso antes que el mundo fuese creado. Sabía que la verdad, armada con la omnipotencia del Espíritu Santo, vencería en la contienda con el mal; y que el estandarte manchado de sangre ondearía triunfantemente sobre sus seguidores. Sabía que la vida de los discípulos que confiasen en él sería como la suya, una serie de victorias sin interrupción, no vistas como tales aquí, pero reconocidas así en el gran más allá” E.G.W. (El Deseado de todas las gentes, cp. 73, pg. 633-634)

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