Alejandrina
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Alejandrina. María Da Costa. Un Rayo de Sol Salesiano. Cooperadora Salesiana. Una vez hace muchos años, existió una alegre, dulce y bromista niñita portuguesa, vivía en un pequeño pueblo del noroeste de Portugal, un pueblo lleno de sol, de viñas y de verdes

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Presentation Transcript
Presentaci 1270198

Alejandrina

María

Da Costa

Un Rayo de Sol Salesiano


Presentaci 1270198

Cooperadora

Salesiana


Presentaci 1270198

Una vez hace muchosaños,

existió una alegre, dulcey

bromista niñita portuguesa, vivía en un

pequeño pueblo del noroeste de Portugal,

un pueblo lleno de sol, de viñas y de verdes

praderas que baña un río murmurador, tan alegre

como la niñita campesina.

Esta niña se llamaba Alejandrina María da Costa, nació el 30 de marzo de 1904, en la feligresía de Balasar, distrito de Braga, en el hermoso Portugal.

Desde su nacimiento su vida está ligada a nuestro dulce Jesús, a Jesús Eucaristía, a Jesús Sacramentado. Alejandrina nace un Jueves Santo, día en que conmemoramos la Institución de la Eucaristía.


Presentaci 1270198

Le gustaba hacerle bromas

a su hermana Deolinda, de

naturaleza más tranquila, se levantaba

antes que la hermana y aseguraba la

puerta para que Deolinda no pudiese abrirla.

Sintiéndose amada y consentida por la hermana,

deja caer una cesta con ropa y se pone a gritar para

hacerle creer que se pegó en la mano; la pobre hermana, llena de susto, corre presurosa a socorrerla,

temiendo que se hubiera quedado

con un dedo cortado... y la recibe

la pequeñina con una carcajada...


Presentaci 1270198

Era una niña tan inquieta que

no paraba en todo el día, ayudaba

en los quehaceres del hogar, cortaba y

guardaba la leña, iba al río a lavar la ropa,

pues era limpia como un rayo de sol. Le gustaba

subirse a los árboles y correr por los campos,

cruzaba corriendo los arroyos, resbalaba en las

piedras, ¡alegría de vivir! ¡alegría de amar! correr, saltar, siempre en movimiento, nada podía detenerla...

Alejandrina era traviesa y vanidosa, pero bajo la acción de la gracia y de su esfuerzo personal, fue transformandolos en dos virtudes que brillaron en su vida:

fortaleza de espíritu y nobleza de actitudes.


Presentaci 1270198

La fortaleza de carácter y la

nobleza de actitudes le permitió

convertir esa vanidad infantil en virtudes

que brillaban en ella, igual que sus vestidos

siempre limpios y remendados, eran pobres,

¡pero brillaban más que el sol!...

Ella nos dice: "Yo no me convenzo de que el Niño

Jesús estuviera mal vestido ni sucio con

una Madre como Nuestra Señora. Yo siempre quise

hacerme santa, pero sería para mi un gran sacrificio si

tuviese que ir por el camino con falta de limpieza. Pero el Señor, me parece, no quiere la falta de limpieza ni en el alma ni en el cuerpo; pobres sí, sucios no".


Presentaci 1270198

Comenzó a trabajar en el

campo, pues gozaba de una

constitución robusta: podía compararse

con los hombres y ganaba lo mismo que ellos.

La suya no fue una niñez muy movida: dotada de

un temperamento feliz y comunicativo, era muy

querida por sus compañeras. Pero a los doce años

cayó enferma: una grave infección (tal vez una fiebre

intestinal tifoidea) la puso a un paso de la muerte. Superó

el peligro, pero su físico quedará marcado para siempre por este episodio.

Fue a la edad de catorce años cuando sucedió un hecho decisivo para su vida. Era el Sábado Santo de 1918.


Presentaci 1270198

Aquel día, ella, su hermana

Deolinda y una muchacha aprendiz,

estaban ocupadas en su trabajo de

costura, cuando se dieron cuenta de que

tres hombres intentaban entrar en su habitación.

A pesar de que las puertas estaban cerradas, los

tres lograron forzarlas y entraron.

Alexandrina, para salvar su pureza amenazada, no dudó

en tirarse por la ventana, desde una altura de cuatro metros.

Las consecuencias fueron terribles, aunque no inmediatas. En efecto, las diversas visitas médicas a las que tuvo que someterse diagnosticaron sucesivamente, cada vez con mayor claridad, un hecho irreversible.


Presentaci 1270198

A los 19 años Alejandrina

queda paralizada para siempre.

Al principio hizo promesas a

Dios para obtener su curación...

Pero al pasar el tiempo

Alejandrina aceptó su destino

con profundo amor a Dios,

entregándose sin reservas a

su Voluntad.

Después comenzó a pedir el amor al sufrimiento. El Señor

escuchó esta súplica de forma tal que Alejandrina

experimentaba verdadera alegría cuando tenía dolores que

ofrecer a Jesús, con el fin de consolarlo y salvar almas para Él. Tuvo este don en tal abundancia que "hoy -escribe- no

cambiaría el sufrimiento por todo cuanto hay en el mundo".


Presentaci 1270198

Alejandrina se da cuenta

después de tantas oraciones que no

obtenía su salud, así fueron muriendo en

ella los deseos de sanar, y siente crecer el

ansia de amar el dolor y de pensar solamente en

Dios. Alejandrina, la joven que quería dar su vida a

Dios en las Misiones, aunque paralizada en el cuerpo,

no quedó inmóvil entre las cuatro paredes de su cuarto,

corrió deprisa y bien lejos a salvar las almas, con sus

dolores terribles, causados por la enfermedad, por pruebas

de distintas causas y por las mortificaciones que se imponía.

Su Director encontró escrito por Alejandrina un bello canto a la Santísima Virgen:


Presentaci 1270198

"Oh Suave Melodía

(María Santísima),

consuelo de los pecadores,

lleva mi alma a Jesús.

Oh Virgen bendita, sé gracia, sé alivio,

eres mi Madre y Madre de Jesús.

Oh mi amada Madre del Cielo, presenta a nuestro Jesús en sus Sagrarios mis oraciones

y convierte más eficaces mis pedidos.

Oh Refugio de los pecadores,

dile a Jesús que quiero ser santa".


Presentaci 1270198

Jesús la va guiando hacia

su misión en la tierra:

"Amar, Sufrir, Reparar".

Jesús le pide una inmolación absoluta: vivir

solamente de la Eucaristía, dejando de comer y

beber por trece años y cuatro meses hasta su muerte.

En todo ese tiempo Jesús le habla todos los viernes de

12 a 3 de la tarde en un éxtasis de amor. Jesús se queja del abandono de los hombres, de los pecados que cometen contra

la sagrada Eucaristía, de los pecados que cometen contra su Madre Santísima; le pide que busque almas que hagan lo que ella hace y dediquen su vida a la reparación eucarística. Le pide que el Santo Padre consagre el mundo al Inmaculado Corazón de María, lo que hace el Papa Pío XII en 1942.


Presentaci 1270198

Alejandrina encuentra el

consuelo y apoyo de su vida mártir

en su Director Espiritual, un Salesiano,

el Padre Humberto Pasquale,

que comprende el tesoro espiritual que se

encierra en Alejandrina. En 1944 se inscribe

en la Asociación de Cooperadores Salesianos, llenando la vida de Alejandrina de amor, paz y apoyo irrestricto en los Salesianos, a los que les dedica tiernos pensamientos y les pide ayuda para atender las peticiones de los peregrinos que la visitan al final de su vida. Cientos y cientos cada día.


Presentaci 1270198

El diploma de Cooperadora,

dado a Alejandrina el año de 1944, y que ella quiso colocar en un lugar donde estuviera siempre bajo su mirada, le fue dado con el fin de que pudiera gozar de todas las indulgencias y con su dolor y

su oración colaborara, unida a los Salesianos, en la salvación de las almas, sobre todo de los jóvenes y para que rezara y sufriera por la santificación de los Cooperadores de todo el mundo.

Alejandrina le dice a su Director Salesiano:


Presentaci 1270198

"Siento una gran unión con

los Salesianos y con los

Cooperadores del mundo entero. Cuando

miro mi diploma de cooperadora ofrezco

mis sufrimientos para la salvación de la juventud.

Amo a la Congregación, los amo mucho y nunca

los olvidaré ni en la tierra ni en el Cielo".

A las ocho y veinte de la noche del 13 de octubre de 1955, aquel corazón que había palpitado solamente para amar,

dejó de latir para siempre, quemado por el Amor, alzó el vuelo hasta su Señor.

Alejandrina dejó un sello sobre su vida terrena y sobre su sepulcro:


Presentaci 1270198

"¡Pecadores, si las cenizas

de mi cuerpo pueden servirles para

salvarse, aproxímense, pasen sobre ellas, písenlas hasta que desaparezcan, pero no pequen más, no ofendan más a nuestro Jesús!

¡Pecadores, quisiera decirles tantas cosas! ¡No me alcanzaría este cementerio para escribir todas!

¡Conviértanse! ¡No ofendan más a Jesús, no quieran perderlo eternamente! ¡Él es tan bueno!

¡Basta de pecar! ¡Ámenlo! ¡Ámenlo!


Presentaci 1270198

Esta campesina linda y

buena, supo aceptar la vida que

le iba entregando el Señor,

convirtiéndose en una de las almas más

bellas que hayan existido en la tierra.

Es nuestra Beata, es Salesiana, prometió no

olvidarse de nosotros ni en la tierra ni en el Cielo.

Pidámosle que interceda por nosotros. Imitemos su amor a Jesús Sacramentado y a la Santísima Virgen Auxiliadora. No nos olvidemos nosotros nunca de ella.

Basado en el escrito de

Yolanda Astrid Avilés

Cooperadora Salesiana

Presentación ppt Rudy Domínguez M.

Salesiano Cooperador


Presentaci 1270198

"La santificación es un don

y un desafío, de ahí, el

indispensable recurso a la mortificación,

o sea a la muerte de todo lo que cierra

nuestro ser al don; todo cuanto en nosotros

pone a Dios en un segundo puesto, no

merece cuidado ni atención".

Esta exhortación de nuestro Rector Mayor

invitándonos a ser santos, la cumplió

cabalmente y en todo momento de su vida

la Beata Alejandrina María da Costa.

Beatificada por Juan Pablo II el 25 de Abril del 2004.

Su festividad la conmemoremos el 13 de octubre.