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EL INCONSCIENTE FREUDIANO

EL INCONSCIENTE FREUDIANO. ¿Cuál es la intencionalidad Inconsciente?

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EL INCONSCIENTE FREUDIANO

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Presentation Transcript


  1. EL INCONSCIENTE FREUDIANO

  2. ¿Cuál es la intencionalidad Inconsciente? • El psicoanálisis por medio de la situación psicoanalítica pretende reinstaurar la situación originaria, para que ante esos problemas que han surgido de ella, el sujeto adopte una postura menos sintomática, y ello es lo que hace la diferencia de cualquier otro tratamiento psicológico.

  3. PLANTEAMIENTOS PSICOANALÍTICOS • En el Ser humano la estructura de lo psíquico no viene dada cuando nace, es decir se da un paralelismo psicofísico o una ruptura. • La constitución del aparato psíquico del sujeto es ciertamente conflictivo y problemático, ya que viene dado por la relación que se establece con el adulto que le cuida, dándose una confrontación entre ambos.

  4. Ciertamente el niño nace con una capacidad para relacionarse con el otro, pero no es capaz de enfrentarse a aquellos mensajes que le manda el adulto y a los que subyace toda una dinámica pulsional e inconsciente (relación), que no está regida por la lógica. Aunque se ve obligado a hacerse cargo de esas pulsiones para poder construir el aparato psíquico a partir de la escisión Icc−Prcc, dos sistemas de funcionamiento y contenido distintos.

  5. El sistema inconsciente, es un proceso primario ( las investiduras se mueven por desplazamiento y condensación), no se ajusta al principio de la lógica, ni de la no contradicción, no hay ley del tiempo, se pierden las coordenadas del presente y futuro. • El sistema conscientese ajusta a la lógica, es decir al proceso secundario. Se cumple el principio de no contradicción.

  6. ¿Cómo conocemos del Inconsciente (Reinstalar)? • Método de asociación - disociación: El niño ha ido creando significados para constituir su aparato psíquico, y si son incorrectos, debe hacerse una resignificación para producir una significación más saludable de aquello que quedo significado de forma sintomática, este método tiene que desmontar la significación traumática, para convertirla en otra más agradable. Este intento por reinstaurar lo instaurado en la infancia le convierte en una terapia única. • Relación Transferencial: permite que más allá de las defensas aparezcan los cimientos de la dinámica de ese sujeto, los sentimientos que se han producido entre el adulto y el niño. Es el modo de cumplir el método A−D, esto implica colocar en el psicoanalista los sentimientos.

  7. Para que ese método y la relación transferencial sean posibles es fundamental: • Neutralidad: el analista rehúsa aportar soluciones y actuar ante el paciente como alguien que todo lo sabe (sujeto supuesto saber), ya que sería análogo a la imagen que tiene el paciente de los adultos y podría volver a la situación infantil. Por ello, la misión del analista será no dar opiniones para que el paciente decida por sí mismo, y no responder a sus demandas. Esto permite abrir las condiciones de inicio de la seducción originaria entre sujeto infantil y adulto que necesariamente es traumática. Así permite el conectarse con lo traumático, para hacerse cargo de lo que se instaló mal.

  8. Interpretación: Este es un paso desagradable para el paciente, pues supone relacionarse con el Inconsciente, superar la resistencia y revivir lo reprimido. Esto conlleva que se deben traducir los mensajes de la relación transferencial, es decir interpretar correctamente las fantasías del paciente y el analista y no como en el vínculo niño−adulto. • El analista para hacer esa interpretación debe ponerse en el lugar del otro adulto, pero también tiene que ponerse en lugar del paciente e interpretar el sentido de sus mensajes.

  9. En esta técnica es fundamental no exigir nada a los pacientes, ni dar juicios de valor. Todo esto plantea que el saber consciente, sobre uno mismo, está lleno de resonancias positivas, es un ideal, ya que “saber” implica conocer la realidad y lograr los cambios que necesita. • Pero el saber consciente plantea problemas, el psicoanálisis plantea que el psiquismo se mueve por razones inconscientes, y que la consciencia no es dueña de la verdad de todo. La consciencia es una justificación racional del inconsciente y por tanto supone una cierta deformación del ICC. El saber consciente es capaz de tomar el mando de nuestra vida, porque el sujeto cree que lo que siente y piensa es la verdad y es por donde se tiene que dirigir el sujeto, pero esto es una falacia porque todo sentimiento esta limitado por la censura.

  10. Esta problemática no se le escapó a Freud, que se propuso averiguar las condiciones bajo las cuales el saber consciente puede originar cambios psíquicos o transformaciones. • El saber consciente es muy difícil de conseguir, así como que el cambio psíquico es muy difícil de conseguir es una de las mayores falacias. También esta la idea de que aquello que se opone al saber no es la simple ignorancia sobre algo, sino que el desconocimiento que interesa al psicoanalista es el desconocimiento activo, que reprime a la conciencia.

  11. El desconocimiento activo tiene su origen en el conflicto o por razones afectivas (se reprime algo que es afectivamente intolerable para la conciencia, como un niño que odia a su madre, que le alimenta y le cuida, origina un conflicto afectivo). • El saber en profundidad sobre uno mismo resulta intolerable y produce repugnancia a la conciencia. Se dice que es el desconocimiento de algo que si se sabe pero solo en el ICC, por eso el trabajo psicoanalítico es el que debe generar un cambio en el ICC, que solo se dará si queda grabado en él. En eso consiste la elaboración, grabar algo en el ICC a través del trabajo psicoanalítico, de este modo ya no trabaja de forma impulsiva.

  12. Normalmente, el paciente tiene una leve idea de su problema y de lo que guarda en su inconsciente. • Para ello es necesario obtener la ampliación del saber, que es el objetivo de la cura psicoanalítica. Entonces es necesario descubrir las resistencias que nos impiden conocer lo que hay en el inconsciente. Para ello, Freud dice que no basta con denunciar las resistencias, sino que además se debe aprovechar la transferencia del paciente sobre el analista, para que el paciente se convenza. Para vencer la resistencia nos habla de la transmisión de una convicción, de algo en lo que el analista cree y el paciente puede llegar a creer a través de la transferencia. • Esta transferencia puede ser positiva o negativa y conseguir una positiva puede resultar muy difícil (equivale a que confíe en la persona del analistas), pues muchos pacientes desconfían de todos, aún sin ser paranoicos. Aunque aparentemente esta tesis parece que se contradice con lo que anteriormente argumentaba Freud sobre la neutralidad del analista, este debe trasmitir su poder de curación y la teoría que defiende, nunca sus ideologías personales. Tampoco se debe intelectualizar el tema (dar demasiadas explicaciones técnicas).

  13. “Nunca hay psicoanálisis donde hay consejo, el psicoanalista debe ser neutral en sus creencias políticas, valores, etc.”. Por tanto a la hora de hablar de neutralidad hay que precisar para no confundir, que en el propio Freud aparecen dos posiciones: • 1− No ideologización del paciente. • 2− Valora y enfatiza el uso de la transferencia para vencer la resistencia. Ese vencer la resistencia esta basado en que llevamos a la conciencia del enfermo lo anímico que esta reprimido.

  14. Los objetivos del psicoanálisis: son intentar cambiar la estructura psíquica del paciente, para impedir que se ponga en marcha y ciegamente la repetición. Por eso, de poco sirve intervenir en la realidad exterior del paciente, haciendo que se separe de su pareja o dejando el trabajo, ya que esos cambios serían solo el resultado de cumplir el deseo del psicoanalista y el paciente sufriría la compulsión a la repetición (la mujer que una y otra vez permite que la engañen). Si se deja el trabajo o pareja, seguirá teniendo la misma estructura de base. Así pues lo que debe cambiarse es: • El tipo de deseo inconsciente al que está sometido (deseo masoquista). • Las angustias que impiden que se sigan determinados caminos (angustia y deseo siempre están Relacionados, forman una unidad dialéctica).

  15. Recursospara emprender determinadas acciones: • Si no se cambia todo esto es inútil cualquier petición de cambio, pues la conducta distinta será por la presión del analista. • La técnica psicoanalítica será el medio para alcanzar los objetivos, y en la medida en que se cumplan esos objetivos los procedimientos técnicos serán válidos o no. El psicoanálisis por tanto NO es una terapia de apoyo o de búsqueda de alivio inmediato. No se trata de eliminar los sentimientos persecutorios del paciente, ni impedir el desarrollo de la transferencia negativa, ya que es fundamental trabajarla y sacarla a la luz, no hay que intentar aplacarla, pero es esencial que sea analizada.

  16. INVESTIGACIÓN DEL INCONSCIENTE La interpretación de los sueños: • El análisis de los sueños permite una visión de las leyes estructurales y el modo de operar del inconciente, confiriendo así la mejor preparación para el estudio de los procesos análogos: los síntomas neuróticos. • Los sueños pueden ser provocados por estímulos externos, estímulos somáticos o estímulos psíquicos.

  17. Al interpretar un sueño deben tenerse en consideración los siguientes elementos del mismo: • Contenido manifiesto: las imágenes del sueño tal como se las recuerda al despertar. • Contenido latente: imágenes, deseos o pensamientos que constituyen su motivo verdadero y que intentan llegar al conciente. • Censura: expresión represora del yo al servicio del superyó. • Trabajo de sueño: elaboración psíquica que sufre el contenido latente antes de convertirse en contenido manifiesto.

  18. Se puede decir que el sueño es siempre la tentativa de satisfacer alucinatoriamente un deseo inconciente reprimido; cuando éste es inmoral, debe sufrir una serie de transformaciones y cuando no lo es, se expresa libremente constituyendo los sueños de comodidad e infantiles.

  19. Para poder pasar a través de la censura de la parte inconciente del yo y expresarse como contenido manifiesto sin provocar angustia, el contenido latente debe sufrir una elaboración que se denomina deformación del sueño, que consiste en una serie de mecanismos: • Dramatización o concretización: expresión de los pensamientos abstractos mediante imágenes concretas, sin preocuparse si la traducción es lógica o no. • Condensación: varios personajes o elementos del contenido latente se unen apareciendo en el contenido manifiesto como una sola persona, pero con las características condensadas de cada una de ellas. • Desdoblamiento o multiplicación: una persona o objeto del contenido latente corresponde a dos o más del contenido manifiesto y cada uno de los elementos puede estar indicando una cualidad. • Desplazamiento: una imagen del contenido manifiesto está sustituyendo a otra del contenido latente. También puede ocurrir que no sea la imagen lo que se ha desplazado sino una emoción determinada, sin cambiar de forma (proyección).

  20. Inversión de la cronología: el contenido manifiesto presenta como imagen del sueño la imagen inmediata posterior a la que forma el contenido latente. • Representación por lo opuesto. • Representación por lo nimio: la representación del contenido latente aparece en el contenido manifiesto por sus detalles más insignificantes. Otra forma consiste en acentuar, en el contenido manifiesto, algo que en los pensamientos latentes tiene un valor secundario y en cambio, colocar el principal en segundo término. • Representación simbólica: cuando en diferentes sueños se observa que determinado elemento concreto del contenido manifiesto está relacionado, con cierta constancia, con un elemento reprimido del contenido latente, se denomina al primero como símbolo. Para que sea considerado como tal, lo simbolizado debe estar reprimido. Hay algunos que podrían llamarse universales, pero en general, su significado varía según la raza, la cultura y el tiempo.

  21. En todos los sueños de los adultos intervienen dos factores: los pensamientos latentes (contenido) y los deseos inconcientes (energía). Se dice que la condición indispensable para que los pensamientos latentes puedan pasar al contenido manifiesto es que no sean inmorales, pero desde el punto de vista de la moral del sujeto, no del colectivo. • Una vez que se ha producido una cierta modificación, estos elementos pasan al preconsciente. Este proceso se conoce con el nombre de elaboración secundaria, que consiste en perfeccionar el sueño desde el punto de vista consciente. Cuando los contenidos latentes se han modificado por los procesos primario y secundario, pueden atravesar la censura que los separa del conciente y es en ese momento cuando se transforman en contenido manifiesto.

  22. En el contenido manifiesto aparecen elementos que proceden de vivencias del sujeto ocurridas en el día o días anteriores al sueño. Freud llamó a estos elementos restos diurnos. • Al interpretar los sueños, se procura descubrir la forma propia del superyó, viendo cuáles son los pensamientos rechazados por la censura del sueño, que sería la manifestación de esta instancia sobre el yo.

  23. En el método freudiano de análisis de sueños, se demanda al paciente que dirija su atención sobre la idea de referencia de cada elemento del sueño, para observar claramente y comunicar al médico, sin excepción alguna, todo aquello que se le ocurra con respecto a ella, sin aplicar ninguna crítica. Si se puede conseguir que el sujeto renuncie a sus juicios sobre los contenidos y continúe tejiendo redes de asociaciones mientras sigue focalizado al tema dado, se obtendrá un material psíquico que enlazará claramente a una idea morbosa, se conectará con otras y constituirá un significado inteligible para el paciente. • Por la reacción ante el contenido manifiesto, los sueños pueden dividirse en tres categorías: los que poseen un sentido y que al mismo tiempo son comprensibles, no despertando extrañeza o asombro; otros sueños que, aunque presentan coherencia y sentido, nos causan extrañeza por no saber cómo incluir dicho sentido en nuestra vida psíquica y, por último, aquellos sueños que carecen de sentido y comprensibilidad y que se nos muestran incoherentes, embrollados y faltos de sentido. • Los sueños de los niños son simples y francas realizaciones de los deseos y tienen una directa conexión con la vida diurna, presentando la única transformación en el sentido que una idea en optativa es sustituida por una visión en el presente y cierta para él.

  24. Los actos fallidos. • Los actos fallidos son actos cuya realización importa una falla evidente en algún mecanismo psíquico. Han sido agrupados, en general en siete tipos: orales, escritos, de falsa lectura y de falsa audición, olvido temporal, pérdidas y actos sintomáticos. • Son solamente trastornos temporales de una función que en otro momento puede ser perfecta o correctamente desarrollada; su falta de corrección es a veces conocida tan pronto como la atención se focaliza sobre ello. Los factores desencadenantes de los actos fallidos pueden ser fisiológicos o psicofisiológicos: en el primer caso puede tratarse de trastornos circulatorios o una indisposición y entre los psicofisiológicos se cuentan la excitación y la distracción.

  25. Los actos fallidos son contagiosos y pueden ser provocados por sugestión. Presentan un sentido propio y, por lo tanto, tienen derecho a ser considerados como un acto psíquico completo, con su fin propio y como una manifestación de contenido y significación peculiares. Existen actos fallidos cuyo sentido es fácil de descubrir y otros no; en los primeros, la intención latente sustituye por completo a la manifiesta, mientras que en los otros tiene que conformarse con deformarla o modificarla, dando origen a creaciones mixtas que pueden resultan más o menos plenas de contenido. • Existe en el acto fallido una parte perturbadora (la intención latente) y la otra perturbada, y de la magnitud en que la primera afecte a la segunda depende que el acto fallido sea más o menos comprensible.

  26. Las relaciones existentes entre el conocimiento conciente de la tendencia perturbadora con la perturbada pueden encasillarse en tres grupos: la tendencia perturbadora es conocida por el sujeto antes que se produzca el acto fallido; la tendencia perturbadora es reconocida, pero el individuo ignora que esté activa antes de la equivocación y, la tercera situación, es que el sujeto proteste contra la interpretación. Esto se debe al distinto grado de represión del contenido perturbador (latente), por lo que se puede decir que los actos fallidos son el producto de una transacción en que una de las intenciones se impone en la misma medida en que la otra fracasa.

  27. Freud estableció tres grupos de hechos: • Equivocación oral y subgrupos: escritos, de lectura y de falsa audición. • Del olvido en relación con: nombres propios, palabras, propósitos o impresiones. • Actos de término erróneo: no encontrar un objeto necesitado o perder otro. • En el olvido de propósitos, una persona lo olvida porque mantiene una situación incómoda con una persona vinculada a su intención. En las equivocaciones orales, el proceso es similar a la mnemotécnica porque una palabra recuerda a la otra. Para la pérdida de objetos, habría un deseo inconciente de perderlos que logra manifestarse o una intención de realizar un sacrificio sustitutivo.

  28. Interpretación de los Sueños (1900) I • En una de mis pacientes todos los sueños tienen el carácter de lo «corrido» {«Gehetz»}; corre apurada para llegar a hora, para no perder el tren, etc. En un sueño debe visitar a una amiga suya; la madre le ha dicho que debe viajar en coche, no ir caminando; pero ella echa a cor0er y en eso cae una y otra vez. El material que emergió en el análisis permitió reconocer el recuerdo de correrías infantiles {Kinderhetzereien} (se sabe qué significa en Viena «una corrida» {«eine Hetz»}), y para uno de los sueños en especial permitió remontarse al chascarrillo de que gustan los niños, la frase «Die Kuh rannte, bis sie fiel». {«La vaca corrió hasta que cayó»}, dicha ligerito para que se convierta en una palabra única, lo que también es «correr». Todas estas ingenuas y excitadas corridas entre amiguitas se recuerdan porque sustituyen a otras, menos inocentes.

  29. II • De otra paciente, este sueño: Ella está en una cámara grande en la que hay toda clase de máquinas; es como si se imaginase un instituto ortopédico. Oye que yo no tengo tiempo y debo administrarle el tratamiento al mismo tiempo que a otras cinco. Pero ella se muestra remisa y no quiere acostarse en la cama -o lo que fuere- que le está destinada. Queda de pie en un rincón y espera que yo diga que eso no es cierto. Las otras se le burlan entretanto, diciendo que no son sino macanas de ella. En ese mismo momento, es como si ella hiciera muchos cuadrados pequeños. La primera parte de este contenido onírico se enlaza con la cura y con la trasferencia sobre mí. La segunda contiene la alusión a la escena infantil; con la mención de la cama se sueldan ambos fragmentos. El instituto ortopédico se remonta a uno de mis dichos en que había comparado al tratamiento, por su duración y naturaleza, con un tratamiento ortopédico. Al comienzo de la terapia tuve que comunicarle que por ahora tenía poco tiempo para ella, pero que después le dedicaría una sesión íntegra diariamente. Esto despertó en ella la vieja susceptibilidad que es uno de los principales rasgos de carácter en los niños predestinados a la histeria. Es insaciable de amor. Mi paciente era la menor de seis hermanos (por eso: otras cinco) y como tal la preferida del padre, pero parece haber encontrado que su amado padre no le consagraba suficiente tiempo ni atención. La frase espera que yo diga que eso no es cierto tiene la siguiente derivación: Un niño, aprendiz de modisto, le había llevado un vestido y ella le había entregado el dinero. Después preguntó a su marido si debía hacerse de nuevo el pago en caso de que el niño lo perdiera. El marido, para gastarle una broma, le aseguró que sí (de ahí las burlas del contenido onírico), y ella repitió su pregunta una y otra vez esperando que él por fin dijera que eso no era cierto. Ahora bien, en el contenido latente columbramos este pensamiento: ¿Debía pagarme el doble cuando yo le dedicase el doble de tiempo? Esta idea era mezquina o roñosa. (El hacerse encima siendo niño es sustituido con mucha frecuencia en el sueño por la avaricia de dinero; la palabra «roñoso» {que tanto significa «sucio» como «mezquino»} sirve de puente.). Si todo eso de esperar que yo diga ha de parafrasear en el sueño la palabra «roñoso», el quedar-de-pie-en-un-rincón y el noacostarse- en-la-cama armonizan con ello como ingredientes de una escena infantil en que ella se había hecho en la cama y como castigo la pusieron en el rincón bajo apercibimiento de que su papá no la querría más, sus hermanos hicieron escarnio de ella, etc. Los cuadrados pequeños aluden a una sobrinita suya que le ha enseñado un juego aritmético que consiste en inscribir cifras en nueve cuadrados, según creo, de tal modo que sumadas en cualquier dirección den por resultado quince.

  30. III • El sueño de un hombre: Ve dos muchachos que riñen; han de ser aprendices de tonelero, como él lo infiere por los instrumentos esparcidos en derredor; uno de los muchachos tiene derribado al otro, y el que está caído lleva pendientes con piedras azules. El soñante se precipita contra el malhechor, enarbolando el bastón para castigarlo. Este escapa y se refugia junto a una mujer que está de pie contra una tapia, como si fuera su madre. Es una sirvienta, y da la espalda al soñante. Por fin gira sobre sí y te echa una mirada terrible, tanto que él escapa de allí despavorido. En sus ojos se ve la carne roja que asoma del párpado inferior. El sueño empleó con largueza sucesos triviales de la víspera. Ayer vio, en efecto, en la calle a dos muchachos, uno de los cuales revolcaba al otro. Cuando corrió a separarlos, emprendieron la fuga. Aprendices de tonelero: sólo se esclarecerá con un sueño posterior, en cuyo análisis él se sirve del giro «desfondar toneles». Pendientes con piedras azules llevan casi siempre las prostitutas, afirma. Con esto armoniza una conocida tonadilla, que habla de dos muchachos: El otro muchacho se llama María (era, entonces, mujer). -- La mujer de pie: Tras la escena con los dos muchachos él fue a pasear a la ribera del Danubio y aprovechó lo solitario del paraje para orinar contra una tapia. Después siguió su camino y una mujer mayor, vestida con decoro, le sonrió muy amistosamente y quiso darle su tarjeta. Puesto que la mujer del sueño está de pie como él en el acto de orinar, se trata de una mujer que orina y a ello se debe la terrible «mirada», el asomo de la carne roja, lo que sólo puede referirse a los genitales que se entreabren estando en cuclillas, lo cual, visto en la infancia, vuelve a aflorar en el recuerdo posterior como «carne viva» o «herida». El sueño reúne dos ocasiones en las cuales, siendo niño, pudo ver los genitales de niñitas, al revolcarse y al orinar ellas, y conserva el recuerdo de un castigo o amenaza de su padre a causa de la curiosidad sexual demostrada por el pequeño en esas ocasiones.

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