El Esp ritu Santo

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Presentation Transcript


1. Un estudio teológico sencillo El Espíritu Santo

2. El Espíritu Santo Dios existe en tres personas. Es Dios Trino. El Espíritu Santo es una de las personas de la Trinidad. Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. El es el ejecutor de la divinidad, por medio de quien todo lo que Dios hace en el mundo es hecho

3. El Espíritu Santo es Dios en acción, especialmente, aunque no de manera exclusiva, para cumplir su propósito redentor. Su nombre no es descriptivo, puesto que llamarlo Espíritu Santo no significa que es espíritu en un sentido diferente al Padre y al Hijo. Así, El ha sido llamado Dios el Siervo o el Ayudador, un concepto que concuerda con la enseñanza de Jesús concerniente al Espíritu Santo como el Paracleto.

4. El Espíritu Santo da testimonio al hombre acerca del Cristo Glorificado; continúa la labor de Cristo en el mundo; crea y vitaliza la iglesia; ministra salvación, intercede por los hombres; inspira, preserva (en el canon) e ilumina la Escritura. El es Dios cercano al hombre, Dios universalmente presente (Sal.139:7).

5. Nosotros tenemos acceso a Dios por medio del Espíritu así como por medio del Hijo (Ef.2:18). Y el Espíritu Santo es la esencia de todas las dádivas de Dios para nosotros (Lc.11:3) Sin el Espíritu Santo la fe cristiana sería mero historicismo sin credenciales; y la adoración se convertiría en ceremonialismo o la magia. El Espíritu Santo hace el cristianismo moral moralmente penetrante, personalmente real, y le da el poder de transformar vidas.

6. Aun así, su labor no se limita a la salvación o a la iglesia. En cualquier lugar de la creación donde Dios trabaja en providencial control o cuidado, asuntos morales o de conciencia; dondequiera que haya obras de misericordia, descubrimientos o exploración de la verdad y de la belleza, allí está el Espíritu Santo en acción (Hch.7:28; Ro.2:15; 9:1; 13: 4)

7. La revelación completa y distintiva del Espíritu Santo como Persona se encuentra en el NT donde el término aparece 93 veces. En comparación, “Espíritu Santo” solo aparece 3 veces en el AT (Sal.51:11; Is.63:10-11), aunque se le designa con otros nombres.

8. El énfasis del AT es práctico, expresando actividad sin definición del ser. Las palabras bíblicas para “espíritu” : heb. Ruach griego pneuma: Puede traducirse como: “aliento” “respiración”. “viento”, “tormenta”, al igual que “vida” o “vitalidad”. Ruach no se refiere a un “aliento” o “respiración” silenciosa, sino a un movimiento fuerte, aun violento.

9. Aunque el significado moral no está ausente en el ministerio del Espíritu en el AT, es principalmente: la capacitación de personas escogidas aquí y allá, concediéndoles especiales dones espirituales, intelectuales y físicos, generalmente para liderato.

10. Esto representaba al ungir con aceite a los reyes. José recibió sabiduría (Gn.41:38-39), y Bezaleel recibió sabiduría e inteligencia espiritual en ciencia y en toda arte (Ex.31:3). El Espíritu de Jehová vino….con poder” sobre ciertos líderes, capacitándoles para diversas hazañas. Pero también “el Espíritu de Jehová se apartó”… por la desobediencia de algunos.

11. La revelación primaria del Espíritu en el AT lo presenta como el inspirador de los profetas, por medio de quienes Dios hablaba. Miqueas fue “lleno del poder del Espíritu de Jehová” para dar a conocer su voluntad (Miq.3:8). El cumplimiento ideal de este ministerio habría de venir con el Mesías (Is.11:1-2, 42), el primer “Canto del Siervo”; 61)

12. Con Isaías el ministerio peculiar del Espíritu Santo, el cual es el de santificar, se hace más relevante. El derramamiento del Espíritu produce rectitud, justicia y confianza (Is.32:15-17). El Espíritu representa la presencia redentora y personal de Dios (Is.63:10-14) En los profetas se pronostica una era futura del Espíritu, cuando no a pocos, sino a todos les será dado el Espíritu (Is.32:15; Ez.36:27; Joel.2:28-29) En el cumplimiento del tiempo, Juan el Bautista anunció que la era del Espíritu estaba cerca y que Jesucristo la inauguraría (Mt.3:11; Jn.1:32-34)

13. En el NT, se revela al Espíritu Santo en una relación dual con Jesucristo Por un lado, especialmente en los sinópticos, el Espíritu es el principio que da energía y controla la vida y ministerio de Jesús. El Señor Jesús es el portador del Espíritu. Pero por otro lado, Jesús es quien da o envía el Espíritu a la iglesia (Jn.15:26; 16:7)

14. En la primera relación Jesús fue concebido por el Espíritu, fue ungido con el Espíritu en su bautismo, fue inspirado a través de todo su misterio, y el Espíritu le dio poder y autoridad (Mt.12:28; Lc.10:21) El Espíritu lo capacitó para su muerte vicaria (He.9:14) y fue la fuerza de su resurrección (Ro.8:11) Lo completo y permanente de la relación de Jesús con el Espíritu es subrayado por Juan (Jn.:33; 3:34). Jesús mismo anunció que en El se había cumplido la promesa del Espíritu (Lc.4:17-21). Así en la humanidad de Jesús, por su unión con el Padre por medio del Espíritu, se revela la perfecta comunión entre Dios y el hombre que es la esencia de la redención.

15. En el segundo aspecto de su relación con el Espíritu Jesús, ahora glorificado y exaltado a la diestra del Padre, envió a sus discípulos el regalo del Espíritu Santo del Día de Pentecostés; el regalo que esperaba la culminación de su obra redentora (Jn.7:39). Jesús es quien bautiza con el Espíritu Santo (Hch.11:15-17). En Jesucristo, “el postrer Adán” (1Co.15:45), se demuestra la meta y propósito de la obra del Espíritu sobre la humanidad. Así, habiéndose cumplido la promesa de Jesús, de Él y por El se extienden, por gracia, las bendiciones del Espíritu a los muchos que El representa (Jn.16:7; Ro.5:5)

16. “En Cristo”. El regalo es ahora privilegio de todos los que están “en Cristo”. En los creyentes, la obra especial del Espíritu es la renovación de la imagen de Cristo (2Co.3:17-18). Se ha abierto el camino a una íntima relación con Dios por medio del Espíritu Santo. El evento de Pentecostés es la vitalización de la iglesia como una unión orgánica de creyentes, y como el Cuerpo de Cristo, con Él como Cabeza.

17. “En Cristo” Estar “en Cristo” tiene el mismo significado que estar “en el Espíritu”. Juan representa el recibir el Espíritu como la impartición de la vida misma de Cristo (Jn.20:22). En Apocalipsis 2 y 3, las palabras del Cristo glorificado son “lo que el Espíritu dice a las iglesias”. El Espíritu es “el Espíritu de Cristo” (Ro.8:9-11; Ef.3:16). El ministerio del Espíritu es Cristocéntrico (1Jn.3:24). Así como el Hijo da a conocer al Padre, de la misma manera la labor del Espíritu es dar a conocer al Hijo (Jn.16:13-14)

18. El Espíritu que obra en los creyentes es visto por Pablo como “primicias”, “arras”, o como la primera cuota del cumplimiento de la redención en al resurrección del cuerpo (Ro.8:23; 2Co.1:22; 5:5; Ef.1:13-14) El Espíritu es el modo en que Cristo ejerce su posición como Cabeza de la iglesia. Más que residente, el Espíritu es Presidente (Hch.15:28). La iglesia deriva su ímpetu misionero, capacidad, autoridad y habilidad para su misión del Espíritu que imparte poder (Hch.1:4-8; Ga.3:5).

19. El Espíritu reparte los dones (carismas) necesarios para el servicio, a cada miembro de la iglesia, en la proporción correcta, y como El quiere (1Co.12:4-31). El Cuerpo de Cristo recibe fortaleza, guía, y se llena de gozo por el Espíritu (Hch.9:31; 13:2-4) El Espíritu preserva la unidad de la iglesia (Ef.4:3), crea y santifica su comunión (2Co.13:14) y hace real su adoración (Fil.3:3) El ministerio, los sacramentos, la predicación, la enseñanza y el evangelismo en la iglesia son hechos efectivos por el Espíritu (Ef.2:18-22).

20. El ministerio del Espíritu de verdad en la iglesia de Jesucristo, como el protector y garante de la ortodoxia, merece una palabra especial. El Espíritu testifica la verdad. La doctrina protestante es técnicamente conocida como testimonium Spiritus Sancti.

21. testimonium Spiritus Sancti La obra subjetiva, dinámica y libre del Espíritu; en los creyentes, es la única salvaguardia final contra la invasión de falsas autoridades, como la tradición (autoridad caprichosa de alguna iglesia), o el biblicismo (el uso meramente intelectual y legalista de las Escrituras). El testimonium Spiritus Sancti, reconcilia la razón con la revelación, y señala hacia Cristo, la Palabra eterna, quien es Señor de la Escritura y de la experiencia interna (1Co.2:10-12; 2Co.3:6, 14-17; Lc.24:27,32)

22. Los protestantes generalmente le han dado la importancia al ministerio individual del Espíritu que a su ministerio corporal la revelación de Dios al alma es la obra del Espíritu (1Co.12:13)- El Espíritu convence a los pecadores, guía al arrepentimiento, señala a Cristo como el objeto de la fe; es la fuente de vida nueva del nuevo creyente por medio de la regeneración (Jn.3:5; Tit.3:5), y adopta al creyente en la familia de Dios (Ro.8:14-16). La obra particular del Espíritu en la vida del creyente es la santificación (1Co.6:11; 1Tes.4:3-8; 1P.1:2)

23. El pone fin a la esclavitud al pecado (Ro.8:2) y da libertad (2Co-3:17). La norma del NT (y no un privilegio especial) para los creyentes es que sean “llenos del Espíritu”; este es el distintivo y el secreto de sus ministerios (Hch.4:8, 31) El Espíritu da certeza y seguridad internas de nuestra correcha relación con Dios (Ro.8:16). Él sella, es decir, manifiesta el derecho de propiedad y la protección de Dios sobre aquellos que le pertenecen (2Co.1:22; Ef.1:13; 4:30).

24. El Espíritu obra para justicia interna (Ro.14:17), y produce fruto espiritual como resultado norma de su ministerio sin oposición en los creyentes: Amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza (Ga.5:22:23). Nos ayuda en nuestras debilidades y en la oración (Ro.8:26, Jud.20), provee denuedo (Hch.4:31), y fortaleza en la prueba (Ef.3:16), y hace efectiva la disciplina espiritual (Ro.8:13)

25. Los cristianos debemos andar “en el Espíritu” (Ga.5:16), una relación que se debe mantener cuidosamente. La obra del Espíritu es moral y personal, y no es coercitiva. El nunca suprime ni reprime nuestra verdadera identidad, por el contrario, libera y enriquece la individualidad personal.

26. Los cristianos no debemos entristecer ni apagar al Espíritu (Ef.4:30). Cada cristiano es un templo en el que debe “morar” el Espíritu (Ro.8:9; 1Co.6:19), es decir, el Espíritu desea residir permanentemente en el corazón del cristiano. “No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu”. Ef. 5:18

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