Despierta pap despierta
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DESPIERTA PAPÁ DESPIERTA. Visita: www.RenuevoDePlenitud.com. Parece que los padres estamos fallando en el proceso de separación, individualidad y ayuda a los hijos a crear su propia independencia. A eso se le podría llamar COMPLEJO DE PAPA GALLINA .

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DESPIERTA PAPÁ DESPIERTA

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DESPIERTA PAPÁ DESPIERTA

Visita: www.RenuevoDePlenitud.com


Parece que los padres estamos fallando en el proceso de separación,

individualidad y ayuda a los hijos a crear su propia independencia.

A eso se le podría llamar COMPLEJO DE PAPA GALLINA.


Es curioso, lo que pasa es que confundimos lo que es el amor y nos dedicamos a hacer felices a nuestros hijos, a cumplirles

sus caprichos, a resolverles la vida y no

pensamos en prepararlos para una vida dura, así que

nuestros hijos nunca aprenderán a ganarse la vida

y a ser autosuficientes.

A eso se le llama hacerlos DEPENDIENTES E INUTILES.


Cada día los hijos pretextan su ayuda en las labores del hogar alegando

que su única responsabilidad es el estudio, pero lo demás depende totalmente de sus padres.

A eso se le llama ser MANTENIDO.


En aras de una felicidad mal entendida queremos

llenarlos de cosas materiales, se les compra

la mejor ropa o los tenis mas caros,

estudian en escuelas particulares, dinero para las

discotecas, dinero para sus gastos, un carro si es

posible, sin mencionar otros “compromisos

económicos que ellos hacen”; los cuales no se

ganan y lo más grave ellos piensan que es tu

obligación.

A eso se le llama ALCAHUETERIA.


Te sacrificas en todos los sentidos para que

tus hijos tengan lo mejor y nunca les quedas bien y lo que recibes por parte de ellos es: EXIGENCIAS Y EGOISMO.


Les hemos dado tanto, que se creen

Merecedores de todo.

No te piden… TE EXIGEN.


Les hemos dado tanta atención que se sienten el centro del universo, cargados de egoísmo creen que el mundo

debe de girar a su alrededor y que

lo único valioso, importante y primordial,

son ellos.

No les hacemos conciencia de su papel como

individuos responsables.

Si yo como padre cumplo con el compromiso de cubrir sus necesidades personales, de salud y escolares….


Ellos tienen que cumplir con el compromiso de sacar

buenas calificaciones y  colaborar en el hogar.

¿Qué está pasando con las nuevas generaciones?

Si miramos un poco hacia atrás y revisamos los

años lejanos o cercanos a nuestra juventud,

todo era muy diferente.


No tenías teléfono celular… y no pasaba nada.

No tenías computadora… y te fletabas a mano.

Te conformabas con la ropa que te podían comprar y no por eso

te sentías diferente ni descalificado

por no usar la marca X ó Z.


Si te llamaban la atención, te negaban un permiso o

te daban un coscorrón, de ninguna manera le

faltabas el respeto a tu papá, ni mucho

menos lo amenazabas.

Si te ibas a una tardeada, fiesta o reunión, te comprometías

a regresar a  una hora determinada, que tenías que

cumplir te gustara o no, de lo contrario no

había permiso para la siguiente.


Y eso no era motivo para emitir gritos, zapatazos y azotones de puerta, chantajes o tener durante una semana sonrisas

fingidas o caras molestas.

En ese tiempo existía un valor muy importante que nos

enseñaron desde pequeños, se llamaba:

RESPETO.


Ahora no se conoce, no existe, no sabemos en que lugar estará o detrás de que mueble lo escondimos para que nuestros hijos no lo encuentren y mucho menos lo practiquen.


Había valores que eran preponderantes: uno era el orden,

el otro la disciplina y otro la obediencia.

Hoy en día, algunos padres no ayudan a la tarea,

si no que la hacen

completa, y habiendo tanto libro e información a la mano,

además te la buscan, lo único que les falta es ir a

presentar el examen en el salón de clase.


Y todo este circo para que el chico no haga berrinche y no sufra una deshidratación a causa de sus

lágrimas y lo más triste …..

“para mantener la paz social en el hogar”, donde la

solvencia y la autoridad de los padres hace

mucho tiempo no existen.  


Y qué decimos del hogar, donde para evitar

conflictos y discusiones, como ya no funciona aquel

estribillo de: Jorgito a la una, Jorgito a las 2,

Jorgito a las dos y cuarto como si fuéramos reloj.

O el clásico "voy a contar hasta diez“

va una, van dos...  

Nos convertimos en el cómplice de nuestros hijos.


Eso sí, con la boca callada para no caerles gordos con

tanta habladera y no les permitimos a nuestros

niños que se desgasten ni siquiera

recogiendo sus propios tiraderos.

Total para qué (pensamos), ellos por qué, si no

tienen culpa alguna

de mis problemas, ellos no pidieron nacer.


En aquellos tiempos no te sobreprotegían, ni te solucionaban los problemas,  tenías libertad

hasta para cometer errores,

lo cual te llevó a desarrollar un sentido de

responsabilidad y de identidad.

Eso se llama CRECER.


Dentro de este proceso de crecimiento no estaban exentos un coscorrón, un cinturonazo o una que otra

nalgada bien puesta,

mismas que a nadie le ocasionó ningún trauma,

por tratar de que obedecieras,


En aquellos tiempos la voz de tu padre se

escuchaba con respeto, las

órdenes de mamá se acataban sin protestar y

los consejos de ellos

no eran catalogados como cantaletas, rollos o monsergas. 

Ni le decías a tu papá "ya cállate“o el famoso“si, hombre, si”


En aquellos tiempos los padres ponían los límites,

las reglas y las condiciones

y no tenían miedo de que el hijo o la hija les dijeran:

es que aquí no me comprenden, la onda es diferente,

no me dejan ser, tu no te metas, tu de que hablas,

tu eres peor, o el típico "me voy de la casa“

¿Pues adonde te ibas a ir que te

trataran mejor que en tu casa?

En aquellos tiempos los padres no tenían miedo

de llamarte la atención y "que te enojaras".


Total que tenías dos costos enojarte

y volverte a contentar.

En aquellos tiempos si no querías comer, te quedabas con hambre, porque no  te daban dinero para comprar porquerías en la tienda de la esquina. Además para qué, si la mamá se levantaba temprano a

prepararte el desayuno o tu lunch.    


En aquellos tiempos tus padres no

justificaban tus malas calificaciones, ni tu mal comportamiento en

la escuela, ni la falta de respeto a los maestros, ni

tu falta de colaboración y apoyo en tu casa.   

En aquellos tiempos el padre decía no.

Y no, quería decir NO.


En aquellos tiempos la figura paterna era muy

diferente a la actual, en aquellos tiempos

el amor, el respeto y la consideración…

No daban cabida a los actuales calificativos:

Mi papá está loco, ya está chocho,

es un egoísta, está neurótico,

es un frustrado, y

quien sabe cuántos

calificativos más.


Mismos que me causan una gran pena, no sé si

por quien los emite o por quien los recibe.


¿Que vamos a hacer con los hijos de hoy?:

Egoístas, aprovechados, dependientes,

irresponsables, irrespetuosos,

groseros, estafadores económicos y emocionales.

Si no les das dinero, inventan y te lo sacan o si pueden

te lo roban, o de plano se enojan.

Si no les das permiso de salir, se enojan o les vale un

verdadero sorbete y se salen.

Si los reprendes te responden y no te escuchan,

Si tratas de buscarlos, te apagan el celular.

Si sacan malas calificaciones, no les importa,

total su papá es el que paga.


Enséñales a ganar su propio dinero con honestidad, para que

sepan lo que cuesta administrarlo y disfrutarlo

Enséñales a valorar la oportunidad del estudio,

no todas las personas

tienen el privilegio de prepararse, tener una profesión

y formar un plan de vida equilibrado. 


Enséñales a respetar a sus semejantes para que cuando

tengan su pareja la sepan cultivar y procurar.

La igualdad entre hombres y mujeres

no es faltarse al respeto,

ni tener jerarquías ventajosas. 

Enséñales a formar su escala de valores que

los harán seres humanos

de bien, útiles a su familia y a la sociedad.


Hazles conciencia que los valores no han pasado

de moda ni son piezas de museo.

Enséñales a quererse a sí mismos para que

cuando tengan sus hijos,

los amen y eduquen.

Para que tengan credibilidad en la relación de pareja.


Piensa …

¿Qué vas a querer a cambio

de un abrazo?


DESPIERTA PAPÁ DESPIERTA.

Vamos a ponernos las pilas, hagamos de nuestra escala de valores un estandarte, para que nuestros hijos aprendan lo que es el respeto, el compromiso, la  honestidad, la humildad, la cortesía, la prudencia, la generosidad, el agradecimiento; y

la nobleza de corazón…

Visita: www.RenuevoDePlenitud.com


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