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La Islamización de Hispania

La Islamización de Hispania.

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Presentation Transcript


  1. La Islamización de Hispania • La conquista árabe se ha interpretado como un acontecimiento exterior a la verdadera Historia de España dando por sentado que esa Historia se había ido desarrollando en torno a unos conceptos esenciales y, por tanto, permanentes a través de los siglos. Esta interpretación, arraigada profundamente en el pensamiento historiográfico español, no es, sin embargo, única. En 1948, Américo Castro publicaba su España en su historia. Cristianos, moros y judíos (con numerosas ediciones posteriores), abriendo la polémica.

  2. A. Castro partía de una posición de principio fundamental; España no existía como tal, el concepto, la esencia de España, antes de la conquista árabe; ésta representa el primer paso en la construcción de la España que conocemos en la actualidad.

  3. Si la obra de Castro no es propiamente la de un historiador, ello no obsta para reconocer en ella una teoría de la cultura española y sus orígenes que contiene numerosos puntos de vista de gran interés. El más importante, desde la óptica del estudio de al-Andalus, es que, por primera vez, un no arabista reconocía el papel fundamental del período islámico en la historia de España. Según Castro, la convivencia y la interacción entre las tres grandes religiones monoteístas en la Península es el factor que explica toda la Historia posterior.

  4. En contraposición, Sánchez Albornoz, en 1956 publicó España, un enigma histórico. Obra de un historiador profundamente conocedor del Medioevo hispánico. Su posición ante el significado de la conquista para la historia de España es diametralmente opuesta a la de Américo Castro.

  5. Sánchez Albornoz considera, en efecto, que si bien se trata de un acontecimiento decisivo, sus consecuencias se hicieron sentir con fuerza en una dirección completamente divergente de la señalada por Castro: la irrupción del Islam supone una desviación del auténtico camino que debería haber seguido la historia de España. Por otra parte, la presencia islámica es interpretada por Sánchez Albornoz como una superposición de formas culturales que no afectaron a la contextura vital hispana.

  6. Juan Goytisolo en el prólogo de la obra La arquitectura del Islam occidental (Lunwerg): “Digámoslo bien alto: el complejo de inferioridad acerca del retraso histórico y nuestro pasado árabe ha perdido su razón de ser. En la Europa Comunitaria a la que nos hemos incorporado, nuestra diferencia no ha de ser ya un recordatorio penoso ni causa de frustración: la huella musulmana en nuestro suelo, visible en todos sus ámbitos, es expresión al contrario de una riqueza y originalidad únicas. Ningún país europeo cuenta con un patrimonio como el legado de al-Andalus y ello no redunda en mengua de nuestro europeísmo. Somos europeos distintos, europeos en más”.

  7. “El extraordinario patrimonio artístico y cultural de al-Andalus formó parte durante centurias del mundo occidental antes de ser desalojado de él por la nueva idea de Europa, devuelta a sus raíces helénicas sin intermediario de los árabes, forjada en el Renacimiento. Esa Europa inventada a finales del siglo XV separó brutalmente las dos orillas del Mediterráneo y repudió como ajena la realidad cultural que la alimentó durante la Edad Media. Es hora ya, próximos a entrar en el nuevo milenio, de que reincorporemos dicho patrimonio al lugar que le corresponde: como expresión de una occidentalidad distinta, representada por al-Andalus en el terreno de la arquitectura, filosofía, ciencia y literatura”.

  8. Al-Andalus • Los musulmanes de los siglos VII, VIII y IX aplicaron el nombre de al-Andalus a todas aquellas tierras que habían formado parte del reino visigodo: la Península Ibérica, la Septimania francesa y las Islas Baleares. En un sentido más estricto, al-Andalus comprenderá la parte de aquellos territorios administrados por el Islam. Conforme avanzaba la conquista cristiana, su extensión se iba reduciendo progresivamente y a partir del siglo XIII designó exclusivamente al reino nazarí de Granada. La prolongada resistencia musulmana granadina contra las incursiones castellano-aragonesas permitirá que se fije el nombre de al-Andalus y se perpetúe en el actual de Andalucía.

  9. El islamólogo holandés Reinhart Dozy (1820-l883), autor de la obra Historia de los musulmanes de España, impulsó la teoría que fue apoyada por muchos historiadores modernos según la cual el nombre de al-Andalus está relacionado con los Vándalos, suponiendo sin ningún fundamento, que la Bética pudo llamarse en alguna ocasión Vandalicia o Vandalucía.

  10. En opinión del eminente filólogo español don Joaquín Vallvé, vertida en su trabajo erudito La división territorial de la España musulmana. Éste dice que la expresión árabe Yazîrat al-Andalus (isla de al-Andalus), es una traducción pura y simple de “isla del Atlántico” o “Atlántida”. Los textos musulmanes que dan las primeras noticias de la isla de al-Andalus y del mar de al-Andalus, se clarifican extraordinariamente si sustituimos dichas expresiones por isla de los Atlantes o Atlántida y por mar Atlántico. Lo mismo podemos decir del tema de Hércules y el Amazonas, cuya isla, según los comentaristas musulmanes de estas leyendas grecolatinas estaba situada en el Yauf al-Andalus, lo cual cabe interpretar como al norte o en el interior del Mar Atlántico.

  11. La historia de la España musulmana comienza en el año 711, a finales de abril en que Tariq ibn Ziad, a la cabeza de un ejército de siete mil hombres en el que domina la etnia bereber de la que él forma parte (los árabes eran menos de 300), cruza el estrecho que llevará a partir de entonces su nombre, para desembarcar en la Península Ibérica. El contingente islamo-bereber hizo la travesía a bordo de la flota del conde Don Julián, el antiguo gobernador cristiano de Ceuta que se había puesto al servicio del gobernador musulmán de la Ifriqiiah, Musa Ibn Nusair, con sede en Qairauán.

  12. El conde Don Julián era un cristiano unitario, es decir un monoteísta puro, que adhería a las enseñanzas de los cristianos primitivos y de los llamados Padres y Doctores de la Iglesia, como Orígenes (185-254), Clemente de Alejandría (m. 215), Tertuliano (155-220) y Justino Mártir (100-165), y especialmente al obispo griego Arrio (256-336), nacido en Libia, todos ellos defensores de un acendrado monoteísmo que rechazaba la divinidad de Jesús.

  13. La doctrina de la Trinidad, recordemos, fue instaurada en la Iglesia Católica recién a partir del Primer Concilio de Nicea, en 325, y produjo un gran cisma entre los cristianos de oriente, partidarios del monoteísmo, y los obispos occidentales liderados por Osio (257-358) que a través del llamado “pacto constantiniano” monopolizaron desde entonces la orientación y el poder de la Iglesia.

  14. El historiador español Ignacio Olagüe explica en su obra La Revolución Islámica en Occidente, que a partir de entonces “...la doctrina trinitaria fue impuesta a hierro y fuego” por todo el norte de Africa y la Península Ibérica. Eso también explica la relativa facilidad con  que  los  musulmanes avanzaran  por  esas regiones,  y  la hospitalidad con que fueron recibidos, particularmente la de los bereberes. Luego de consolidar su dominio en la Ifriqiiah (Tunicia) hacia el 670, en 701 alcanzaron el extremo occidental del Magrib y en 708 entraron en Tánger.

  15. La población mayoritaria de la Península adhería a los principios unitarios y al arrianismo. Por el contrario, la corte y el clero visigodo respondían a los dictados de Roma y al dogma trinitario. La oligarquía visigoda con sede en Toledo explotaba y oprimía hasta los más crueles extremos a sus súbditos arrianos.

  16. Tariq, al frente de sus hombres desembarcó en las cercanías del famoso peñón al que se dio su nombre: Yabal al-Tariq, “Monte de Tariq”, es decir, Gibraltar. El 19 de julio de ese mismo año, por las orillas del río Guadalete, logra una victoria decisiva sobre el rey visigodo Don Rodrigo. Un mes más tarde, su lugarteniente Mughit ar-Rumi cerca la ciudad de Córdoba.

  17. Dice Haim Zafrani en su obra Los judíos del Occidente Musulmán: “Durante el asedio, los judíos se encierran en sus hogares esperando impacientemente el desenlace. Contrariamente a lo que sienten por los godos y su clero, no temen en absoluto la llegada de los musulmanes en los que tienen puestas todas sus esperanzas, pues no olvidan que los reyes visigodos los han oprimido despiadadamente. Sirviéndose de estratagemas, los  judíos, según  narran los historiadores  musulmanes  y  cristianos, contribuyeron a facilitar la entrada del ejército islámico a la ciudad, celebrando su victoria. Mughit los tomó a su servicio, confiándoles la guardia de la ciudad. Lo mismo ocurrió en Toledo, y en Sevilla, donde Mûsa Ibn Nusair dejó una guarnición judía para mantener el orden”.

  18. Situación de los judíos bajo el reino Visigodo. •   El éxito del Islam se explica, en primer lugar, porque la situación de algunos estamentos de la sociedad visigótica era sumamente desagradable: el peso de los impuestos, la existencia humillante de los siervos, la discriminación de los judíos, las continuas sublevaciones de los vascones y la existencia de islotes paganos, sobre todo en las zonas montañosas del Norte, hacían que gran parte de la población no se sintiera representada en el gran proyecto de unidad peninsular que bien o mal habían llevado a cabo godos e hispanorromanos.

  19. En especial, los judíos, que aún a principios del siglo V se confundían con frecuencia con los cristianos, habían sido discriminados cada vez más por los sucesivos Concilios de Toledo: en el III se obligó a bautizar a los hijos de matrimonios mixtos, con lo cual, algunos iniciaron el camino del exilio hacia el reino franco (587); en el IV (633) se previó la persecución de los conversos que no practicasen el cristianismo; en el XII (681) se les obligó a bautizarse en el plazo de un año, aunque, en compensación, se les devolvía la facultad de testar;

  20. En el XVI (693) se les prohibía comerciar con los cristianos, con lo cual se les arruina, y en el XVII (694), se acusó a los judíos que habían buscado refugio en el Norte de África de conspirar para conseguir la ruina del reino visigodo y, en consecuencia, se condenaba a sus correligionarios residentes en la Península a perder todos sus bienes, a la esclavitud con prohibición de que sean manumitidos y a entregar a sus hijos menores de siete años para que fuesen bautizados y educados en el cristianismo.

  21. La península Ibérica entra en el seno de Dar al-Islam, “la Casa del Islam”, y los cristianos arrianos y judíos se integran en el estado musulmán que se va forjando. Los cristianos unitarios españoles consolidan y reafirman su identidad monoteísta junto a musulmanes y judíos.

  22. Al Andalus • Período de Conquista 711-716 • Emirato dependiente del Califato de Damasco 716-756 • Emirato Independiente de Córdoba 756-912 • Califato Independiente de Córdoba 912-1035 • Reinos de taifas 1035-1086 • Almorávides 1086-1147 • Almohades 1147-1269 • Reino de Granada 1232-1492

  23. LA SOCIEDAD ANDALUSÍ • Los diversos grupos sociales de al-Ándalus se definen tanto por su origen étnico como por su religión. Ambos elementos combinados configuran la variedad de la sociedad andalusí que conformaron su sociedad multicultural, multirreligiosa y polilingüista.

  24. Los árabes • De religión musulmana, desde un primer momento los árabes forman una clase dirigente minoritaria que disputará el poder a los mayoritarios grupos beréberes y muladíes.

  25. Los árabes no tenían la superioridad numérica suficiente para convertir sus inmensas conquistas en territorios de poblamiento. • El núcleo de población árabe más antiguo, en cuanto a fecha de llegada a la península Ibérica, fue el de los Qaysíes y Kalbíes traídos por Musa Ibn Nusayr. • La inmigración árabe se prolongó por todo el siglo VIII.

  26. El número de árabes que ingresó a la Península se ha estimado entre 30.000 y 50.000. • Se asentaron preferentemente en las tierras fértiles a lo largo de los valles de los ríos Ebro, Guadalquivir y Genil, en las tierras alrededor de Toledo y en las vegas y huertas de regadío del Sur y del este.

  27. La tendencias fue a monopolizar los puestos oficiales. Solían enfatizar los lazos étnicos y las filiaciones tribales. • Eligieron a sus esposas dentro de la población indígena, y al llegar el siglo X la sangre árabe estaba completamente mezclada con la de europeos y africanos.

  28. Los Bereberes • Se dividen en tres grupos diferenciados según el momento de su entrada en la Península: • 1. Los que llegaron a lo largo de todo el período omeya. Se introdujeron en la Península en diferentes oleadas a partir de 711. Se islamizaron y arabizaron totalmente.

  29. Llegaron a constituir una población de varios cientos de miles. Cantidad no tan grande si se compara con la población total de siete millones de habitantes para el siglo X. • Aunque probable, es un problema sin resolver si los árabes impusieron una distribución injusta de la tierra a los bereberes.

  30. Se establecieron en las zonas montañosas de la península, donde ocuparon tierras altas de la meseta central y las laderas de las sierras. Fueron numerosos en el Algarve, en Extremadura y en sus prolongaciones hacia el noroeste, hasta la sierra de Guadarrama. En Andalucía, se instalaron sobre todo en las serranías de Ronda y de Málaga.

  31. 3. Entre los siglos XII y XIII el poder político pasa a manos de las dinastías beréberes de los almorávides y de los almohades, con capital en Marrakesh, lo que trae consigo un nuevo flujo de beréberes a al-Ándalus.

  32. Los mozárabes • Son muy numerosos en un principio, los cristianos llamados mozárabes por los musulmanes, término que viene de musta‘rab, es decir el "arabizado o seudoárabe“, puesto que en todo asemejaban a aquéllos, ya que hablaban, se vestían y vivían, de la misma manera que los árabes; tan sólo eran distintos por la adscripción a otra religión.

  33. El respeto de la libertad religiosa contenido en la ley coránica permitió a los mozárabes gozar de una autonomía interna considerable. Administrativamente dependían de un "comes" o jefe de su comunidad, término de origen visigodo. La justicia se regía según leyes propias y los impuestos eran recaudados por un mozárabe, el "exceptor".

  34. Este espíritu de tolerancia hizo posible que los mozárabes, al igual que los judíos lograsen, sin demasiados obstáculos, cargos en la diplomacia, el ejército y el propio gobierno musulmán. En dos terrenos se manifiesta claramente la singularidad del estilo mozárabe: arquitectura e iluminación de manuscritos.

  35. Los muladíes • A partir del siglo VIII, hispanorromanos y visigodos se convierten al Islam, y son denominados muladíes (del término muwallad "converso"), si son descendientes de matrimonios mixtos, y musálima, si se han convertido por propia convicción. • Constituyeron la mayoría de la población de al-Andalus.

  36. Estos últimos serán cada días más, quedando los auténticos mozárabes como una minoría. Estos muladíes, musulmanes como los árabes y los beréberes, se abrieron camino en la sociedad andalusí reivindicando su igualdad, en tanto musulmanes, con los árabes.

  37. Los Judíos • Los judíos, como ya hemos visto, ocupan desde épocas tempranas importantes puestos en la administración y el gobierno andalusí. Ciudades como Lucena, Toledo, Córdoba y Granada, albergan importantes comunidades judías. • Para mediados del siglo XI, se concluyó que habían aproximadamente 55.000 judíos en la península Ibérica.

  38. La autoridad política les permitió el libre ejercicio de su culto en las sinagogas (sunuga). Cada comunidad judía designaba entre sus miembros un jefe (nasi), responsable de su conducta ante el soberano musulmán. Tambíen existían los recaudadores de impuestos (‘ummal).

  39. En puestos de gobierno se destacaron Hasdai Ibn Shaprut (915-975), médico famoso, hábil diplomático y gran traductor del griego al árabe, estuvo al servicio, en su calidad de visir (ministro), de ‘Abdurrahman III, en Córdoba;

  40. Samuel ben Yusuf Halevi, conocido por los musulmanes por el nombre de Isma‘il Ibn Nagrilah (993-1056), llamado también Ha-Nayid,el Príncipe judío, fue también un gran sabio, poeta y ministro en la Granada de los ziríes hasta su muerte. Fue sucedido por su hijo Yusuf Ibn Nagrilah.

  41. Concepciones tributarias • Se admitió la existencia de dos tributos coránicos: el azaque para los musulmanes y la yizya para los dimmíes (protegidos) y, para todos, un impuesto sobre la tierra, el jarach. La conversión llevaba en principio el fin del pago de la yizya y entrar en las listas de los fieles que pagaban el azaque con las ventajas que representaba la diferencia de cuotas entre uno y otro impuesto.

  42. En Al Andalus, tanto cristianos como judíos tuvieron libertad de culto, siendo respetadas y aceptadas sus prácticas y costumbres. No hubo recortes en su autonomía interna: los pleitos entre ellos, la recaudación de impuestos, los problemas civiles, y los criminales en determinadas circunstancias, fueron resueltos por sus correligionarios y sólo cuando éstas actividades afectaban a un musulmán o pusieron en peligro el orden público, intervino el Estado.

  43. En la llamada Edad de Oro del Islam, cuando el territorio musulmán se extendía de España hasta la China, entre los siglos VIII y XIV, convivían en su seno en un ambiente de libertad y mutuo respeto cristianos arrianos,  nestorianos,  monofisitas  y coptos, judíos, budistas, zoroastrianos, maniqueos e hinduistas, cuyas creencias y tradiciones eran garantizadas por el Islam por el estatuto de Ahl al-Dhimma, es decir, la “Gente del Pacto”.

  44. El Emirato Omeya de Córdoba.756-912 • El califato omeya de Damasco (750-1258), fue reemplazado por el califato de los Abbasíes (750-1258), con capital en Bagdad. • Los abbasíes ordenaron la muerte de todos los príncipes omeyas. Abd al-Rahman I (731-788)fue el único omeya que consiguió escapar. Perseguido de aldea en aldea, cruzó a nado el ancho Eufrates, pasó a Palestina, Egipto, Ifriqiiah, Marruecos y al-Andalus.

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