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La Liturgia de la Iglesia: Madre y Maestra. Madre: La Importancia al Bautismo: Por el Bautismo, Misterio de la regeneraci

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1. http://www.lexorandi.es/

2. La Liturgia de la Iglesia: Madre y Maestra Madre: La Importancia al Bautismo: Por el Bautismo, Misterio de la regeneración, hemos accedido a la vida nueva. En la celebración de la liturgia ejerciendo el sacerdocio bautismal nos unimos a Cristo, Cabeza nuestra, en la ofrenda de su sacrificio que presenta como Señor de la historia a Dios Padre. Esta afirmación es universal y se aplica a los niños. Maestra: La liturgia también enseña (Sacrosanctum Concilium 33): Siguiendo la doctrina de la Iglesia (también del Concilio de Trento), las disposiciones del movimiento litúrgico del siglo XX, el Concilio Vaticano II afirma que la liturgia que es, en primer lugar, alabanza a Dios, contiene también una gran enseñanza para los fieles. Esa enseñanza es : - Teandrica: El obra divino se hace presente (CEC nº 1076); - Cristológica: Desde el ambón al proclamar las lecturas y desde el altar alzando la oración que presenta al Padre, es Cristo el que “explica las Escrituras y parte para nosotros el pan”. - Histórico –salvífica: Actualiza en la celebración sintéticamente los acontecimientos de la historia de la salvación presentando constantemente el Misterio Pascual (CEC nº 1084); - Enseñanza de la naturaleza de la Iglesia: Por ser su principal manifestación. (CEC nº 1068); comprende la enseñanza en los valores y virtudes del Evangelio (moral) y enseña las oraciones en la que la iglesia expresa su fe.

3. Los discípulos les regañaban… Dificultades y perplejidades La Comisión Episcopal de liturgia de lengua francesa en el documento “Nuevas situaciones. Un impulso a dar”, para orientar la pastoral de las Eucaristía con niños se preguntaban: ¿Hay que frecuentar las celebraciones no eucarísticas, o fomentar rápidamente el acceso pleno a la eucaristía? ¿Hay que establecer sin esperar el ritmo semanal de la asamblea de oración, o hacerlo descubrir progresivamente? ¿Hay que favorecer la participación de los niños en la misa parroquia; o multiplicar las celebraciones pensadas especialmente para ellos? A un niño que llega por primera vez al catecismo sin haber aprendido nunca a orar, ¿habrá que comenzar lanzándolo a una misa en la que se sentirá totalmente fuera de lugar? A otro niño que frecuente regularmente la asamblea dominical con su familia y que ha hecho su primera comunión, ¿se le podría negar la celebración eucarística?

4. “...no se lo impidáis de los que como ellos es el Reino de Dios” Con el deseo de no excluir a los niños de esa enseñanza y favorecer su participación en la Eucaristía, por medio de la Congregación del Culto divino se promulgó: En 1973 el “Directorio para las Misas con niños”. En la web: http://www.lexorandi.es/Recursos/Documentos/DirectorioMisasninos.pdf En 1974 se dirigieron a las Conferencias Episcopales, “tres plegarias Eucaristicas para la misa con niños” “ad experimentum”, que alcanzaron su aprobación definitiva en 1980 y en 1988, en España, eran incluidas como apéndice a la segunda edición típica del Misal en lengua Castellana. Del mismo modo en 1984 La Conferencia Episcopal Española aprueba para España el “Leccionario para la Misas con niños” (recogiendo la petición del DMN 43) Este Leccionario contiene una introducción previa y una serie de principios para la proclamación de la palabra de Dios en cada tiempo litúrgico

5. iniciar en y desde la celebración El DMN distingue dos formas a la hora de celebrar la Eucaristía con los niños: Misas con adultos en las que participan también niños (Capítulo 2) nº 16 - En muchos lugares, sobre todo domingos y días festivos, se celebran misas parroquiales en las que participan un cierto número de niños con numerosos adultos. En estas Misas, el testimonio de los fieles puede tener una gran influencia sobre los niños. Pero también los adultos obtienen un gran provecho espiritual, puesto que en tales celebraciones experimentan el papel que corresponde a los niños en la comunidad cristiana. El espíritu cristiano de las familias se desarrolla poderosamente si los niños participan de estas misas en compañía de sus padres y de otros miembros de la familia. Misas con niños en las que participan solamente algunos adultos (Capítulo 3) nº 20 - Además de las Misas en las que participan los niños con sus padres y otros miembros de la familia, lo cual ni siempre ni en todas partes es realizable, se recomienda que sobre todo durante la semana se celebren misas con los niños solos en las que participan tan sólo algunos adultos. Todos estamos persuadidos, desde el comienzo de la reforma litúrgica, que estas misas necesitan ciertas adaptaciones

6. Siguiendo la indicación del DMN dominicalmente habría que pasar de la misa con niños a la misa de la familia o más propiamente misa con la familia. El Directorio es consciente de la insuficiencia de una asamblea dominical constituida casi en su totalidad por los niños: “Cuando el número de los niños sea excesivo resultará más difícil la participación atenta y consciente” nº 28.

7. Los Padres, como primeros educadores en la fe, no se deberían quedar fuera de la Iglesia; en la cafetería, ni comprando el periódico, o paseando hasta la recogida de sus hijos, sino que la comunidad parroquial debe invitar constantemente, a tiempo y a destiempo, a participar con sus hijos en la Eucaristía. XI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos. Proposición 15: “Cada familia apoyada por la parroquia, por los sacerdotes, por las personas consagradas, por colaboradores laicos y, en especial, por la escuela católica, debe favorecer un proceso de educación eucarística. La Iglesia, familia de Dios, crece y se nutre en la mesa de la Palabra de Dios y del Cuerpo y Sangre de Cristo. La celebración de la Eucaristía debe promover cada vez más a todos los niveles la toma de conciencia y la realización de una “Iglesia familia” a través de la solidaridad y las relaciones familiares y la comunicación entre todos los miembros de la comunidad” Familiaris Consortio nº 60 “En virtud de su dignidad y misión, los padres cristianos tienen el deber específico de educar a sus hijos en la plegaria, de introducirlos progresivamente al descubrimiento del misterio de Dios y del coloquio personal con Él”

8. DMN 10. “En virtud de la obligación de conciencia que libremente aceptaron en el bautismo de sus hijos, los padres debe enseñarles gradualmente a orar, rezando diariamente con ellos y enseñándoles a hacerlo también privadamente. Si los niños preparados de este modo desde sus tiernos años participan en la Misa con la familia, siempre que lo deseen, empezarán con más facilidad a cantar y a orar en la comunidad litúrgica,. Más aun, presentirán ya, de algún modo, el misterio eucarístico.”

9. DMN 24 Puesto que la Eucaristía es siempre acción de toda la comunidad eclesial, es de desear la participación, al menos de algunos adultos, que tomen parte en la misa, no como vigilantes, sino como cooparticipantes y que ayuden a los niños cuanto sea necesario. En latín, “tanquam comprecantes”, es decir, co orantes. Los adultos no están en la celebración por curiosidad benevolente o para vigilar son creyentes en una asamblea de creyentes; ellos son también, con pleno derecho, parte integrante. Los Padres celebrando a la Eucaristía con sus hijos rezando junto y al lado de ellos ejercen su sacerdocio bautismal participando activamente en la celebración en la línea señalada anteriormente. FC 60. “Sólo orando junto con sus hijos, el padre y la madre, mientras ejercen su propio sacerdocio real, calan profundamente en el corazón de sus hijos, dejando huellas que los posteriores acontecimientos de la vida no lograrán borrar”.

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11. Desarrollo de diversas acciones ministeriales: nº 22 “El mayor número de niños posible deben desempeñar cometidos especiales en la celebración; así por ejemplo: preparar el local y el altar, cantar en el coro, tocar instrumentos musicales, proclamar las lecturas, responder en la homilía, recitar las intenciones de la plegaria universal, llevar los dones al altar, así como otras funciones similares de acuerdo con las costumbres de los distintos lugares. Para fomentar la participación, algunas veces será útil emplear algunas adiciones; por ejemplo, exponer motivos de acción de gracias antes de que el sacerdote dé comienzo al diálogo del Prefacio”.

12. Fomentar la participación interna y consciente en la celebración litúrgica, fomentando un clima de oración y de encuentro con Cristo, favorecido por espacio de silencio , presentando como cima de la celebración la comunión eucarística. nº 22 “En todo esto debe tenerse muy presente que las acciones externas pueden quedar infructuosas o incluso ser nocivas si no sirven para una participación interna de los niños. Por ello el silencio sagrado tiene también su importancia en las misas con niños (cf., núm. 37). Póngase máximo cuidado para que los niños no olviden que todas las formas de participación alcanzan su cima en la comunión eucarística, en la que se recibe el Cuerpo y la Sangre de Cristo como alimento espiritual ”. nº 37 También en las misas con niños "debe guardarse un tiempo de silencio como parte constitutiva de la celebración“, para que no se conceda lugar excesivo a la acción externa, pues también los niños a su manera son realmente capaces de meditar. Sin embargo, tienen necesidad de una cierta formación para que aprendan según los diversos momentos (por ejemplo, después de la comunión o también después de la homilía) a entrar en sí mismos y meditar o alabar y rezar a Dios en su corazón.

13. Sobre el ministerio de sacerdote que preside: nº 23 - El sacerdote que debe celebrar la misa con niños se esforzará en realizar una celebración festiva, fraternal, meditativa; más todavía que en las misas con adultos, esta disposición de ánimo en la celebración debe ser suscitada por el sacerdote. Depende de su preparación personal y del modo de comportarse y de hablarles. Debe preocuparse ante todo de la dignidad, claridad y simplicidad de los gestos. Hablando a los niños debe expresarse de tal modo que le puedan entender fácilmente, evitando, sin embargo, formas demasiado infantiles. El tiempo y el lugar de la celebración han de favorecer la posterior participación de los niños en la celebraciones dominicales de la parroquia. Canto: El canto y la música cobra un protagonismo muy fuerte en estas celebraciones. El Directorio propone canto y música adaptados a la edad y formación de los niños y adolescentes. El Directorio llega a supeditar los mismos textos del ordinario de la misa a formas musicales más adaptas a los niños (DMN 30-31).

14. En lo referente a la Palabra: El directorio concede una gran libertad para adaptar, escoger, e incluso omitir elementos que no van a ser comprensibles para los niños (DMN 41-46 y 50-52). Esto no significa cambiar los textos bíblicos por otros ajenos. Por ejemplo, si sustituimos constantemente las lecturas por un cuento (practica que no está prevista en los documentos, pero muy difundida, en Internet) privaremos a los niños de las riquezas de la Sagrada Escritura contenida en la proclamación de ambos testamentos. (Cfr. Rempt. Sacr. 59.61.62). El Directorio condena el que se parafrasen los textos de las SS. EE. en la proclamación nº 45. “A través de los signos y de los gestos que acompañan la lectura, los niños irán percibiendo la importancia y el valor de la liturgia de la palabra” (Obs. Past. Leccionario Misas Niños 8) - Cuidar el lugar de la proclamación: La visibilidad del lector, la audición. el ambón y el libro, no unas hojas. (LMN 8) Cuidar la traducción de las lecturas si se han cambiado. Buscarlas en los leccionarios o utilizar la Biblia de la Iniciación Cristiana hasta que se edite la Biblia de la Conferencia Episcopal Española. Siempre debe evitarse la paráfrasis del texto de la sagrada Escritura. (LMN 3)

15. En lo referente a la Palabra: - Cuidar los gestos de la procesión para el Evangelio, como por ejemplo, que dos niños iluminen con velas. La participación de los niños en la procesión expresa más claramente la presencia de Cristo que anuncia la Palabra de Dios al pueblo. (DMN 34). - El directorio (nº 45) concede la posibilidad de la lectura dramatizada (como en las lecturas de la pasión). En cuanto a la representación del Evangelio por parte de los niños, las propuestas de los peritos que elaboraron el documento querían dejarla como posibilidad concedida a que preside con prudente discreción, pero la Congregación de la Doctrina de la Fe no lo aceptó, como tampoco la utilización de medios audiovisuales. Se trata más de un elemento catequético que litúrgico. El lugar más propio sería el de la ambientación antes de la celebración porque aleja de las formas más generales de celebración de la Eucaristía, desvirtuando la fuerza de la proclamación de la palabra. LMN nº 7. Si los niños han hecho carteles pueden ser también utilizados en la homilía o bien ilustrando las intenciones de la oración universal. (DMN 36).

16. 7. Homilía. El Directorio señala la posibilidad que la homilía sea un dialogo con los niños. El sacerdote debe intentar que los niños le entienda con facilidad, evitando las expresiones infantilizantes y demasiado pueriles. DMN 48. LMN. nº 5. Para facilitarles la comprensión se debe preferir las palabras concretas a la abstractas, los verbos a los sustantivos, el aspecto preterito al imperfecto, la voz activa a la voz pasiva, el estilo directo al indirecto. No se debería emplear nunca la ironía. Tiene que tener un carácter jovial, incluso con un cierto humor, que cree una atmosfera propicia para la comunicación.

17. 8. Oraciones. DMN 50- 51. - El documento sobre las misas con niños enuncia un principio universal: Cuando el presidente ora, la asamblea debe concordar con Él en la oración. Para ello el sacerdote debe hacerse entender, facilitar la misma oración desde su monición, es decir, desde la palabra: Oremos. El misal francés ofrece la posibilidad de unir otra palabra a esta monición: “Prions (le Seigneur)” “oremos al Señor” o bien “Prions ensemble” “oremos unidos”. Esto puede ser adoptado para la misa con niños. A la monición debe seguir la pausa de silencio y la oración del sacerdote y luego la dicción clara de la oración, guardando su puntuación, su sonoridad, su belleza.

18. 8. Oraciones. DMN 50- 51. Pero puede ocurrir que no sea suficiente en el caso de los niños, entonces el Directorio da dos posibilidades: la primera, es buscar las oraciones más adecuadas guardando el tiempo litúrgico y la segunda, en el caso de que esto no fuera suficiente, se puede adaptar la oración adecuándose a su experiencia religiosa cambiando las palabras y evitando que en la oración se introduzcan exhortaciones morales y también catequéticas y modos de hablar demasiado pueriles. Esto no debe ser un motivo para lanzarnos en la composición libre de textos, que nos llevarían a adulterar las oraciones de la liturgia romana.

19. 8. Oraciones. DMN 50- 51. Pero puede ocurrir que no sea suficiente en el caso de los niños, entonces el Directorio da dos posibilidades: la primera, es buscar las oraciones más adecuadas guardando el tiempo litúrgico y la segunda, en el caso de que esto no fuera suficiente, se puede adaptar la oración adecuándose a su experiencia religiosa cambiando las palabras y evitando que en la oración se introduzcan exhortaciones morales y también catequéticas y modos de hablar demasiado pueriles. Esto no debe ser un motivo para lanzarnos en la composición libre de textos, que nos llevarían a adulterar las oraciones de la liturgia romana.

20. El Directorio resalta la necesidad de proclamarla bien, de crear un clima propicio para la acogida y la escucha de los niños, cuidando las aclamaciones. La participación interior debe ser favorecida a través de la tranquilidad y reverencia con la que se debe hacer. La acción de gracias llevará al niño y al adolescente a descubrir la presencia de Cristo, ahora en el pan y el vino eucaristizados, como comida y bebida sobrenatural que se da a los fieles. Descubrirá el ofrecimiento Cristo y el de la Iglesia por él y en Espíritu Santo al Padre. La participación de los niños dependerá, por lo tanto, en gran medida de cómo en sacerdote proclama esta plegaria y como participan los niños escuchando y aclamando. El documento señala que la únicas plegarias que se pueden utilizar son las que actualmente están aprobadas y publicadas por la Santa Sede. En aquella época todavía no se habían publicado las plegarias Eucarísticas de la misa con niños; hecho que sucedió un año más tarde. La publicación de estas plegarias supuso el nacimiento de los primeros textos litúrgicos pedagógicamente adaptados para la iniciación catequética y mistagógica de los niños

21. Las plegarias de la Misa con niños pretenden ayudar a los niños a participar con mayor fruto en la misa de los adultos. Para fomentar la participación activa se aumentó el número de las aclamaciones sin que se oscurezca el carácter presidencial de la plegaria Eucarística, haciéndolas más vivas y profundas.   Por razones pedagógicas se cambió el lugar de las aclamaciones de los fieles después de la consagración relacionando más íntimamente el relato de la institución y las palabras del Señor “haced esto en conmemoración mía” y la anámnesis que se pronuncia a continuación, realizándose la aclamación después de esta anámnesis.   No se presentan las rúbricas especiales para la concelebración, por razones pedagógicas para mostrar a los niños que el que sacerdote que preside representa a Jesucristo uno, que presenta la acción de gracias a Dios Padre. PMNR 7

22. “Los niños comprenden muy bien el valor añadido de una aclamación o un canto respecto de las mismas pala­bras simplemente pronunciadas. Por eso hay que explotar al máximo esa capacidad y educarles, mediante la forma­ción y la catequesis, en el sentido que tienen las aclama­ciones en cada parte de la liturgia. La introducción al Leccionario para las misas con niños (LMN) recomienda cantar el "aleluya" y la aclamación conclusiva a las lecturas, "¡Palabra de Dios!", que puede ser cantada por una persona distinta del lector. La res­puesta "Te alabamos, Señor", honra la Palabra de Dios, recibida con fe y espíritu de acción de gracias. También se señala que conviene "cantar el saludo a la asamblea que precede el anuncio del evangelio, el anuncio de éste y la aclamación final al mismo (LMN 9) ".

63. LA CENTRALIDAD DE LA EUCARISTIA EN LA VIDA SACRAMENTAL

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