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LA VIDA RELIGIOSA LUGAR DE RECONCILIACIÓN. P. Víctor M. Martínez Morales, S. J.

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La vida religiosa lugar de reconciliaci n

LA VIDA RELIGIOSA LUGAR DE RECONCILIACIÓN

P. Víctor M. Martínez Morales, S. J.


“La nostalgia de la reconciliación y la reconciliación misma serán plenas y eficaces en la medida en que lleguen -para así sanarla- a aquella laceración primigenia que es la raíz de todas las otras, la cual consiste en el pecado”.Reconciliatio et Penitentia, 3.


Hacia la toma de conciencia de pecado
Hacia la toma de conciencia de Pecado misma serán plenas y eficaces en la medida en que lleguen -para así sanarla- a aquella laceración primigenia que es la raíz de todas las otras, la cual consiste en el pecado”.

Hemos de reconocer fracturas profundas en

la estructura comunitaria. Es lo que identificamos como fragilidades.

Nuestras limitaciones y dificultades.

Nuestros fracasos y frustraciones.

Nuestras resistencias y oposiciones

Nuestras enfermedades y patologías.


Hacia la toma de conciencia de pecado1
Hacia la toma de conciencia de Pecado misma serán plenas y eficaces en la medida en que lleguen -para así sanarla- a aquella laceración primigenia que es la raíz de todas las otras, la cual consiste en el pecado”.

  • Terquedad, cerrazón de mente y de corazón, personales y colectivas.

  • Intereses.

  • Prejuicios.

  • Posiciones adquiridas.


Hacia la toma de conciencia de pecado2
Hacia la toma de conciencia de Pecado misma serán plenas y eficaces en la medida en que lleguen -para así sanarla- a aquella laceración primigenia que es la raíz de todas las otras, la cual consiste en el pecado”.

Dejar que prime sobre criterios y valores evangélicos

  • Concepciones e ideologías.

  • Radicalismos y absolutizaciones.

  • Resentimientos y rencores.


Hacia la toma de conciencia de pecado3
Hacia la toma de conciencia de Pecado misma serán plenas y eficaces en la medida en que lleguen -para así sanarla- a aquella laceración primigenia que es la raíz de todas las otras, la cual consiste en el pecado”.

  • Cedemos fácilmente a la división.

  • Llegamos rápidamente a la ruptura y fragmentación.

  • Por la falta de libertad y sinceridad.

  • Permisividad a actitudes contrarias a la unidad del Cuerpo.


Hacia la toma de conciencia de pecado4
Hacia la toma de conciencia de Pecado misma serán plenas y eficaces en la medida en que lleguen -para así sanarla- a aquella laceración primigenia que es la raíz de todas las otras, la cual consiste en el pecado”.

  • Rm. 7

  • “yo soy un hombre de apetitos desordenados y vendido al poder del pecado, y no acabo de comprender mi conducta, pues no hago lo que quiero, sino que hago lo que aborrezco. Pero si hago lo que aborrezco, estoy reconociendo que la ley es buena, y que no soy yo quien lo hace, sino la fuerza del pecado que actúa en mí. Y yo sé bien, que no hay cosa buena en mí, en lo que respecta a mis apetitos desordenados. En efecto, el querer el bien está a mi alcance, pero el hacerlo no. Pues no hago el bien que quiero, sino el mal que aborrezco. Y si hago el mal que no quiero, no soy yo quien lo hace, sino la fuerza del pecado que actúa en mí”. Rm. 7, 14-20.


Nuestro pecado
Nuestro Pecado misma serán plenas y eficaces en la medida en que lleguen -para así sanarla- a aquella laceración primigenia que es la raíz de todas las otras, la cual consiste en el pecado”.

  • El pecado se inicia en nuestro espacio interior como un acto libre.

  • Causa la desarmonía interior entre:

  • El entendimiento que ve lo que deberíamos hacer.

  • El corazón que nos atrae hacia lo que nos gusta hacer.

  • La voluntad que titubea no colocando los medios, acaba por unirse al afecto desordenado e incluso atrae al propio entendimiento para legitimar el acto cometido.


Nuestro pecado1
Nuestro Pecado misma serán plenas y eficaces en la medida en que lleguen -para así sanarla- a aquella laceración primigenia que es la raíz de todas las otras, la cual consiste en el pecado”.

  • Se expresa en el espacio exterior:

  • Ruptura con los otros.

  • Quiebra de la relación con los otros.

  • Heridas y ofensas al hermano.

  • Nos hace incapaz de donación.

  • El más íntimo y privado de los pecados incide en la vida social.

  • El desamor entre cristianos afecta el sentido público de un testimonio que debe ser visto por todos.


Nuestro pecado2
Nuestro Pecado misma serán plenas y eficaces en la medida en que lleguen -para así sanarla- a aquella laceración primigenia que es la raíz de todas las otras, la cual consiste en el pecado”.

  • Fracaso de la Libertad, no sólo en la vivencia interna de la Filiación, sino en la convivencia externa de la Fraternidad.


Nuestro pecado3
Nuestro Pecado misma serán plenas y eficaces en la medida en que lleguen -para así sanarla- a aquella laceración primigenia que es la raíz de todas las otras, la cual consiste en el pecado”.

  • Mt. 15, 15-20.

  • Mc. 7, 15-22.

  • Mt. 24, 42 – 25, 46.

    Pasar el corazón por las parábolas escatológicas.

  • a.- El ladrón.

  • b.- El siervo.

  • c.- Las vírgenes necias.

  • d.- El dinero dejado en encargo.

  • e.- El juicio de las naciones.


Realidad y ambiente de nuestro pecado
Realidad y ambiente de nuestro Pecado misma serán plenas y eficaces en la medida en que lleguen -para así sanarla- a aquella laceración primigenia que es la raíz de todas las otras, la cual consiste en el pecado”.

  • Falta de capacidad para afrontar el conflicto.

  • Facilismo en:

    • Llevar nuestras máscaras.

    • Monopolizar nuestros monólogos.

    • Repetir lo de siempre.

    • Conservar nuestra autosuficiencia afectiva.


Realidad y ambiente de nuestro pecado1
Realidad y ambiente de nuestro Pecado misma serán plenas y eficaces en la medida en que lleguen -para así sanarla- a aquella laceración primigenia que es la raíz de todas las otras, la cual consiste en el pecado”.

  • ¿Por qué entonces, dio uvas amargas? Is. 5, 1-7.

  • ¿Dónde está tu hermano? Gn. 4, 9.

  • ¿Por qué me persigues? Hech. 9, 4.

  • ¿Es así mi caridad fraterna? 1 Cor. 13, 4-7.


Camino hacia la reconciliaci n
Camino hacia la reconciliación misma serán plenas y eficaces en la medida en que lleguen -para así sanarla- a aquella laceración primigenia que es la raíz de todas las otras, la cual consiste en el pecado”.

  • Romper toda actitud de:

    • Agresividad.

    • Pasividad.

    • Silencios hostiles.

  • Romper toda actitud de resistencia y oposición ante el cambio.


Camino hacia la reconciliaci n1
Camino hacia la reconciliación misma serán plenas y eficaces en la medida en que lleguen -para así sanarla- a aquella laceración primigenia que es la raíz de todas las otras, la cual consiste en el pecado”.

  • Recuperar la confianza y sensibilidad ante la otra.

    • Diálogo sincero.

    • Comunicación confiada.

      • Fluida.

      • Abundante.

      • Transparente.


Camino hacia la reconciliaci n2
Camino hacia la reconciliación misma serán plenas y eficaces en la medida en que lleguen -para así sanarla- a aquella laceración primigenia que es la raíz de todas las otras, la cual consiste en el pecado”.

  • Reconciliarnos con nosotros mismos en la acogida, aceptación y reconocimiento de nuestras heridas.

  • Reparar nuestras heridas

    • Sabernos perdonar.

    • Reconciliarnos.

    • Creer de nuevo en los otros.


Nos reconciliamos si afrontamos el pecado
Nos reconciliamos si afrontamos el Pecado misma serán plenas y eficaces en la medida en que lleguen -para así sanarla- a aquella laceración primigenia que es la raíz de todas las otras, la cual consiste en el pecado”.

  • Nuestro corazón: un corazón pecador.

  • Nuestro Pecado Fundamental.

  • Nuestro sentido de Pecado: soy responsable del sufrimiento de mi hermano.


Nos reconciliamos si afrontamos el pecado1
Nos reconciliamos si afrontamos el Pecado misma serán plenas y eficaces en la medida en que lleguen -para así sanarla- a aquella laceración primigenia que es la raíz de todas las otras, la cual consiste en el pecado”.

La tradición y el magisterio ha recordado el texto de:

  • Jn. 20, 21-23.

    Considerado por los exégetas la fuente más antigua de una praxis de perdón en la comunidad.

  • Mt. 18, 15-18.


La reconciliaci n un proceso de amor
La reconciliación un proceso de amor misma serán plenas y eficaces en la medida en que lleguen -para así sanarla- a aquella laceración primigenia que es la raíz de todas las otras, la cual consiste en el pecado”.

  • Conversión.

  • Arrepentimiento.

  • Perdón.

  • Reparación.

  • Enmendar.

  • Penitencia.

  • Satisfacción.

  • Absolución.


La reconciliaci n un proceso de amor1
La reconciliación un proceso de amor misma serán plenas y eficaces en la medida en que lleguen -para así sanarla- a aquella laceración primigenia que es la raíz de todas las otras, la cual consiste en el pecado”.

  • Encuentro con Cristo en la intimidad de mi oración.

  • Experiencia de la misericordia de Dios.

  • Reconocimiento de mi iniquidad.

  • Mi pecado desde la mirada de Dios: libertad, responsabilidad, culpabilidad.


La reconciliaci n un proceso de amor2
La Reconciliación un proceso de amor misma serán plenas y eficaces en la medida en que lleguen -para así sanarla- a aquella laceración primigenia que es la raíz de todas las otras, la cual consiste en el pecado”.

  • Un gran amor a Jesucristo y un deseo de seguirle.

  • Reconocimiento de nuestra pecaminosidad.

  • Creer en el enorme deseo que tiene Jesucristo de perdonarnos.

  • Perdonar a los demás todo el mal que hayan podido hacernos.


La reconciliaci n un proceso de amor3
La Reconciliación un proceso de amor misma serán plenas y eficaces en la medida en que lleguen -para así sanarla- a aquella laceración primigenia que es la raíz de todas las otras, la cual consiste en el pecado”.

  • La penitencia una respuesta eficaz.

  • Confesión de cara a la comunidad eclesial.

  • Confianza y esperanza en nuestro crecimiento.

  • En el camino del compromiso y seguimiento de Jesucristo.


La reconciliaci n un proceso de amor4
La Reconciliación un proceso de amor misma serán plenas y eficaces en la medida en que lleguen -para así sanarla- a aquella laceración primigenia que es la raíz de todas las otras, la cual consiste en el pecado”.

  • La fuerza regeneradora de la reconciliación es el perdón el cual actúa al interior de toda comunidad como:

  • (1) Fundamento de una nueva personalidad.

    Sentirse perdonado y estar dispuesta a perdonar posibilita la aceptación de sí mismo. Reconciliado consigo mismo el hombre puede reconciliar, puede dar y recibir perdón, puede aceptar al otro como es y con todo lo que es.


La reconciliaci n un proceso de amor5
La Reconciliación un proceso de amor misma serán plenas y eficaces en la medida en que lleguen -para así sanarla- a aquella laceración primigenia que es la raíz de todas las otras, la cual consiste en el pecado”.

  • (2) Posibilidad de transformación político-social.

    El perdón que reviste el alcance social al hacerse real en la red económico, cultural y en el tejido de la convivencia de toda sociedad, por lo mismo conlleva modificaciones comportamentales de repercusión en la praxis político-social.


La reconciliaci n un proceso de amor6
La Reconciliación un proceso de amor misma serán plenas y eficaces en la medida en que lleguen -para así sanarla- a aquella laceración primigenia que es la raíz de todas las otras, la cual consiste en el pecado”.

  • Dios me ama como soy

    para que yo sea como él me ama.

  • Toda mi experiencia de amor consiste en ese ir acercándome a ese ser amado por Dios desde mi ser real.

  • Para ello debo aceptar la gratuidad de su amor y ser generoso en el uso de mi libertad.


La reconciliaci n un proceso de amor7
La reconciliación un proceso de amor misma serán plenas y eficaces en la medida en que lleguen -para así sanarla- a aquella laceración primigenia que es la raíz de todas las otras, la cual consiste en el pecado”.

  • Lc. 15, 11-32. Parábola del Padre misericordioso.

  • Lc. 7, 36-50. Mujer pecadora.

  • Jn. 4, 5-42. Mujer samaritana.

  • Jn. 8, 1-11. Mujer adultera.

  • Jn. 9. Humanidad ciega.


Gracias por su atenci n
Gracias por su atención misma serán plenas y eficaces en la medida en que lleguen -para así sanarla- a aquella laceración primigenia que es la raíz de todas las otras, la cual consiste en el pecado”.


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