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CÓMO PERDONAR PowerPoint PPT Presentation


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CÓMO PERDONAR. Perdonar para sanar Sanar para perdonar. DESENMASCARAR LAS FALSAS CONCEPCIONES DEL PERDÓN. FRASES O ACTITUDES. “Perdono pero no olvido” “Dios no perdona hasta que el otro no perdona” “Perdona o Dios no te perdona” “Yo no puedo perdonarte, que te perdone Dios”

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CÓMO PERDONAR

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Presentation Transcript


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CÓMO PERDONAR

Perdonar para sanar

Sanar para perdonar


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DESENMASCARAR LAS FALSAS CONCEPCIONES DEL PERDÓN


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FRASES O ACTITUDES

  • “Perdono pero no olvido”

  • “Dios no perdona hasta que el otro no perdona”

  • “Perdona o Dios no te perdona”

  • “Yo no puedo perdonarte, que te perdone Dios”

  • “No soy Dios para perdonar”

  • “Eso no tiene perdón de Dios”

  • Necesidad de pedir perdón constante y por todo”


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FRASES O ACTITUDES

  • “Tienes que perdonar porque Jesús dijo que perdonáramos hasta 70 veces 7”

  • “No tengo nada que perdonarte”

  • “Es mejor pedir perdón que pedir permiso”

  • “Borrón y cuenta nueva”

  • ….


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CONCEPCIONES FALSAS

  • Identificar perdón con olvido.

  • Identificar el perdón con la negación.

  • Identificar el perdón con un acto de la voluntad.

  • Identificar el perdón con una acción exclusiva de Dios.

  • Identificar el perdón con renunciar a que se haga justicia.

  • Creer que perdonar es volver a la situación que se vivía antes.


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CONCEPCIONES FALSAS

  • Identificar perdón con justificación.

  • Identificar perdón con no cambiar mi comportamiento con la persona.

  • Identificar perdón con tener que comunicarlo verbal y directamente con la persona a la que has perdonado.

  • Perdonar es una obligación.

  • Perdonar no es una demostración de superioridad moral o farisaica.


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LAS GRANDES PARADOJAS DEL PERDÓN

Fácil, pero a menudo inaccesible.

Disponible, pero con frecuencia olvidado.

Liberador para el otro y aún más para uno mismo.

En todos los labios y, sin embargo, mal comprendido.

Congénito al corazón humano y, no obstante, ilusorio.

Vital para los humanos, pero a menudo temido.

Otorgado al alma y, sin embargo, amenazador.

Misterioso y, no obstante, cotidiano.

Tan divino y, sin embargo, tan humano…


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INVITACIÓN

  • Interrumpamos esta charla por un momento… hagamos unas cuantas respiraciones profundas… la inspiración más larga y lenta de lo habitual. Mientras dejas salir el aire, siente cómo se afloja la tensión y te relajas… Se relajan los hombros… Ahora en tu imaginación, lleva las manos a la cabeza, introdúcelas dentro de tu mente y con suavidad, con mucha suavidad, quita de ahí todas las ideas que tienes actualmente sobre lo que significa el perdón. Coloca estas ideas en un lugar seguro de dónde puedas cogerlas de nuevo si te apetece recuperarlas.

  • Te invito a abrirte a un modo enteramente nuevo de definir el perdón y a trabajar con él en tu vida cotidiana. Al retirar las ideas que te resultan familiares, creas una apertura que te permitirá dedicarte más de lleno, y con mayor energía a las magníficas posibilidades del perdón.


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LO QUE SÍ ES PERDÓN

  • Hacerse el favor a uno mismo.

  • Es una decisión.

  • Es decidir ver más allá de los límites de la personalidad de otra persona, y apreciarla en su conjunto y no sólo en su negatividad.

  • Es un camino, un proceso que nos pide cambiar constantemente.

  • Es mirar de frente al mal, reconocerlo (no justificarlo) y enfrentarlo con amor.

  • Es una forma, un estilo de vida.


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LO QUE SÍ ES PERDÓN

  • Es el reconocimiento tranquilo de que bajo nuestro egoísmo todos somos exactamente iguales.

  • Es liberarte del pasado.

  • Es conseguir la paz.

  • Es crecer.

  • Es una manera de amar.


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RABIA Y RENCOR

  • Perdonar, es sobre todo, desterrar el odio de tu corazón.

  • El motivo más obvio para perdonar es liberarnos de los efectos debilitadores de la rabia y el rencor crónicos.

  • Al parecer, estas dos emociones son las que convierten el perdón en un desafío, a la vez que en una grata posibilidad para quien desee una paz mayor.


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RABIA Y RENCOR

  • Como todos sabemos, la rabia y el rencor son emociones muy fuertes que desgastan nuestra energía de muchas maneras.

  • Cuando hayas quitado las capas, probablemente descubrirás que esa rabia en realidad es un sentimiento superficial. No en el sentido de que sea trivial o falso, sino en el de que hay muchos otros sentimientos y dinámicas por debajo de él.

  • Cuando nos perdemos en la rabia nos volvemos sordos a nuestros sentimientos más profundos. Hemos aprendido a escuchar sólo aquellos que saben gritar más fuerte.


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PENSAMIENTO PARA ESTE DÍA

Hoy consideraré toda manifestación de rabia (insensibilidad, irritabilidad, agresividad, comportamiento “estúpido”, etc.)

como un grito que pide reconocimiento,

respeto, ayuda y amor.


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DESTRABAR LA RABIA Y EL RENCOR

El dueño de una empresa gritó al administrador, porque estaba enojado en ese momento.

El administrador llegó a su casa y gritó a su esposa, acusándola de gastar demasiado, al verla con un vestido nuevo.

La esposa gritó a la empleado doméstica porque rompió un plato.

La empleada dio un puntapié al perro porque la hizo tropezar.

El perro salió corriendo y mordió a una señora que pasaba por la vereda, porque obstaculizaba su salida por la puerta.

Esa señora fue al hospital a vacunarse contra la rabia y gritó al joven médico porque le dolió cuando le aplicó la vacuna.

El joven médico llegó a su casa y gritó a su madre, porque la comida no era de su agrado.

La madre le acarició los cabellos diciéndole:


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DESTRABAR LA RABIA Y EL RENCOR

“Hijo querido, mañana te haré ti comida favorita. Tu trabajas mucho. Estás cansado y necesitas de una buena noche de sueño. Voy a cambiar las sábanas de tu cama por otras bien limpias y perfumadas para que descanses con tranquilidad. Mañana te sentirás mejor”.

Luego lo bendijo y abandonó la habitación, dejándolo sólo con sus pensamientos…

En ese momento se interrumpió el círculo del enojo, porque chocó con la tolerancia, con el respeto, con el perdón y con el amor.


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PAUSA Y REFLEXIÓN

Hagamos una pausa de unos pocos minutos y pensemos en alguna ocasión en que te hayas enfadado. ¿Cómo te sentías? O, si en estos momentos la cólera te invade, toma conciencia de cómo te sientes… Ahora, respira hondo y adéntrate en tus sentimientos. ¿Qué ves bajo tu rabia? ¿Ves miedo? ¿Tristeza? ¿Inseguridad? ¿Desamparo? ¿Impotencia? ¿Sientes que te han herido o abandonado? ¿Tienes una sensación de desilusión ante expectativas no satisfechas o sueños no realizados? Mira aún más profundamente. Bajo ese miedo, esa frustración y/o tristeza, ¿hay un ruego a alguien de que te preste atención, de que te escuche? ¿Hay una petición, consciente o inconsciente, de respeto, reconocimiento, interés o amor?


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Lo que importa no es lo que nos pasa sino lo que sentimos respecto a lo que nos pasa.


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PAUSA Y REFLEXIÓN

Imagínate que vas de camino a una importante reunión y te encuentras con un embotellamiento de tráfico. Comienzas a preocuparte, sientes que te viene dolor de cabeza, que tienes los hombres tensos, y piensas en las peores consecuencias de tu retraso. Ahora, imagina durante un momento que estás allí en tu asiento como un manojo de nervios y te das cuenta de que tu ansiedad no hace avanzar más deprisa el coche que tienes delante ni el que tienes detrás. Inspiras hondo y sueltas un respiro. Te dices: “Relájate”. Sientes cierto alivio. Decides que cuando llegues a la reunión sencillamente explicarás lo que te ha sucedido. Sintonizas tu estación de música favorita. Te recuerdas de nuevo que tienes una opción en la forma de reaccionar ante esa situación y vuelves a afirmar que puedes relajarte. Haces otra honda respiración. Te hechas hacia atrás en el asiento, respiras profundamente y disfrutas de la oportunidad de estar a solas.


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FORMULA PARA NO PELEAR

  • Santa Mónica es famosa por haber sido la madre de san Agustín y por haber logrado la conversión de su hijo. Mónica nació en Tagaste. Ella deseaba dedicarse a la vida de oración y de soledad, pero sus padres dispusieron que tenía que esposarse con un hombre llamado Patricio. Este era un buen trabajador, pero iracundo, mujeriego y un perdido jugador. La hizo sufrir lo indecible con los arranques de ira.

  • Las otras esposas le preguntaban a Mónica, por qué su esposo era uno de los hombres de peor genio en toda la ciudad, pero no la golpeaba nunca y, en cambio las esposas de ellas las golpeaban sin compasión. Mónica les respondió:


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FÓRMULA PARA NO PELEAR

“Es que, cuando mi esposo está de mal genio, yo me esfuerzo por estar de buen genio. Cuando él grita, yo me callo. Y como para pelear se necesitan dos y yo no acepto la pelea, pues… no peleamos”.

  • Esta fórmula se ha hecho célebre en el mundo y ha servido a millones de mujeres para mantener la paz en su casa.


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Frederick Buechner

“De los siete pecados capitales, la ira es el más divertido. Lamerse las heridas, besar las aflicciones, paladear las amargas discusiones por venir, Degustar los dolores inflingidos y recibidos, de alguna manera es un banquete digno de reyes. La gran desventaja es que uno mismo se devora. Los huesos del banquete son los de uno”.


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HISTORIAS DE RENCOR

  • Ellas hablan del dolor no sanado y al contarlas se siente de nuevo enojo y malestar. Fred Luskin propone unas preguntas para ver si la historia contada es de rencor:

  • ¿Le ha contado su historia más de dos veces a la misma persona?

  • ¿Recuerda los sucesos mentalmente más de dos veces al día?

  • ¿Le habla a la persona que lo agravió, a pesar de no tenerla presente?

  • ¿Se ha propuesto contar la historia de su molestia sin alterarse, pero de repente se agita inesperadamente?

  • ¿La persona que lo lastimó es el personaje central de su historia?

  • ¿Al contar la historia, se acuerda de otras cosas dolorosas que le han sucedido?

  • ¿Se concentra su historia en su dolor y en lo que perdió?

  • ¿Hay un villano en su historia?

  • ¿Se ha propuesto no volver a contar su historia y luego rompe su promesa?

  • ¿Su historia sigue igual con el paso del tiempo?


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¿CÓMO EVALUAR LAS OFENSAS?


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LAS OFENSAS COMETIDAS POR PERSONAS AMADAS

  • Esperamos mucho de ellas.

  • Idealizamos

  • Tenemos expectativas desmesuradas.

  • Sueños no realistas.

  • Las personas esperan que sus deseos sean siempre adivinados, sin tener que expresarlos.

  • Se hace un drama de los pequeños problemas o desengaños pasajeros habituales.

  • Faltas de consideración .

  • Traiciones.

  • Separaciones


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LAS OFENSAS COMETIDAS POR EXTRAÑOS

  • Para que se una ofensa seria y quitarnos la paz interior necesita representar un ataque a nuestra integridad física, psicológica, social o moral.

  • Cuanto más de cerca nos atañe la ofensa, más abrumados estamos.

  • La afrenta infligida por un extraño es tanto más traumática cuanto no logramos descubrir el motivo.


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FRANCINE COCKENPOT

  • Compositora y poeta francesa, intentó ponerse en contacto con quien quiso arrancarle la vida:

    “En cuanto volví, como para exorcizar mi pánico, tomé lápiz y papel y me puse a escribir. Hasta cinco o seis cartas cada noche, sin poder releerlas, pues había perdido un ojo. Escribí a mi agresor, ese desconocido del que nada sabía, ya que ni siquiera conocía el tono de su voz, porque no me había contestado cuando le grité: ¿Por qué quieres matarme?”


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LAS OFENSAS PERDIDAS EN EL PASADO

  • Tanto si la ofensa proviene de un ser amado como si procede de un extraño, hay que tener siempre presente que es capaz de movilizar los recuerdos y provocar una reacción en cadena. Las viejas heridas que creíamos superadas y enterradas despiertan, incrementando a la vez pánico y el desasosiego. La ofensa se percibe entonces a través de la mirada asustada y amplificadora del niño que vive en nosotros.

  • En muchos casos la incapacidad de perdonar tiene origen en viejas heridas o frustraciones de la infancia.


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ORACIÓN DE SANACIÓN DEL “NIÑO INTERIOR”

Había una vez un niño precioso a los ojos de Dios. Creado para sentir, para reír, para jugar.

Era yo ese niño precioso a los ojos de Dios; creado para vivir, para ser, para amar.

Pero… ¿No te das cuenta? Él huyó. Estaba demasiado triste, demasiado lastimado para vivir donde el amor no podía existir, donde la luz no podía brillar.

Había una vez una niña preciosa a los ojos de Dios, creada para llorar, para crecer, para cantar.

Eras tú esa niña preciosa a los ojos de Dios; creada para realizar y alcanzar todo lo creado por Dios.

Pero… ¿no te das cuenta? Ella huyó. En una esperanza que difícilmente podría olvidar.

Al correr el tiempo, permaneció esperando en un lugar, no lejos de ahí. Ansiando el momento, pues ella sabía que de alguna manera, alegremente volvería, para jugar, para cantar, para reír, para vivir y nunca más huir otra vez.

R. Jack McGinnis


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¿POR QUÉ ES TAN DIFÍCIL PERDONAR?


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OBSTÁCULOS

  • El que decide aventurarse por la senda del perdón, descubre una serie de obstáculos que pueden hacerle el viaje bastante pesado o incluso imposible.

  • Conviene , pues, tenerlos bien identificados, para perderles el miedo, enfrentarlos, combatirlos y derrotarlos.

  • Cuando se trata de perdonar, son dos los principales enemigos a vencer:


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LA SOBERBIA

  • Genéricamente se define como la sobrevaloración del Yo respecto de otros por superar, alcanzar o superponerse a un obstáculo, situación o bien en alcanzar un status elevado y subvalorizar al contexto.

  • También se puede definir la soberbia como la creencia de que todo lo que uno hace o dice es superior, y que se es capaz de superar todo lo que digan o hagan los demás.

  • También se puede tomar la soberbia en cosas vanas y vacías (vanidad) y en la opinión de uno mismo exaltada a un nivel crítico y desmesurado (prepotencia).

    http://es.wikipedia.org/


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LA SOBERBIA

  • Siempre que existe un apego hacia la propia importancia, hacia el qué dirán, surge la soberbia como arma defensiva para mantener a otros a distancia y no permitir que atenten contra la idealizada imagen de nosotros mismos que queremos proyectar.

  • En este mundo en el que parece tan importante quedar bien, conservar el estilo y cuidar la fachada, el soberbio apela a su orgullo para no dejar se de nadie.


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LA SOBERBIA

  • Hay un orgullo positivo, que te da paz, gozo, te hace sentir feliz, te hace dar gracias a Dios, y querer que todos sientan lo mismo.

  • Hay un orgullo negativo, aquel que te da una falsa sensación de superioridad en relación con los demás y produce frutos de discriminación, de intolerancia, de presunción, de envidia, de injusticia, de lejanía, de falta de amor cristiano. No es otra cosa que el reflejo de un ego inflado que no tolera el más mínimo roce porque está siempre en peligro de estallar.

  • La soberbia nos hace creer que somos el centro del universo y todos los demás giran alrededor.


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LA SOBERBIA

  • Te hace pensar que si perdonas quedarás como tonto o débil frente a otros.

  • Te puede hacer que te adornes perdonando.

  • Te puede hacer que humilles a los que amas.

  • Te puede hacer que no reconozcas que te equivocaste.

  • Te puede hacer sentir miedo de que se den cuenta que no eres perfecto, y te dejen de admirar o de amar.

  • No te deja pedir perdón.


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EL ANTÍDOTO PARA LA SOBERBIA

Negarse a sí mismo

(Mc. 8, 34)

Significa dejar de considerarte el centro del universo. Dejar de pensar que sólo lo que te sucede a ti es importante. Dejar de creerte con derecho a que otros te rindan honores. Dejar de ponerte primero, delante de otros, por encima de otros.

No se trata de que te hagas menos, sino más. Más en el amor. Más en el servicio. (Mc. 10, 43-45)


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EL RESENTIMIENTO

  • El diccionario lo define como disgusto o enojo por algo, animadversión, hostilidad, enemistad, malevolencia.

  • No es un sentimiento sino la repetición voluntaria de ese sentimiento.

  • Es estarle “echando leña al fuego” que alguna vez se nos quemó, y soplarle y soplarle y cuidar que no se apague. No permitir que se consuma, no dejar que se vuelva cenizas y se enfríe.


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EL RESENTIMIENTO

  • Es despertarte y pensar en aquello que pasó y que te molestó tanto.

  • Es una carga que vamos arrastrando fastidiosamente, nos aferramos a él y no nos damos cuenta del más que nos hace.

  • Muchos padecimientos son producto del resentimiento: dolores de cabeza, de estómago, úlceras, colitis, enfermedades nerviosas y hay que afirmar que incluso el cáncer, tiene como origen un resentimiento atorado.


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EL RESENTIMIENTO

  • Nos inmoviliza: Imagínate que vas con un grupos de amigos y amigas de excusión. Caminan juntos a campo traviesa y, de repente –sin querer o a propósito, eso no importa- alguien hace que te tropieces y caigas en un arbusto espinoso. ¿Qué harías? Se presentan varias opciones:


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LA VIDA ES COMO UNA EXCURSIÓN

  • Quedarte tirado, quejándote y lamentándote por tu caída.

  • Dar gritos para que todos se detengan a consolarte, a quitarte las espinas, etc.

  • Hacer que la persona que te hizo caer se detenga y te ayude.

  • Tirarla tu también para que vea lo que se siente.

  • Levantarte, sacudirte las espinas y seguir como si nada.


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EL RESENTIMIENTO

  • Nos aparta de los otros y de Dios. Provoca el aislamiento. Cortas comunicación con las personas y con Dios.

  • Jesús plantea la reconciliación con el hermano como requisito indispensable para la relación con Dios. (Mt. 5, 23-24).

  • Es infeccioso, se propaga en tu interior, hasta que la persona se acostumbra a vivir en el odio, la amargura, etc.

  • Destruye al ser humano.


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EL RESENTIMIENTO

  • Lleva a las personas a sentirse dolidas y no olvidad.

  • Viven siempre con la espalda preparada para aguantar.

  • Sus palabras son portadoras de veneno mortífero.

  • Con ellos hay que medir las palabras y andarse con pies de plomo para no herirles.

  • La persona se queja de no ser tratada como merece.

  • Le ata al pasado, le impide disfrutar su presente.

  • Le da a la otra persona un poder sobre nosotros, que por lo general él no solicitó.


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DESTRABAR EL RESENTIMIENTO

R-E-D-A


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AYUDA PARA SANAR

  • Guardarse de la continua sospecha, limpiar el corazón para ver bien.

  • No querer ver segundas intenciones en todo lo que hacen o dicen los demás.

  • No hurgar en heridas antiguas, resucitando viejos recuerdos.

  • Ser leal y hacer una crítica sana, dialogar con el interesado.


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¿PARA QUÉ PERDONAR?

BENEFICIOS DEL PERDÓN


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BENEFICIOS DEL PERDÓN

  • El perdón es algo que puedes poner en práctica inmediatamente, aún cuando todavía no te sientas con ánimo para perdonar a ciertas personas. Además se obtienen abundantes beneficios.

  • Los seres humanos no podemos vivir sin perdonarnos; mientras entremos en relación con otros estamos expuestos a ofendernos, por lo tanto, necesitamos perdonar y ser perdonados.

  • Nadie es tan santo que no tenga que pedir perdón, ni tan ofendido que no pueda ofrecerlo.

  • Cuando perdonamos nuestro corazón se engrandece.

  • Cuando somos perdonados nuestra vida se llena de felicidad.


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BENEFICIOS DEL PERDÓN

Los estudios, afirma Fred Luskin, indican:

  • Las personas que perdonan tienen menos problemas de salud

  • Perdonar reduce el estrés.

  • No perdonar puede ser más importante como factor de enfermedades cardiacas que la misma enemistad.

  • Las personas que culpan a otras de sus problemas se enferman más, por ejemplo del corazón o de cáncer.

  • Quienes piensan en no perdonar, muestran cambios negativos de la presión arterial, la tensión muscular y las respuestas inmunológicas.

  • Las personas que se imaginan perdonando a su ofensor sienten mejoría inmediata en su sistema cardiovascular y nervioso.


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EL PERDÓN SANA

  • El que perdona halla por fin la paz.

  • Se terminan los corajes, la úlcera, la boca amarga, los pleitos, el sentirse muy incómodo cada vez que ve a esa `persona.

  • Se acaba la rigidez, el voltearse a otra parte, el cambiarse a otra acera, o el aguantarse para no reírse de sus chistes para no mostrar ninguna benevolencia, para no ceder.

  • ¿Has experimentado alguna vez alivio de reconciliarte con alguien? ¿cómo se te quita un peso de encima? ¿Qué sentido tiene entonces seguir albergando rencores que al primero que lastiman es a ti?


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EL PERDÓN LIBERA

  • El rencor te ata a una situación, a un momento o persona determinada. No te permite avanzar. Te tiene recordando todo aquello, reviviéndolo, viviendo del pasado.

  • El perdón te libera, te desatora, te permite avanzar.


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EL PERDÓN LIBERA A QUIEN TE LASTIMÓ

  • Cuando alguien nos hace algún mal, inmediatamente lo etiquetamos como una persona que acostumbra hacer ese tipo de cosas. Lo archivamos en nuestra mente con esa etiqueta y cerramos el cajón. Convertimos al otro en nuestro prisionero. No le concedemos la posibilidad de cambiar. Buen dice el dicho: “al que mata un perro, le llaman mataperrros”.

  • Pero las personas cambian. Se arrepienten, Se transforman. Pueden un día ser distintas y lograrlo.

  • Perdonar a alguien es otorgar la confianza que el otro necesita para superarse, para empezar a ser la otra persona que querría ser.

  • Tu perdón permite que las buenas intenciones de los demás fructifiquen.


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TU PERDÓN RESCATA AL OTRO

  • Le da una nueva oportunidad.

  • Cuando dos personas que se han golpeado en la calle llegan ante la autoridad, la pregunta clásica es. ¿quién empezó? Pues bien, en el caso del resentimiento, la pregunta a plantear sería: ¿quién quiere terminar? ¿quién quiere terminar de odiar? ¿quién quiere terminar de sospechar del otro? ¿quién quiere cesar el fuego y permitir –y permitirse- una tregua por fin?


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TU PERDÓN NO RESCATA A UN DESCONOCIDO

  • Rescata a un hermano.

  • Parte del dolor terrible de condenar a alguien al rencor, a la falta de perdón, es alejarlo de tu corazón, hacerle sentir que tú y él son muy distintos, que tú eres “bueno” y él “malo”, que no tiene remedio, que merece mantenerse aparte, que no es hermano tuyo.

  • Y es que tú eres un don de Dios y cuando le cierras tu corazón a un hermano, lo estás privando de un regalo de Dios.


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PERDONAR ES UN ARTE

Gaspar Mora afirma que saber perdonar es un arte del espíritu que conlleva, como mínimo, dos cosas:

  • “Una es aceptar y entender al agresor. Esto no significa no derivar la experiencia de la agresión en odio al agresor, sino en entender al que hace el mal como persona, incluso en su malicia.

  • La segunda es todavía más difícil; es entender que la propia vida o la de los míos entra también en el ámbito del mal, que todos navegamos en la misma nave”.


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SAN FRANCISCO DE ASÍS

Cuentan que san Francisco de Asís estaba un día de retiro en una pequeña cabaña junto a una montaña. Una noche irrumpió un ladrón y se llevó un chasco porque no había nada que robar. Francisco se despertó y le dijo al ladrón:

-“Te tomaste muchas molestias y no deberías marcharte con las manos vacías. Por favor llévate esa ropa mía y esas mantas”.

Desconcertado, el ladrón tomó la ropa y se fue. Francisco sin nada, se puso a mirar la luna y se dijo a sí mismo:

-“Pobre hombre. Me hubiera gustado poder regalarle también la maravillosa luz de la luna”.

El ladrón fue el damnificado, porque Francisco aceptó florecer donde estaba plantado. y hasta le parecía mucho lo que tenía.


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¿CÓMO PERDONAR?


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APRENDER A PERDONAR EN TERRITORIO NEUTRAL


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TERRITORIO NEUTRAL

  • El perdón es algo que puedes poner en práctica inmediatamente, aún cuando todavía no te sientas con ánimo para perdonar a ciertas personas.

  • RobinCasarjian recomienda comenzar la práctica del perdón en un territorio neutral, es decir, con personas a las que realmente no se conoce, esto hace más fácil introducirse en el proceso al comenzar con lo más básico.

  • Esto es como un ejercicio de calentamiento para perdonar las relaciones en donde se nos ha hecho algo.


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TERRITORIO NEUTRAL

  • La tendencia común al conocer a una persona es sentirnos inferiores a una persona o sentirnos arrogantes y superiores al otros. Y a través de juicios lo vamos notando.

  • Al perdonar en territorio neutral, podemos comenzar a sanar los juicios, el miedo y la separación habituales que suelen impregnar gran parte de nuestra vida.

  • Comenzamos a reconocer el yo esencial de los demás, que es fundamentalmente bueno e inocente, y a hacer brillar una luz sobre él. Al hacerlo afirmamos también nuestro propio Yo esencial y nos comunicamos con él.


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LA TEORÍA LLEVADA A LA PRÁCTICA

  • ¡HOLA! Es una expresión común de reconocimiento de la otra persona. Es tomar conciencia de que la persona está ahí.

  • ¡SAWUBONA! Significa “Te veo”; ese te veo no se refiere a un “tú” principalmente corporal, sino a un “tú” que es un Yo puro. Es un reconocimiento de la naturaleza esencial de la otra persona, siempre digna de respeto, agradecimiento y amor.

  • Imaginemos que vamos por la vida reconociendo y siendo reconocidos de esta manera


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VER LA LUZ

Durante un mes tómate unos pocos minutos tres veces al día por lo menos para practicar el perdón con personas a quienes no conoces o no conoces bien. Permítete ver más allá de su apariencia externa y contempla su Yo: la luz. Reconoce interiormente que cada persona tiene su naturaleza pacífica, amorosa y sabia.

Esto lo puedes hacer cuando vayas por la calle, subas a un ascensor, hagas una fila, prácticamente en cualquier lugar donde haya personas a tu alrededor, e incluso en tu imaginación si no hay nadie cerca. Las palabras y los gestos no son necesarios, Basta con un callado reconocimiento interior. En esencia, lo que dices silenciosamente es: “Te veo”


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DE PERSONA A PERSONA

  • Explica el doctor Gerald Jampolsky: “Se trata de observar a la gente en busca de signos de paz, amabilidad y amor”

  • “Buscamos su inocencia, no su culpa”

  • “Miramos a la persona con el corazón, no con nuestras ideas preconcebidas”

  • Esta manera de mirar requiere visión interior: la disposición de reconocer y confiar en lo que tal vez la otra persona desconoce que posee.


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DE PERSONA A PERSONA

  • Goethe escribió: “Si tratas a una persona según lo que parece, lo haces peor de lo que es, Pero si la tratas como si ya fuera lo que tiene capacidad de ser, la haces lo que debería de ser”.

  • “Comportarnos de tal manera de ser merecedores del bien con que somos tratados para no sentirnos deudores; así nos volveremos más resistentes ante las ofensas, estaremos en un espacio de seguridad y menos riesgo”.


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RECUERDA

“HAY OTRA MANERA DE MIRAR EL MUNDO”


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COMUNICACIÓN

RobinCasarjian aconseja buscar a una persona que:

  • Se sienta cómoda trabajando directamente con los sentimientos y permitan su expresión;

  • No tienda a juzgar ni a controlar.

  • Sea acogedora, receptiva y,

  • Comprenda verdaderamente el valor del perdón para la curación, pero no ejerza presión para que se perdone antes de estar preparado para hacerlo.

    No es necesario intercambiar palabras para que el perdón sea auténtico. Para comunicarse verbalmente de una manera que favorezca el perdón afirma que es preciso:


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COMUNICACIÓN

  • Ser consciente de cuáles son los verdaderos problemas que se tienen.

  • Estar en comunicación con los propios sentimientos.

  • Decidir qué pensamientos y sentimientos serían útil comunicar.

  • Expresarlos de manera clara y sin acusaciones.

  • Mantener el corazón abierto mientras se dicen las verdades.

    La verdadera comunicación siempre inspira unión, no separación.


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LA DOCENA SUCIA

  • Para entender mejor la comunicación verbal de la aceptación es muy importante primero detectar cuál es la manera habitual de responder verbalmente.

  • Existen 12 categorías típicas de respuesta:


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1. ORDENAR, DIRIGIR, MANDAR

  • Cuando se busca dar órdenes

    “¡No me importa lo que hagan otros padres, tú tienes que hacer el trabajo del jardín!”

    “¡No le hables así a tu madre!”

    “¡En este momento te vas a jugar con Vicky!”

    “¡Deja de quejarte”!


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2. AVERTIR, AMONESTAR, AMENAZAR

Decir las consecuencias de hacer aquello.

“¡Si haces eso te vas a arrepentir!”

“¡Si repites lo que acabas de decir te saco de la habitación”!

“¡Si sabes lo que te conviene no harás eso!”


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3. EXHORTAR, SERMONEAR, DAR LECCIONES

Decir lo que debería de hacer:

“No deberías de actuar de ese modo”

“Deberías de hacer esto…”

“Siempre debes respetar a los mayores”


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4. ACONSEJAR, PROPORCIONAR SOLUCIONES O SUGERENCIAS

Cuando se dice cómo resolver un problema dándole un consejo o una sugerencia, suministrando respuestas o soluciones:

“¿Por qué no le dices a Laura y a Pepe que vengan a jugar?”

“Espera un par de años antes de decidir acerca de la universidad”

“te sugiero que hables de ello con tus profesores”

“Juega con otras niñas”


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5. CONFERENCIAS, ENSEÑAR, DAR ARGUMENTOS LÓGICOS

Cuando se trata de influir mediante hechos, lógica, contraargumentos, información o sus opiniones propias.

“La universidad puede ser la experiencia más maravillosa de tu vida”

“Los niños deben aprender a convivir con otros”

“Analicemos los hechos de los graduados universitarios”

“Si los niños aprenden a ser responsables dentro de su casa después serán adultos responsables”

“Velo de este modo: tu madre necesita ayuda”

“Cuando yo tenía tu edad, tenía que hacer el doble de cosas que tú haces”.


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6. JUZGAR, CRITICAR, CULPAR, ESTAR EN DESACUERDO

Cuando se hace un juicio negativo:

“No estás pensando con claridad”

“Ese es un punto de vista inmaduro”

“Estás completamente equivocado”

“no podía estar más en desacuerdo contigo”


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7. RECOMPENSA. ESTAR DE ACUERDO

Cuando se ofrece una evaluación o juicio positivo:

“Creo que eres bonita”

“Tienes la habilidad de hacer bien las cosas”

“Crees que tienes razón”

“Estoy de acuerdo contigo”

Todo esto para darle por su lado


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8. PONER APODOS, RIDICULIZAR, AVERGONZAR

Cuando se hace que la persona se sienta tonto, encerrándolo en una categoría, avergonzándolo.

“Eres un mocoso malcriado”

“Si como no, Señor Don Listo”

“Te estás comportando como un bebito”

“Está bien, pareces un salvaje”


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9. INTERPRETAR, ANALIZAR, DIAGNOSTICAR

Cuando se le dice a la persona sus motivos o cuando se analiza la razón por la que dice o hace algo, comunicándosele que le ha analizado o diagnosticado:

“Estás celosa de María”

“Dices eso para molestarme”

“En realidad, tú no crees eso”

“Te sientes así porque no estás haciendo bien las cosas en el colegio”


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10. REAFIRMAR, SIMPATIZAR, CONSOLAR, APOYAR

Cuando se trata de lograr que la persona se sienta mejor desviando el contacto o al evitar de que sus sentimientos emanen, negando la fuerza de los mismos:

“Mañana pensarás de otra forma”

“Todos los chicos pasan por esto alguna vez”

“No te preocupes, las cosas mejorarán”

“Con tu inteligencia podrás ser buen estudiante”

“Yo también pensaba así”

“Lo sé, algunas veces la escuela es bastante aburrida”


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11. PROBAR, PREGUNTAR, INTERROGAR

Cuando se trata de encontrar razones, motivos, causas, buscando más información para ayudar a resolver el problema:

“¿Cuándo empezaste a sentirte así?

“¿Por qué crees que odias la escuela?”

“¿Siempre te dicen los chicos por que no quieren jugar contigo?”

“¿Quién te metió esa idea en la cabeza?”

“¿Qué harías en lugar de ir a la universidad?”


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12. APARTAR, DISTRAER, HUMORIZAR, ENTRETENER

Cuando se trata de alejar del problema, apartándose usted mismo del problema, distrayendo, haciendo bromas sobre este, poniendo a un lado el problema:

“Olvídalo”

“No hablemos de eso en la mesa”

“Vamos, hablemos de lago más agradable”

“¿Por qué no quemas la escuela?”

“Hemos pasado por esto antes”


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DESCUBRIR Y DECIR LA VERDAD


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PAUSA Y REFLEXIÓN

  • Trae de nuevo a tu mente la situación en la que pensaste mientras hacías el ejercicio de completar frases. Reflexiona sobre las siguientes preguntas:

  • Esta situación, ¿me ayuda a crecer?

  • ¿Logro mantener el sentido de mi propia valía o esta situación me hunde?

  • ¿Recibo de los demás el apoyo suficiente para sentirme una persona fuerte y amada’

  • ¿Tengo un límite de tiempo o comportamiento con respecto a los que consiento en aceptar?

  • Si estás en una situación difícil o arriesgada, y sientes que no creces y que te “hunde”, busca a alguna persona o grupo de apoyo para que te ayude a ganar perspectiva y fortaleza.


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PERDONAR ES UN PROCESO


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PERDONAR ES UN PROCESO

  • El perdón no se da en un abrir y cerrar de ojos, sobre todo si uno ha permanecido atorado en el rencor demasiado tiempo.

  • Perdonar es un camino, un proceso que nos pide cambiar constantemente.

  • Como proceso hay distintas etapas que se recorren, Cuando ha habido una herida muy honda, por ejemplo, un abuso sexual o un divorcio, las personas suelen atravesar fases como la de la negación, el dolor, la rabia, la aceptación el perdón y el aprendizaje.

  • Es importante no saltar etapas sino recorrer una por una a su tiempo.


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LAS CINDO ETAPAS DEL PERDÓN

  • Los Hermanos Linn en su libro: “No perdones demasiado pronto” nos relatan que hace más de 25 años la doctora Elisabeth Kübler-Ross descubrió que sus pacientes terminales pasaban típicamente, por 5 etapas de dolor:

    negación, (en realidad no estoy enfermo),

    ira (el doctor tiene la culpa),

    regateo (Dios, si me dejas vivir no vuelvo a fumar),

    depresión (¿por qué no me revisé antes?) y

    aceptación (en verdad voy a morir y puedo aceptarlo).


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LAS CINCO ETAPAS DEL PERDÓN

  • Nosotros descubrimos que, como cada herida es como es como una pequeña muerte, pasamos por esas mismas etapas de Kübler-Ross al proceso de salir de una herida:

    Negación (pues en realidad no me molestó),

    Ira (es culpa de ellos),

    Regateo (los perdonaré si me ofrecen disculpas),

    Depresión (es mi culpa), y

    Aceptación (no estoy feliz por lo que pasó pero estoy feliz por los dones que trajo consigo).


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CINCO ETAPAS


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PERDÓNALE

Pide ayuda al Espíritu Santo

Examina honestamente tu conciencia

Reconoce una herida que necesita sanar

Decídete a perdonar

Ora por ti

No pienses mal


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PERDONÁNDOLE

Ábrete a la comprensión

No te desquites

Devuelve bien por mal

Ora por la persona que te lastimó

Lucha por olvidar la ofensa

Empieza todo el proceso cuantas veces haga falta


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LAS DOCE ETAPAS DEL PERDÓN AUTÉNTICO

  • No vengarse y hacer que cesen los gestos ofensivos.

  • Reconocer la herida y la propia pobreza.

  • Compartir la herida con alguien

  • Identificar la pérdida para hacer el duelo.

  • Aceptar la cólera y el deseo de venganza.

  • Perdonarse a sí mismo.


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LAS DOCE ETPAS DEL PERDÓN AUTÉNTICO

7. Comprender al ofensor.

8. Encontrarle un sentido a la ofensa.

9. Saberse digno de perdón y ya perdonado.

10. Dejar de obstinarse en perdonar.

11. Decidir acabar con la relación o renovarla.

12. Celebrar el perdón.


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LA DECISIÓN DE NO VENGARSE

  • La venganza es un movimiento instintivo que se experimenta después de una ofensa inmerecida.

  • La sed de venganza es mala consejera.

  • La venganza enfoca tu atención y tu energía hacia el pasado. Te impide gozar de la paz y la tranquilidad necesarias para la curación de tu herida y su cicatrización.

  • Nos gozamos en la idea de que el otro pague por lo que nos hizo, pero este gozo es pasajero y deja una terrible cruda moral.


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LA DECISIÓN DE NO VENGARSE

  • La venganza puede producir en quien la practica, la momentánea satisfacción de haberse desquitado de lo que le hicieron, pero a la larga solo conduce a una nueva ola de violencia, de resentimiento, y de más deseos de venganza. Esto no tiene fin. Como cristianos estamos llamados a vivir:

  • “Sin devolver a nadie mal por mal; procurando el bien ante todos… es lo posible y en cuanto a ustedes dependa, en paz con todos… no tomando la justicia por su cuenta… pues dice la Escritura… “yo daré el pago merecido, dice el Señor…” Rom. 12, 17-19


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CON LA VENGANZA SE BUSCA

  • Hacerlo sentir mal

  • Hacerlo quedar mal

  • Para destrabar la venganza se necesita hacer que cesen los gestos ofensivos, supone respetarse sin atacar al ofensor, no ofender.

  • ¿Cómo hacerlo, o pensar siquiera en hacerlo, cuando se está sometido a una violencia constante?


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HACER QUE CESEN LOS GESTOS OFENSIVOS

  • Ghandi, el gran apóstol de la no violencia, no pensaba de otro modo cuando decía: “Si sólo se pudiera optar entre la violencia y la cobardía, no vacilaría en aconsejar la violencia”.

  • Afortunadamente existen otras opciones para poner fin a la injusticia, por ejemplo:

    - Recurrir a la justicia para protegerse, para denunciar.

    - Cuando se te quiere despojar de tus bienes, de tus hijos por un procedimiento de divorcio, ¿cómo se puede perdonar? Primero se debe de llevar el proceso con la mayor honestidad posible y sólo después de eso se pueden consagrar sus energías a perdonar a la otra persona.


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PARA ANALIZAR LA SITUACIÓN DE VÍCTIMA

  • El perdón es imposible mientras se permita al ofensor perpetuar los gestos ofensivos.

  • ¿Qué haces en las situaciones en que eres víctima de las maniobras ajenas?

  • Intentas olvidar

  • Dejas que la situación se pudra

  • Te dices que no hay nada que hacer

  • Temes las reacciones del ofensor si le pidieras que abandonara sus comportamientos destructivos.

  • Dejas crecer el resentimiento

  • Esperas el momento de vengarte

  • Tienes miedo de estallar y ser injusto.


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PARA ANALIZAR LA SITUACIÓN DE LA VÍCTIMA

  • ¿Cómo piensas intervenir de modo eficaz sin caer en la venganza?

  • ¿Con quien podrías hablar de la situación para atenuar tu temor y tu agresividad a fin de encontrar la estrategia de intervención más apropiada y eficaz?

  • ¿Cómo quieres interpelar a tu opresor?


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2. RECONOCER LA HERIDA Y LA PROPIA POBREZA

  • Si después de sufrir una ofensa, no reconoces y confiesas tu sufrimiento, te expones a no llegar jamás al perdón auténtico.

  • Nunca lograrás perdonar si sigues negando que has sido ofendido y herido y que, al mismo tiempo, ha quedado al descubierto tu pobreza interior.


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RESISTENCIAS

  • Cognitivas: negación, minimizar, maximizar, etiquetar, argumentar, justificar, excusar, borrar un conflicto con un perdón rápido y superficial.

  • Emotivas: La vergüenza que es la sensación de que el yo profundo está al descubierto y expuesto a plena luz; descubre hasta qué punto uno es vulnerable, impotente, incompetente, inadecuado y dependiente. Dice: “Soy malo y no valgo nada. Tengo miedo de que me rechacen”

  • La culpa que surge de haber violado una ley o un principio moral que representa la realización de un ideal personal o social. Dice: “he hecho mal, soy culpable y me siento culpable”


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LA CULPA

  • La culpa sana es la que lleva a hacerse responsable de los propios actos, a dejar el pasado y a sentirse digno como persona.

  • La culpa insana roba el gozo, pues es la persona reprobándose a sí misma. Ha recibido varios nombres: narcicismo, la vergüenza o personalidad propensa al estrés, la codependencia.

  • La culpa merecida es aquella que se experimenta como consecuencia de las propias decisiones y conductas. Se acepta la responsabilidad y sus consecuencias. Ayuda a la madurez

  • La culpa inmerecida es aquella que se experimenta por presión de los demás y que no tiene que ver directamente con la propia conducta. La persona débil la admite y la carga.


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INDICADORES DE CULPA SANA

  • Cuando uno es más consciente

  • Cuando duele por haber hecho daño a otros.

  • Cuando va acompañado por un pensamiento más desarrollado.

  • Cuando no es ni muy espontáneo ni muy cultivado.

  • Cuando incita a hacer algo bueno,

  • Cuando ayuda a pisar suelo.

  • Cuando invita a perdonar y perdonarnos

  • Cuando facilita la empatía

  • Cuando no enloquece


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INDICADORES DE CULPA INSANA

  • Ser demasiado responsable

  • Preocuparse en serio

  • Ser un ayudador compulsivo

  • Disculpar continuamente

  • Culparse constantemente

  • Preocuparse por lo que las otras personas piensen de uno

  • Pensar que no se es tan bueno como la gente considera

  • No darse tiempo para si


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INDICADORES DE CULPA INSANA

  • Preocuparse de que otros sean mejores que uno

  • Debo y debería son las palabras favoritas

  • No se puede soportar la crítica

  • Se es un perfeccionista

  • Preocupa el ser egoísta

  • Disgusta el pedir ayuda

  • No se pueden aceptar cumplidos

  • A veces preocupa ser castigado por los pecados

  • No puede decir que no


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LA VERGÜENZA

  • Es importante reconocer el profundo sentimiento de vergüenza que sigue a la ofensa para poder aceptarlo, relativizarlo, digerirlo e integrarlo.

  • Se esconde y no se deja descubrir fácilmente, se disimula bajo las máscaras de la cólera, el deseo de poder, el fariseísmo moral, el complejo de víctima eterna y el perfeccionismo, todo con tal de que no se descubra la vulnerabilidad o debilidad.

  • Se camufla detrás de sentimientos de ansiedad y de culpabilidad. Las gente prefiere sentirse culpable antes que avergonzada e impotente.


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3. COMPARTIR LA HERIDA CON ALGUIEN

  • Uno de los aspectos más insoportables de la herida es la sensación de ser la única persona en el mundo que soporta esa carga.

  • Cuando cuentas tus historia a alguien que acepta representar el papel de confidente, ya no estás solo; hay otra persona compartiendo no sólo tu secreto sino también el peso de tu sufrimiento.

  • El hecho de confiarte a otro te hará revivir con más calma el acontecimiento ofensivo y te vendrá bien para que tomes conciencia de emociones que aún están a flor de piel. Revivirás tu drama pero en un contexto más sereno; adquirirás mayor seguridad y cambiará tu percepción de la ofensa; te parecerá menos amenazadora y más soportable.


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COMPARTIR LA OFENSA CON EL OFENSOR

  • James Sullivan, psicólogo clínico de gran experiencia, afirma que el éxito del perdón emocional depende de tres condiciones esenciales: que el ofensor reconozca su falta, expresar su pesar y decida no reincidir.

  • Hay un viejo adagio que dice: “La falta confesada está medio perdonada”

  • Algunas veces no se podrá hablar con el ofensor pero podrá haber alguien que represente ese papel; otras veces podemos utilizar el lenguaje silencioso del corazón; otros escriben cartas sin echarlas al correo o dialogar con una silla imaginando que el ofensor está sentado en ella.

  • El último recurso es encomendarle a Dios como dice un proverbio judío: “Si tu ofensor no quiere enmendarse, confíale a la justicia divina”. Oraciones como estás ayudarán:


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ORACIONES

“Dios mío, en mi impotencia, confío a….

Tu inmensa misericordia, para que transformes en bien el mal que me ha hecho y así se cumpla tu voluntad.”

“Dios mío, perdónale no sabe lo que ha hecho”


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PARA COMPARTIR LA HERIDA

  • De todos los medios de compartir recomendados busca el más conveniente para tu propio proceso de perdón.

  • Hablar con tu ofensor después de haber preparado tu intervención del modo siguiente: decidir comunicarle lo que sientes, con la ayuda de mensajes en primera persona, escuchar su versión y llegar al fondo de la cuestión.

  • -Encontrar a alguien que sepa escuchar sin juzgarte.

  • Practicar el “lenguaje del corazón” en la situaciones difíciles.

  • Encomendar a tu ofensor a Dios en la oración.


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4. IDENTIFICAR LA PÉRDIDA PARA HACER EL DUELO

  • Esta etapa consiste en hacer un inventario preciso de las pérdidas causadas por la ofensa. Esta toma de conciencia te ayudará a hacer el duelo, porque, si no haces el duelo de lo que has pedido, no sabrás perdonar de verdad.

  • El psicólogo Martin Saligman sostiene que ofende más la propia interpretación de un suceso enojoso que el suceso en sí. En su opinión, quien se considera causa total, única y permanente de un acontecimiento desgraciado se condena a subestimarse y, al mismo tiempo, a no ser capaz de reaccionar.


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  • Necesitamos escuchar el diálogo interior que mantiene en prejuicio propio, un individuo en esta situación para explicarse sus contrariedades. Tiene tendencia a culparse de modo total y radical, como si fuera un defecto congénito. Por ejemplo: “Siempre he sido un torpe y un inútil”, se dice de la siguiente manera: “He cometido un error, que en definitiva, es reparable”.

  • En segundo lugar se atribuye la responsabilidad de la falta: “Soy el único responsable de mi desgracia”. Piensa en lugar de darse cuenta de que no es el único responsable de la situación y de que hay otros actores implicados en el suceso.

  • Finalmente, se ve como una víctima perpetua del destino. “Siempre me pasa a mí”, se lamenta, en lugar de decirse: “Es efecto de una coyuntura pasajera”.


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PARA DEJAR DE CULPARSE

Regodearse en la situación de víctima sólo sirve para minar las energías. La “autoflagelación” es siempre mala consejera e impide progresar por el camino del perdón. Para salir de ese marasmo, propongo los siguientes ejercicios:

Pregúntate que parte de ti se ha visto afectada. ¿Qué has perdido? ¿En qué valores te has sentido afectado o engañado? ¿Qué expectativas o qué sueños se han visto súbitamente aniquilados?

He aquí algunos de los valores que han podido sufrir daños: tu autoestima, tu reputación, tu confianza en ti mismo, tu fe en el otro, tu apego a tus familiares, tu ideal, tu sueño de felicidad, tus bienes físicos, tu salud, tu belleza, tu imagen social, tus expectativas frente a la autoridad, tu necesidad de discreción respecto a tus secretos, tu admiración por los que amas, tu honestidad…


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PARA DEJAR DE CULPARSE

Después de haber puesto al descubierto y nombrado tu pérdida, toma conciencia de que no se ha visto afectado todo tu ser, sino sólo una parte de ti. Te resultará beneficioso repetir: “no se ha visto afectado todo mi ser, sino sólo mi reputación”.

Una persona que había sido víctima de violación afirmaba: “He sido violada pero no envilecida”; en otras palabras; “La esencia de mi ser sigue sana e íntegra; a pesar de la violación, no he perdido mi capacidad de sanar.

En el lenguaje no es lo mismo incluso utilizar los verbos “haber” y “tener” que los verbos “ser” o “estar”.


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SANAR LAS HERIDAS DE LA INFANCIA

  • Cuando una persona es concebida, de ordinario nace bien equipada con lo que necesita.

  • Pero puede suceder algo en el período de gestación, en el momento del nacimiento o en los primeros momentos de contacto con el mundo exterior, que le deje marcada para toda su vida.

  • Desde el nacimiento hasta los 7 años, la persona es muy susceptible a quedar marcada por las heridas puesto que no se puede defender aún.

  • Después de los 7 años está la protección de los propios mecanismos de defensa, salvo en el área sexual, en la que se es muy vulnerable hasta la adolescencia.

  • Entre las principales necesidades están la de ser amado y reconocido.


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UN ADULTO HERIDO PODRÍA DECIR:

  • No me reconocieron en mi identidad.

  • No me sentí amado.

  • Me abandonaron, no me atendieron, no tuvieron suficiente tiempo para mí.

  • No me reconocieron en mí necesidad de ser tocado adecuadamente.

  • No me creyeron

  • No apostaron por mí. Me creían tonto y me ignoraron o me sobreprotegieron.

  • Me compararon

  • No me dieron un rol

  • No tuve seguridad


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MIEDOS y COMPULSIONES

  • A que me condenen Por perfeccionismo

  • A que no me quieranPor servicio

  • Al fracasoPor logro de éxito

  • A que me igualenPor ser diferente

  • Al vacío, sentirme soloÁvido de conocimiento

  • A que me abandonenPor la norma

  • Al dolor Por el placer

  • A la debilidad, ternuraPor el poder

  • Al conflictoPor la armonía


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SANANDO AL NIÑO INTERIOR


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5. ACEPTAR LA CÓLERA y EL DESEO DE VENGANZA

  • La cólera no es socialmente aceptable, y hemos aprendido a rechazarla. La cólera contiene elementos positivos, es una reacción normal a un hecho que hiere. Ahora bien, si una persona rechaza su propia cólera, una de dos: o bien se la proyecta a otro, o bien se dirige contra sí misma, auto-acusándose.

  • En estas circunstancias, conviene encontrar formas sanas de expresar la propia cólera, a saber: hacer deporte, ejercicios físicos, describir la cólera por escrito y después quemar el papel, golpear un costal de box, tirar piedras, gritar fuerte, etc. Todo con la consideración de no dañarse nunca físicamente. Con frecuencia, bajo la cólera se esconde la tristeza.


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6. PERDONARSE A SÍ MISMO

  • Éste es un punto decisivo en el proceso de perdón. EN el momento de la ofensa se rompe la armonía interior.

  • Con mucha frecuencia una persona tiene dificultades para perdonarse a sí misma por haber tenido necesidad del oto, por haberse mostrado vulnerable, por no haber sabido qué hacer, qué decir…

  • Entonces se acusa, se juzga, se menosprecia por sus debilidades, Gracias al recurso del Yo profundo, la instancia espiritual que le profesa un amor incondicional, encontrará compasión, comprensión y tolerancia. Y finalmente, el amor a sí misma.


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6. PERDONARSE A SÍ MISMO

  • Se pueden identificar tres fuentes básicas de desprecio a sí mismo:

  • La decepción por no haber estado a la altura del ideal soñado.

  • Los mensajes negativos recibidos de los padres y de las personas importantes para uno.

  • Los ataques de la sombra personal, formada en gran parte por el potencial humano y espiritual reprimido y, por tanto, no desarrollado.


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PERDONARNOS A NOSOTROS MISMOS ES:

  • Reconocer la verdad;

  • Asumir la responsabilidad de lo que hemos hecho.

  • Aprender de la experiencia, reconociendo los sentimientos más profundos que motivaron a ese comportamiento y los pensamientos que hacen que nos sintamos culpables y continuemos juzgándonos.

  • Abrirnos el corazón a nosotros mismos y escuchar compasivamente los temores y las peticiones de ayuda y valoración que hay en el interior.

  • Cicatrizar las heridas emocionales poniéndonos del lado del Yo y afirmando nuestra inocencia fundamental. Puede que seamos culpables de un comportamiento determinado pero nuestro Yo esencial es siempre inocente y digno de amor. Es bueno decir mil veces: “Sé amable contigo”


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AFIRMACIONES PARA SANAR LA RELACIÓN CON TU CUERPO


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COMPASIÓN POR SÍ MISMO

“Quiero perdonarme por buscar la estrella inaccesible,

ser frágil, avergonzarme de mi dolor,

acusarme de mi desdicha,

mantener el deseo de una perfección inalcanzable,

haberme hecho cómplice de mi perseguidor,

haber prescindido de mi corazón,

haber rumiado acusaciones que me herían,

no haber sido capaz de preverlo todo,

odiarme sin compasión,

sentirme capaz de perdonar a los demás.

En suma, quiero perdonarme por ser humano”.


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7. COMPRENDER AL OFENSOR

  • Gracias a la realización de este trabajo emocional, una persona herida estará en condiciones de adoptar una cierta distancia con respecto a la ofensa sufrida, interesarse por la historia del ofensor y tratar de comprenderlo y no condenarlo.

  • Si logra distinguir el acto de la persona, hará salir al ofensor del encerramiento en que lo había situado. Se dedicará a discernir sobre la intención positiva que se oculta detrás de la ofensa, a la vez que aceptará que no puede comprenderlo todo. Por ejemplo: un suicida tenía la intención de dejar de sufrir, un padre violento, controlar a su hijo, un joven ladrón, probar su valor frente a los amigos, un niño rebelde, demostrar su poder sobre sus educadores.


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COMPRENDER AL OFENSOR

  • Tal vez incluso descubra en el ofensor ciertos valores y el reconocimiento de su dignidad y de verdad decida cambiar y mejorar.

  • Perdonar es en definitiva, no un gesto de olvido, sino un gesto de confianza en el otro; confianza a través de un cierto sufrimiento, lo que sólo es posible con la ayuda de Dios

    Philippe Madre

  • El perdón lleva a suspender todo juicio sobre el ofensor y a descubrir el verdadero Yo, que es creador y un destello de divinidad.

    Joan Borysenko


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8. ENCONTRAR UN SENTIDO A LA OFENSA

  • Creer que la herida es un factor de crecimiento y que puede llevar a hacerse las siguientes preguntas:

    ¿Qué es lo que aprendo de la ofensa sufrida?

    ¿Tengo un nuevo conocimiento de mí mismo?

    ¿En qué me he hecho más humano?

    ¿Qué limitaciones o fragilidades de mi ser se han manifestado?

    ¿Me he hecho más maduro?

    ¿Qué recursos o fuerzas de vida he descubierto?

    ¿Van a cambiar mis relaciones con los demás y con Dios?

  • Las respuestas a estas preguntas reducirán en gran medida la confusión interior que me habrá ocasionado la ofensa.


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9. SABERSE DIGNO DE PERDÓN Y YA PERDONADO

  • He aquí el desafío al que hay que dar respuesta: aceptar recibir el perdón del Yo profundo y permitir que desaparezcan las resistencias a dejarse amar con un Amor incondicional.

  • Esta etapa depende una experiencia fundamental y fundante: la de dejarse amar y aceptar el perdón de los demás y del propio Dios.

  • La persona jamás podrá ya perder de vista esta fuente de Amor infinito, a la que podrá acudir continuamente.

  • Sólo quien ha tenido la experiencia del perdón puede realmente perdonar.


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AMOR EFECTIVO

“Cuando la satisfacción, seguridad y desarrollo de otra persona se convierte en algo tan significativo para ti como tu propia satisfacción, seguridad y desarrollo, entonces existe el amor.”

En la práctica, el amor implica que yo estoy preparado y dispuesto a sacrificar mi propia conveniencia, a invertir mi propio tiempo y aun a arriesgar mi propia seguridad para promover tu satisfacción, seguridad y desarrollo.


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AMOR INCONDICIONAL

  • Debe ser interpretado como un ideal, una meta a la cual aspira el verdadero amor, peo que desde el punto de vista realista no está al alcance humano ni se puede lograr. En cierto grado, todos estamos lastimados, limitados por los latidos de nuestras propias necesidades y sufrimientos, Sólo una persona totalmente libre, sin cicatrices, podría dar continuadamente amor incondicional. Esta persona, por supuesto, no existe.


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AMOR GENUINO

  • Dos soledades que se protegen, se tocan y se saludan una a la otra.

  • Estas personas están dispuestas a encontrar la realidad aún más bella de la persona.

  • Están dispuestas a reconocer y respetar la diferencia que hay en una y en la otra.

  • Cada una valora y trata de fomentar la visión interior y el misterioso destino de la otra.

  • Cada una considera que es un privilegio ayudar en el crecimiento y realización de la visión y destino de la otra.


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AMOR A OTRO

  • El amor estima y afirma el valor incondicional y único del ser amado.

  • El amor reconoce y trata de satisfacer las necesidades del ser amado.

  • El amor perdona y olvida los errores y fallas del ser amado.


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AMOR A UNO MISMO

“Cualquier cosa que estemos dispuesto a hacer por nuestro prójimo, también estaríamos dispuestos, antes, a hacerla por nosotros mismo”


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LAS LETANÍAS DEL AMOR

  • Adopta una postura relajada y aparta de ti toda distracción. Empieza a recitarte la letanía de las personas, los animales, las plantas y los objetos que te quieren. Por ejemplo: Juan me quiere, mi madre me quiere, Dios me quiere, mi amigo Arturo me quiere, mi perro me quiere, el sol me quiere, la brisa me quiere, mi cuadro me quiere… Hazlo con decisión, sin preocuparte por el grado o la calidad del amor. Lo importante es que tomes conciencia de las múltiples formas de amor que te rodean.


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SABOREA EL PERDÓN

Con objeto de sentirte digno de perdón y perdonado, haz una lista de personas que te han perdonado tus errores, tus debilidades, tus debilidades, tus defectos y tus faltas. Una vez terminada la lista, tómate tiempo para volver sobre cada uno de los perdones recibidos, Saboréalos uno a uno. Déjate invadir por el sentimiento de tu valía e ignora otros sentimientos que tiendan a empequeñecerla.

Tómate tiempo para meditar estas palabras de 1Juan 3, 19-20: “Ante él tendremos la conciencia tranquila. Pues, aunque la conciencia nos acuse, Dios es más grande que nuestro corazón y lo sabe todo”


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10. DEJARSE DE OBSTINAR EN QUERER PERDONAR

  • Querer perdonar a base de voluntarismo impide abrirse a un perdón integral.

  • No somos dueños de nuestro perdón, porque éste exige tanta generosidad que hay que remitirse a Otro para realizarlo. Llegando a esta etapa, el perdonador percibe de cerca sus límites personales, los de su poder de perdonar, y tiene que solicitar ayuda de una instancia superior, como la de Dios.


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ABRIRSE A LA GRACIA DE PERDONAR

  • Una vez librado de las falsas imágenes de Dios:

  • La de un dios toma y dada, un dios justiciero, un dios castigador, un dios que exige sacrificios, etc., al ofendido no el queda sino abrirse a la presencia de un Dios de amor y de misericordia y ponerse bajo un ámbito de influencia para dejarse transformar y animar por su gracia.


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ORACIÓN DE LA AFIRMACIÓN DEL PERDÓN


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SANANDO NUESTRA IMAGEN DE DIOS

  • Quizá la manera más fácil de cambiar nuestra imagen de Dios es intentando algo que sólo lleva un minuto:

  • Entrar en contacto con el amor de Dios en nuestro corazón.

  • Poner una sonrisa en nuestra cara que corresponda a ese amor.

  • Sonreír a una persona que nos ama y permitirle que a su vez nos sonría.

    Acoger la sonrisa de alguien que nos ama es muy simple y puede ser una de las cosas más curativas de nuestra vida. La sonrisa de un amigo puede sanarnos si sabemos que Dios nos ama, por lo menos tanto como la persona que más nos ama.


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11. DECIDIR PONER FIN A LA RELACIÓN CON EL OFENSOR O RENOVARLA

  • El perdón no implica necesariamente la idea de una reconciliación. Hay situaciones en las que la reconciliación con el ofensor es imposible o imprudente.

  • El perdonador puede contentarse con hacer en su corazón este trabajo de reconciliación y adoptar una actitud de benevolencia para con el ofensor.

  • Para renovar su relación, el ofensor y el ofendido deberán tener en cuenta su grado respectivo de crecimiento y restablecer su relación sobre unas bases nuevas.


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ABRIRSE A LA GRACIA DE PERDONAR


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12. CELEBRAR EL PERDÓN

  • Lo que no se celebra tiende a desvanecerse sin dejar rastro.

  • Después de revisar el camino recorrido, la persona en cuestión está invitada a felicitarse, a sentirse orgullosa de sí misma y celebrar su crecimiento.

  • Después de haberte examinado y atrevido a reflexionar sobre cómo perdonar, tienes motivos para estar orgulloso de ti.

    ¡Puedes felicitarte!

    ¡Puedes celebrarlo!

    ¡Has crecido en humanidad y en santidad!


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